31 Julio 2003 Seguir en 
Reiteradamente llegan, a nuestra redacción, fuertes quejas sobre las falencias en el servicio que cumplen dos de las tres líneas de colectivos que unen la ciudad capital con Yerba Buena. Los reclamos tienen entidad suficiente como para ser tenidos muy en cuenta.
En el caso de la línea 102, los usuarios se quejan, en primer lugar, por la interminable espera que deben soportar en las paradas, ya que los coches a veces arriban cada 45 minutos, en lugar de los 10 o 15 que serían razonables. Por otro lado, las unidades son generalmente de tamaño reducido y con su interior en mal estado. Pareciera que el servicio extra que desde hace unos meses prestan a la Banda del Río Salí ha redundado en perjuicio de los usuarios de Yerba Buena.
En cuanto a la línea 100, las esperas son mucho más prolongadas, ya que en muchos casos se deben aguardar los coches hasta una hora, en las paradas. Piénsese en el problema que esto representa para las personas que deben cumplir horarios en sus diversas obligaciones, laborales u hogareñas. Nos parece que la autoridad responsable debiera tomar, con urgencia, las medidas necesarias para corregir esta inadmisible realidad.
En el caso de la línea 102, los usuarios se quejan, en primer lugar, por la interminable espera que deben soportar en las paradas, ya que los coches a veces arriban cada 45 minutos, en lugar de los 10 o 15 que serían razonables. Por otro lado, las unidades son generalmente de tamaño reducido y con su interior en mal estado. Pareciera que el servicio extra que desde hace unos meses prestan a la Banda del Río Salí ha redundado en perjuicio de los usuarios de Yerba Buena.
En cuanto a la línea 100, las esperas son mucho más prolongadas, ya que en muchos casos se deben aguardar los coches hasta una hora, en las paradas. Piénsese en el problema que esto representa para las personas que deben cumplir horarios en sus diversas obligaciones, laborales u hogareñas. Nos parece que la autoridad responsable debiera tomar, con urgencia, las medidas necesarias para corregir esta inadmisible realidad.






