El error duele por todas partes, como una herida que no cierra. A veces es una cuestión tipográfica; otras, una información mal chequeada o a destiempo; a veces es un cambio de diagramación o de estructura, que no termina de incorporarse a un sistema que debería funcionar de modo aceitado. Así ocurrió ayer con la solución del Sudoku, correcta pero con una leyenda equívoca, pues decía "La solución del de ayer". El error, ocurrido a dos semanas de uno similar, desató una tormenta interna porque la reiteración afecta el compromiso de la búsqueda de exactitud. Ese compromiso está en la esencia de la tarea periodística y se sustenta en tener la cabeza puesta en los lectores, en la sociedad a la que va dirigido el trabajo periodístico. "Estas cosas nos hacen daño", dijo uno de los jefes; y se recordó la frase de un antiguo secretario de Redacción que decía que la edición era la lucha diaria contra el error.







