Un terrible choque alteró el tránsito en Junín y Santiago del Estero

Un colectivo de la línea 7 chocó a un automóvil y siete pasajeros resultaron heridos, además de una mujer que viajaba en el otro rodado.

DESTROZADO. Así quedó el auto luego de chocar con los dos colectivos. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
DESTROZADO. Así quedó el auto luego de chocar con los dos colectivos. LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
20 Enero 2012
"Me asusté mucho", dijo Florencia Andrada mientras observaba las condiciones en que quedó su auto luego de ser embestido por un colectivo urbano.

Ella y su mamá, Cristina Juárez, circulaban por calle Santiago del Estero, ayer a las 13. Según Andrada, que conducía el Chevrolet Celta rojo, cuando llegaron a la esquina de Junín se detuvieron para esperar que un hombre cruzara la calle. Después, con el semáforo en verde, avanzaron y un ómnibus de la línea 7 las chocó en el costado izquierdo.

Como consecuencia del impacto, el auto también golpeó desde atrás a un interno de la línea 118 que marchaba delante de ellas.

"Es como si se hubiese quedado sin frenos (la unidad de la línea 7), iba pasándose en rojo", confirmó Andrés Medina, el chofer del 118 que se dirigía con pasajeros a Yerba Buena. "Está muy abollada la parte izquierda, pero nadie salió herido", agregó.

Los testigos del accidente aseguraron que el colectivo que circulaba por calle Junín se desplazaba a gran velocidad.

El conductor del interno 37 de la línea 7 es Alberto Arce Romano, de 50 años. Él, por su parte, aseguró: "yo pasé en verde, fue el auto el que se metió en rojo". Arce dijo que lleva 30 años trabajando para la empresa y señaló que es la primera vez que le sucede algo así.

El accidente dejó ocho personas heridas, que fueron trasladadas al hospital Centro de Salud con politraumatismos leves y fueron dadas de alta luego de recibir la atención correspondiente, informaron desde el hospital.

Según señalaron fuentes policiales, siete de los ocho heridos eran pasajeros del ómnibus.

La única que sufrió heridas cortantes fue Juárez, a quien llevaron al hospital con el brazo derecho ensangrentado.

El auto en el que viajaban ella y su hija terminó totalmente abollado, con el parabrisas y los vidrios de las ventanas rotos. Pero no fue más que un susto.

Ahora se tratará de dilucidar qué pasó, y quién fue el que pasó el semáforo en rojo. Por las dudas, se realizaron los dosajes alcohólicos y trabajó personal de Criminalística para tratar de determinar la velocidad en que circulaban.

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