10 Diciembre 2011 Seguir en 
Le tendieron una trampa y la ejecutaron sin cometer ningún error. De alguna manera se habían enterado que J.S. Escobar tenía todos sus ahorros guardados en su casa. Por eso, cuando en la madrugada del jueves los dos ladrones llegaron hasta la vivienda ubicada en la esquina de Américo Vespucio y Pío XII, ya sabían cómo debían actuar para llevarse $ 5.700 sin hacer ningún esfuerzo.
Según la denuncia que Escobar realizó en la seccional 4°, a las 5, escuchó que una persona lo llamaba por su nombre. "Uno de mis hermanos tiene quebrada una pierna y camina con muletas. En ese momento, pensé que era él quien me hablaba", explicó la víctima. Escobar se levantó y caminó hacia la puerta del frente de su casa. Unos segundos más tarde se daría cuenta del error que había cometido. "Vivo en un barrio inseguro, por eso siempre miró por la ventana antes de abrir la puerta. Esa noche, no lo hice", recuerda.
Un robo violento
Escobar abrió la puerta de metal pero, en lugar de encontrar a su hermano, se topó con dos hombres encapuchados que lo apuntaban con un revólver. "Me hicieron señas para que no hablara. Uno de ellos me pegó una trompada en el estómago y me llevaron hasta mi habitación", dijo Escobar.
En ese momento, según consta en la denuncia realizada en la Policía, uno de los ladrones gritó: "entregame la plata o sos boleta". Escobar respondió que no tenía nada y los ladrones comenzaron a revolver su pieza. Al no encontrar nada, el ladrón que estaba desarmado tomó el cargador de un celular, hizo arrodillar a Escobar y con el cable comenzó a ahorcarlo. Aún así, el joven no dijo nada. Por eso, según cuenta la víctima, el delincuente volvió a gritarle a su cómplice: "Bueno. Si no tiene nada, quemalo".
Fue en ese momento en el que la víctima cedió. "El que tenía el revólver remontó el arma cerca de mi cabeza. No podía hacer nada y les indiqué dónde tenía escondida la plata", dijo Escobar.
Luego de conseguir el dinero los ladrones huyeron. Habían pasado sólo cinco minutos de las 5. De ese modo, los ladrones completaron un asalto violento.
Según la denuncia que Escobar realizó en la seccional 4°, a las 5, escuchó que una persona lo llamaba por su nombre. "Uno de mis hermanos tiene quebrada una pierna y camina con muletas. En ese momento, pensé que era él quien me hablaba", explicó la víctima. Escobar se levantó y caminó hacia la puerta del frente de su casa. Unos segundos más tarde se daría cuenta del error que había cometido. "Vivo en un barrio inseguro, por eso siempre miró por la ventana antes de abrir la puerta. Esa noche, no lo hice", recuerda.
Un robo violento
Escobar abrió la puerta de metal pero, en lugar de encontrar a su hermano, se topó con dos hombres encapuchados que lo apuntaban con un revólver. "Me hicieron señas para que no hablara. Uno de ellos me pegó una trompada en el estómago y me llevaron hasta mi habitación", dijo Escobar.
En ese momento, según consta en la denuncia realizada en la Policía, uno de los ladrones gritó: "entregame la plata o sos boleta". Escobar respondió que no tenía nada y los ladrones comenzaron a revolver su pieza. Al no encontrar nada, el ladrón que estaba desarmado tomó el cargador de un celular, hizo arrodillar a Escobar y con el cable comenzó a ahorcarlo. Aún así, el joven no dijo nada. Por eso, según cuenta la víctima, el delincuente volvió a gritarle a su cómplice: "Bueno. Si no tiene nada, quemalo".
Fue en ese momento en el que la víctima cedió. "El que tenía el revólver remontó el arma cerca de mi cabeza. No podía hacer nada y les indiqué dónde tenía escondida la plata", dijo Escobar.
Luego de conseguir el dinero los ladrones huyeron. Habían pasado sólo cinco minutos de las 5. De ese modo, los ladrones completaron un asalto violento.







