Fallas políticas = sociedad en crisis

Diccionario de la Real Academia Española. Definiciones de política: Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. // Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. // Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. // Cortesía y buen modo de portarse. // Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado. // Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.

El error es político. Porque aducir que se hace, que se trabaja, que se trazaron decenas de nuevas medidas, que se patrulla más, que se detiene a cientos de delincuentes, que la culpa es de la Justicia, no sirve cuando la lista de muertos a causa de la delincuencia se vuelve tan gruesa que oprime los sentidos de la sociedad.

El yerro es del Estado, porque argumentar que los tiempos modernos son más violentos y que la mala vida gana a los adolescentes como respuesta a muertes tiene tan poco sentido como decir que uno más uno es igual a tres.

No resolver el problema es igual al fracaso. Porque situaciones peores o semejantes se resolvieron aquí, en nuestra Tucumán, y en diferentes distritos, regiones o países del mundo. ¿Qué hubiese pasado, por ejemplo, si el Gobierno provincial se hubiese declarado inhábil para resolver el problema de la desnutrición infantil? Con la frente en alto, el gobernador José Alperovich se jactó en sendos discursos de reasunción en el cargo que había logrado cumplir con la promesa esbozada en su primera alocución pública como mandatario asumiente: que iba a combatir y a hacer bajar los índices de desnutrición. Aquel fue un problema complejo, estructural de Tucumán, que puso en la picota al ex gobernador Julio Miranda. Parecía imposible alejar de nuestra tierra aquella sombra negra que carcomía a nuestra comunidad. Y se logró dispersar aquella peste.

Actualmente es la inseguridad la que nos asesta un golpe seco, duro y mortal en el rostro. ¿Y la política? Ausente sin aviso. Porque no se ocupa más desde lo social en contener a centenares de adolescentes sin destino que optan por ejercer lo que les resulta más fácil y está al alcance de sus manos: la droga y el delito. Porque tampoco se buscan, desde el área de seguridad, planes innovadores, que rompan esquemas y que corten con los ciclos delictivos. En Alderetes, hace tiempo que el grupo de sospechosos de haber matado a Constanza aterroriza a los vecinos de la Villanueva. Y surgen las preguntas de siempre entre los vecinos: "¿cómo es posible que sepamos quiénes son los delincuentes y la Policía no? ¿Cómo es posible que sepamos dónde se vende droga y los policías no?". Son dichos que se repiten desde hace tiempo y que se reproducen cientos de veces, cual películas que se reiteran cíclicamente en los canales de cable. Otra vez, algún funcionario del Gobierno dirá que los vecinos no denuncian, que la Justicia deja libres a los delincuentes que se apresan y que así no hay esfuerzo que valga.

Como sea, son palabras que avalan la teoría del fracaso político. Cuando un problema social, cualquiera fuera, no posee solución, la falla es de quienes dirigen a esa sociedad, desde cualquier cargo y desde cualquier poder del Estado.

El de la inseguridad no es un problema sin solución, como no lo fue el de los niños desnutridos. Y un ejemplo lo dio Jorge Melguizo, funcionario de Medellín que disertó a fines de noviembre en la cena anual de la Fundación del Tucumán. En esa ocasión, el colombiano contó cómo hicieron para que Medellín dejara de ser una de las ciudades más inseguras de América latina y cómo lograron sacarse el mote de tierra de narcotraficantes. Simplemente se pusieron a trabajar y hasta relató cuál fue el eslogan que le dio alma a aquel plan: "lo contrario a la inseguridad no es la seguridad, sino la convivencia".

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