23 Diciembre 2011 Seguir en 
"Estas situaciones tienen que ser un llamado de atención a todo el sistema. No puede ser que siga pasando el tiempo, y las condenas no se hagan efectivas y personas, como Ema Gómez, sigan en la calle", dijo Joaquina Aráoz Terán, hija del asesinado juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, y por cuyo crimen la ex agente fue condenada en mayo a 13 años de prisión.
La joven se levantó ayer y se desayunó con la noticia en LA GACETA de que una de las condenadas por el crimen de su padre, fue detenida en la calle con un "bagullo" de marihuana (droga compactada de tamaño pequeño). "No sé cómo reaccionar. Más allá de que nosotros no estamos de acuerdo con la sentencia que dictó la Justicia, esto sigue sin resolverse. Este es el sistema, y ojalá alguien se dé cuenta de lo que está mal", expresó Aráoz Terán.
Sin declarar
Gómez aguardó ayer durante todo el día, en la Comisaría de la Mujer, el llamado del juez Federal Fernando Poviña para ser trasladada a tribunales federales a fin de declarar.
Mientras tanto, el abogado Benjamín Frías Alurralde, representante de la familia Aráoz en la causa por el crimen del juez, presentó durante la mañana en la sala I de la Cámara Penal, presidida por Pedro Roldán Vázquez, un pedido para que se revoque el beneficio de libertad del que goza Ema Gómez.
"Esta señorita sigue cometiendo delitos. Estas situaciones se tienen que terminar, y debe esperar en la cárcel que se sustancien las casaciones a la sentencia", manifestó Frías Alurralde.
El 18 de mayo, Gómez había sido condenada por su participación en el crimen de Aráoz. También fueron sentenciados Alejandro Darío Pérez, como autor material, y Andrés Fabersani, por encubrimiento agravado.
Tanto la querella (Frías Alurralde), como la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo, apelaron la decisión de los jueces Roldán Vázquez, Carlos Norri y Emilio Páez de la Torre, al igual que los defensores Mario Mirra (por Gómez) y Gustavo Morales (por Pérez y Fabersani). Por ello la sentencia no se encuentra firme. Además, tanto Gómez y Pérez estuvieron cuatro años bajo el régimen de prisión preventiva (la legislación establece como techo dos años), por lo que esperan en libertad que la Corte Suprema provincial resuelva los distintos recursos planteados.
Larga espera
Ema Gómez había sido detenida el miércoles, a las 13, cuando circulaba en una moto junto con un hombre, por la zona del barrio Juan XIII, conocido como "La Bombilla". Cuando dos policías de la seccional 6ª los interceptaron en Bolivia al 2.400, a metros de Campo Norte, ella se llevó un paquete a la boca e intentó tragarlo. No pudo, y se vio obligada a entregarlo a la Policía. Se trataba de un "bagullo" de marihuana, (poco más de un gramo) por lo que fue aprehendida junto con el hombre. Más tarde fue trasladada a la Comisaría de la Mujer.
A medida que pasaban las horas, se especulaba con que Ema Gómez tendría que pasar una noche más tras las rejas. A las 21.15, Poviña envió un oficio a la Policía para que la mujer sea puesta en libertad, ya que por la cantidad secuestrada consideró que era para consumo personal. Así, alrededor de las 22, la mujer salió en libertad. Afuera, como otras veces, la esperaba su padre, y se fueron a casa.
La joven se levantó ayer y se desayunó con la noticia en LA GACETA de que una de las condenadas por el crimen de su padre, fue detenida en la calle con un "bagullo" de marihuana (droga compactada de tamaño pequeño). "No sé cómo reaccionar. Más allá de que nosotros no estamos de acuerdo con la sentencia que dictó la Justicia, esto sigue sin resolverse. Este es el sistema, y ojalá alguien se dé cuenta de lo que está mal", expresó Aráoz Terán.
Sin declarar
Gómez aguardó ayer durante todo el día, en la Comisaría de la Mujer, el llamado del juez Federal Fernando Poviña para ser trasladada a tribunales federales a fin de declarar.
Mientras tanto, el abogado Benjamín Frías Alurralde, representante de la familia Aráoz en la causa por el crimen del juez, presentó durante la mañana en la sala I de la Cámara Penal, presidida por Pedro Roldán Vázquez, un pedido para que se revoque el beneficio de libertad del que goza Ema Gómez.
"Esta señorita sigue cometiendo delitos. Estas situaciones se tienen que terminar, y debe esperar en la cárcel que se sustancien las casaciones a la sentencia", manifestó Frías Alurralde.
El 18 de mayo, Gómez había sido condenada por su participación en el crimen de Aráoz. También fueron sentenciados Alejandro Darío Pérez, como autor material, y Andrés Fabersani, por encubrimiento agravado.
Tanto la querella (Frías Alurralde), como la fiscala de Cámara Juana Prieto de Sólimo, apelaron la decisión de los jueces Roldán Vázquez, Carlos Norri y Emilio Páez de la Torre, al igual que los defensores Mario Mirra (por Gómez) y Gustavo Morales (por Pérez y Fabersani). Por ello la sentencia no se encuentra firme. Además, tanto Gómez y Pérez estuvieron cuatro años bajo el régimen de prisión preventiva (la legislación establece como techo dos años), por lo que esperan en libertad que la Corte Suprema provincial resuelva los distintos recursos planteados.
Larga espera
Ema Gómez había sido detenida el miércoles, a las 13, cuando circulaba en una moto junto con un hombre, por la zona del barrio Juan XIII, conocido como "La Bombilla". Cuando dos policías de la seccional 6ª los interceptaron en Bolivia al 2.400, a metros de Campo Norte, ella se llevó un paquete a la boca e intentó tragarlo. No pudo, y se vio obligada a entregarlo a la Policía. Se trataba de un "bagullo" de marihuana, (poco más de un gramo) por lo que fue aprehendida junto con el hombre. Más tarde fue trasladada a la Comisaría de la Mujer.
A medida que pasaban las horas, se especulaba con que Ema Gómez tendría que pasar una noche más tras las rejas. A las 21.15, Poviña envió un oficio a la Policía para que la mujer sea puesta en libertad, ya que por la cantidad secuestrada consideró que era para consumo personal. Así, alrededor de las 22, la mujer salió en libertad. Afuera, como otras veces, la esperaba su padre, y se fueron a casa.







