Los europeos, entre el desamor y la costumbre

Resaltan la utilidad e impacto de la moneda.

31 Diciembre 2011
En pleno aniversario de la circulación del euro, en Europa se vive aún con sentimientos ambivalentes hacia la moneda única. Los ciudadanos del viejo continente consideran que el euro es imprescindible en la vida diaria y alaban su utilidad, pero también lo asocian con el alza de precios, a la vez que aparece una nostalgia de las antiguas monedas, alimentada por la crisis.

En las calles de Madrid (España), París (Francia) o Bratislava (Eslovaquia), el tema es recurrente: el paso al euro encareció el coste de la vida. "Un caramelo costaba 1,5 francos hace diez años y ¡hoy cuesta 2 euros!", se queja Viviane Vangic, de 37 años, en el centro de París. "Desde que tenemos el euro en Francia perdimos nuestro poder adquisitivo", afirma.

"Cuando pasamos al euro, lo que costaba 100 pesetas pasó a costar un euro", es decir, 160 pesetas, coincide en señalar María Angeles en Madrid. Según un sondeo reciente, el 85% de los alemanes consideran que el paso al euro provocó un alza de precios, consignaron las agencias AFP y NA.

Pese a que las estadísticas contradicen esta tesis de una inflación anormal ligada al paso al euro -los precios aumentaron una media de 2% en la Eurozona en los últimos diez años- la idea persiste, sobre todo en aquellos europeos nostálgicos de su antigua divisa.

Es el caso sobre todo en los países que adoptaron el euro recientemente. "Todos los precios subieron" desde la llegada del euro a Eslovenia en 2009, afirma Elena, una jubilada de 72 años de Bratislava que sigue contando en coronas cuando hace la compra.

Sin embargo, cada vez son menos numerosos los que hacen este tipo de cálculos. Así, en los países que acogieron la moneda única en la primera ola, el 1 de enero de 2002, el euro es la moneda con que crecieron todos los jóvenes y forma parte de sus vidas. "íYa no sé hacer la conversión! Todo lo cuento en euros", afirma Stephanie Jourdain, parisina de 23 años. "Ya no necesito cambiar divisas cuando viajo", reconoce también Kamil Rodny, de 29 años, que vende carpas en Bratislava.

Las empresas son una de las primeras en destacar los beneficios del euro, sobre todo en Alemania. La poderosa industria automotriz de ese país se ahorra entre 300 y 500 millones en gastos de transacciones por la moneda única, según Jurgen Pieper, del banco alemán Metzler.

Comentarios