Impuesto a la distancia del poder

La tensión que generó el nuevo Código Tributario llevó a que los que se sintieron afectados levantaran la voz. Sin embargo, los legisladores que sancionaron el digesto siguieron con sus vacaciones. Acciones "para la foto"

La tensión por los impuestos tiene demasiados años de historia. No es nuevo. El Estado busca recaudar más y atesorar más dinero para aplicar sus políticas, y los ciudadanos, aún coincidiendo con esos criterios, se resiste a meter las manos en los bolsillos. La Legislatura de Tucumán se sentó a analizar el proyecto cuando la ciudadanía estaba acomodando los regalos de Navidad y tomando nota de qué cosas faltaban para la reunión familiar de las fiestas. Inesperadamente, el cuerpo que representa al pueblo (con oficialistas que pueden querer defender los criterios del Gobierno y con opositores) decidieron fijar nuevas pautas impositivas al sancionar el nuevo código.

La tensión suscitada llevó a que los que se sintieron afectados elevaran su voz y elaboraran un documento contra esta disposición. Los legisladores hicieron mutis por el foro y siguieron con sus vacaciones, sin importarles que un sector de la sociedad pusiera el grito en el cielo. Los ignoraron inclusive para decirles que estaban equivocados. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. La piedra del escándalo fue la postura adoptada por la Federación Económica de Tucumán. Ese es el nombre de la institución cuyo preámbulo constitutivo de abril de 1967 establece que la FET "se debe exclusivamente a las empresas privadas de la provincia y que desarrollan actividades de producción, industria y comercio". Esta institución que se define como un organismo gremial representativo de los empresarios advierte que sus expresiones se hacen al margen de "toda bandería política o de adhesión a prédicas o consignas de tal carácter".

Ninguno de estos preceptos planteados en el preámbulo se cumplieron esta semana cuando un puñado de entidades intermedias decidieron pronunciarse contra el Código Tributario. El presidente de la FET decidió oponerse a la firma del documento y señaló que la salida era el diálogo con el Ejecutivo y pidió una audiencia con el gobernador interino Regino Amado. ¿Qué podría plantearle Raúl Robín a Amado que no estuviera en el documento firmado por varias entidades de la provincia?

El gran temor en este Tucson alperovichista es caer en la estigmatización facilista de que si alguien levanta la voz se convierte o en enemigo o en opositor. Por eso el temor del presidente de la FET parece ser en caer en que pongan en el rol de oposición a la FET, que tiene que apartarse de las cuestiones embanderadas políticamente. Pero Robín, al hundirse en esa dialéctica, olvidó la representación de sus adherentes, cosa que no ocurrió con el Colegio de Graduados de Ciencias Económicas, por ejemplo, a cuya titular, Patrica Manso, no le preocupó de qué la tildaran sino de cumplir con la defensa de los intereses de su entidad. La confrontación de intereses o la disidencia no son una fábrica de enemigos ni la constructora de ring para que se peleen los ciudadanos. Por el contrario, con la confrontación o con la disidencia se construye y se recrea la democracia. Más allá de si el código tributario es una necesidad o de si lo que se aprobó favorecerá al bien común, lo preocupante es que las instituciones intermedias no pueden ejercer libremente sus pensamientos y se sientan atados a los mandatos del poder. Si ellas no pueden, menos podrán los ciudadanos comunes. Las instituciones intermedias están para defender intereses de sus representados no para calmar los humores del poder. Cuando escasea la dialéctica por la hegemonía, queda minada la democracia por falta de opinión pública. En la hegemonía lo que desaparece es ese debate. Esa crisis dirigencial golpea y confunde a las instituciones intermedias también.

En la misma madeja en la que quedó enredada la FET se vio entrampada la Fundación del Tucumán, cuyo presidente, Jorge Malmierca, también eligió no actuar en conjunto y rubricar el documento en el que se le critican determinados puntos al Código Tributario. Lejos de hacer política o subirse al carro de la oposición sólo se les estaba pidiendo una posición técnica, pero la entidad también quedó confundida en la dialéctica oficialista.

Foto de familia
El gobernador usa, abusa y disfruta de esta realidad. Alguna vez se le escuchó decir que el avanzaba mientras se lo dejara hacer. Así llegó a su tercer mandato al frente del Poder Ejecutivo y a un control absoluto de la provincia. Lo dejaron hacer mucho más de lo que él esperaba y hoy aprovecha ese poder. La FET ha posado para una foto que es la que más le gusta al gobernador. Robín le dio la espalda a sus representados y puso la cara para posar junto al mandatario interino.

Para José Alperovich estas son cosas del pasado. El dio la orden de sancionar el código durante 2011, así se hizo y a otra cosa. En Punta del Este caminó más junto a su fiel compañero Jorge Gassenbauer que a su mujer, que fue y vino de un país al otro para cumplir con las nuevas obligaciones que le dio la Presidenta en el Senado de la Nación. En las cavilaciones junto al superpoderoso ministro coordinador aún no aparecen definiciones sobre el futuro político del mandatario. La reforma de la Constitución es un tema que se mece como las olas del mar y nunca se aleja lo suficiente como para perderlo de vista. Es que si esa opción desaparece del horizonte habrá que empezar a diseñar el heredero y en ese rol, gracias a Cristina, la primera dama sacó ventaja.

El pulpo tejedor
Beatriz Rojkés de Alperovich ha empezado a reclutar tropa para su nueva función de ser la número tres del país en la sucesión del poder. El hermano de la senadora, el periodista Carlos Rojkés, sería uno de los emigrantes, pero eso no sorprende en la lógica del poder que aplican los Alperovich. Lo llamativo es que quien estarían haciendo un desembarco no es ni Sergio Mansilla, ni Osvaldo Jaldo ni otros amigos del poder sino el silencioso ministro de Gobierno Edmundo Jiménez. Este aportaría algunos hombres muy cercanos a él para que asesoren y ayuden en la gestión a Beatriz Rojkés. El popular "Pirincho" se jacta de hacer política con mucho menos dinero que los Jaldo o los Mansilla y ha logrado abrirse caminos que lo consolidan. Este nuevo pulpo de la política comarcana no sólo tiene sus tentáculos bien adheridos en la Justicia y en la Legislatura, sino también en algunos municipios como Concepción o Aguilares. En sus proyectos también debe figurar la intendencia de la Capital donde más de uno lo tiene apuntado.

Otro que teje como Jiménez es el ministro de Salud de la Nación, que aunque cuestionado en la Justicia siente que ha llegado demasiado rápido a la cúspide y sólo le queda un camino sin recorrer. Juan Manzur nunca deja de analizar con sus coequipers la posibilidad de ser un hombre de recambio en el poder alperovichista, todo por supuesto siempre y cuando José lo bendiga, ya que su obsecuencia siempre le ha permitido llegar.

Aguas turbulentas
En las antípodas a estos proyectos se encuentra el rector de la Universidad Nacional de Tucumán, que no puede andar en las mismas divagaciones que sus amigos del Poder Ejecutivo. Juan Cerisola rema en aguas encrespadas y le espera un 2012 complicado si no logra que las puertas de Educación de la Nación se le abran de par y par y le ayuden a solucionar sus déficits. Para ello va a necesitar aguzar sus pericias como capitán de un barco que no siempre ha sabido controlar con firmeza. Para peor, los pronósticos anuncian tormentas que traerán los vientos de la Justicia Federal. Esta noche, cuando aterrice Alperovich en Tucson, tendrá que ver si tiene audiencias previstas para ayudar políticamente al rector que siempre le ha tendido alfombra roja al gobernador, aunque las internas palaciegas del mandatario y del mandamás de la UNT tienen amigos que los separan, por ahora.

Pero los problemas del gobernador no pasan ni por las impericias del rector ni por las quejas por los impuestos sino por la incontrolable inseguridad. Allí también apareció la foto del hegemonismo. El alperovichismo, que le tiene terror a las manifestaciones callejeras, ha intentado también que las movilizaciones por el asesinato de Constanza no se desborden. Hasta ahora lo ha podido hacer, pero si no consigue mejores resultados en algún momento se le hará complicado, porque el dolor por la muerte de un ser querido no tiene precio.

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