Los imperdonables

Por Álvaro José Aurane 10 Diciembre 2011
Abrieron las cajas y todos los males se hicieron visibles. Patentes. Indisimulables. Pasó aquí, en Tucumán, el 7 de diciembre de 2011, fecha que debería ser recordada como el Día del Oprobio de la Cosa Pública. El Día de la Confirmación de la Degradación Política e Institucional de Tucumán.

La situación es tan mala que, si uno se descuida, hasta parece buena. Porque lo que se ve en la superficie es que la acción de un puñado de magistrados independientes (el mismo puñado de siempre) hizo posible que la opositora Sandra Manzone demostrara que consiguió los votos para ser concejala de la Capital. Una situación que surgía del escrutinio provisorio, pero que desmentía el escrutinio definitivo, que le adjucaba el cargo de edil al peronista Claudio Morata.

Pero con independencia de los nombres, lo que surgió de esos recipientes que albergaron los sufragios del 28 de agosto fue el peor resultado posible. Resultó que no había ganado el candidato que la documentación oficial decía. Por el contrario: como si hubieran abierto el cofre de las pesadillas que desvelan a la democracia, surgió que el pueblo había elegido a quien las autoridades pagadas por el pueblo señalaban como la perdedora.

Lo que no es razonable

Destaparon apenas 20 urnas y quedó a la vista que hay todo un sistema montado para malversar la voluntad del pueblo tucumano. Y que ese mecanismo tiene sus cimientos en el poder político.

Porque a las 20 urnas las abrieron por orden del puñado de jueces independientes. A ellos acudió la opositora porque la Junta Electoral Provincial quiso dejar todo como estaba. El 9 de septiembre, acogió un pedido de partidos pro-oficialistas, los cuales plantearon que contar votos iba a demorar demasiado. En nombre de la rapidez, la Junta decidió que las urnas están para quedar cerradas.

El fallo de la Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, gracias al cual hoy Manzone probó que había ganado, decía: "frente a la escasa diferencia de votos y las denuncias que se habían efectuado, no caben dudas (de) que correspondía que el pedido (de apertura de urnas) sea acogido, como un recaudo que hace a la transparencia del acto del escrutinio. La mera oposición sin otro sustento que el de la esgrimida celeridad aparece como una postura irrazonable".

Lo inconstitucional

La Junta que le dijo "no" a Manzone es la que hizo el escrutinio definitivo que la dio por perdedora. La que mostró que aquí es más creíble el escrutinio provisorio. Que está más cerca de la verdad lo que pasa de noche en un aula de escuela, con fiscales de partidos, que lo pasa a la luz del día en una institución estatal.

Es la misma Junta que decidió que no había que contratar para la logística de la elección al Correo Argentino: la empresa estatal era cara, se dijo. Eso sí, hay que creerle al organismo electoral o reventar, porque nunca llamó a una licitación pública. Aunque desde 2007 se sabía que debía votarse en 2011, se realizó una contratación directa, por algún suceso fortuito jamás dado a conocer.

Es la autoridad electoral que avaló el voto boligoma y del voto clip (aprobados una semana antes de los comicios -de cuya existencia avisó LA GACETA-, y luego fulminados por el puñado de magistrados independientes), pese a que el Código Electoral Nacional prohíbe cualquier objeto extraño dentro del sobre en que va el sufragio. O sea, el voto marcado.

En definitiva, se trata de una Junta Electoral cuya integración fue declarada inconstitucional y nula en marzo, otra vez, por el puñado de magistrados independientes. En la causa impulsada por el ex legislador Alejandro Sangenis y por el constitucionalista Rodolfo Burgos.

Lo que tiene dueño

Es que el alperovichismo había alumbrado, con la reforma de 2006, la única Junta Electoral de la Argentina, y de la historia de Tucumán, que tenía mayoría de políticos. La seguían conformando el titular de la Corte y el de la Legislatura (el vicegobernador), pero desplazaron al Ministro Fiscal (el funcionario judicial que es jefe de los fiscales) y lo suplieron por el Fiscal de Estado. O sea, por el asesor legal y técnico del titular del Ejecutivo, a quien el mandatario pone y saca por decreto.

"No satisface la garantía de que la Junta debe contar con inequívoca independencia del Ejecutivo y del partido gobernante", lapidó la sentencia. Y el Gobierno declaró que respetaría la sentencia a la vez que la apeló. Desistió en junio. "Quiero darle toda la transparencia posible al proceso electoral", dijo el gobernador.

La voluntad no le alcanzó para crear un órgano de justicia electoral dentro del Poder Judicial, como el caso de Capital Federal (en el marco de la Justicia Federal), Córdoba, Neuquén, Corrientes, Catamarca, San Luis, Tierra del Fuego, Mendoza y Santa Cruz. Ni para la alternativa de un órgano de justicia electoral auxiliar del Poder Judicial, pero integrado sólo por magistrados, como en Santa Fe, Formosa, Chaco, Río Negro, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Salta y San Juan.

Legislatura se limitó a reeditar la Junta Electoral anterior, presidente de la Legislatura incluido. El exceso quedó probado en los hechos: no había quién ocupe ese lugar en representación del Poder Legislativo porque desde el vicegobernador para abajo, casi todos eran candidatos.

Luego, la Junta que las normas integran con tres miembros funcionó con cuatro. Porque la legisladora Mabel Concha, que no era candidata, no podía votar asuntos de la sección Oeste, por donde se postuló a parlamentario su esposo, Iván Llorens. Y Paula Khoder no podía entender en temas del Este, por donde eran candidatos sus tíos: Zacarías (a intendente bandeño) y Camila Khoder (a legisladora).

En el juego de la democracia, que son las elecciones, el Gobierno es dueño de la pelota: el Presupuesto que usa de manera clientelar e incontrolada. Es dueño de la cancha: dispone de la mayoría legislativa para dictar las leyes que quiere. Y es dueño del árbitro, que es la Junta Electoral. Esa que, de no mediar el puñado de magistrados independientes, hubiera impedido que una opositora demostrase que fue electa concejala.

Ahora, como nunca, se aprecia la importancia de la calidad institucional: sin ella, el ciudadano que votó a un candidato, en realidad, sufragó por otro.

Lo criminal

No son coincidencias. Este oficialismo es el que, el 28 de agosto, desplegó desde taxis hasta motos para llevar y traer votantes, lo cual es delito en México y en Brasil. Y es el que, además, entregó a esos electores desde bolsones hasta dinero a cambio del sufragio, lo cual es delito en la Argentina. Eso sí: el gobernador desaprueba todas esas acciones y las prohíbe. Pero, pobre, lo desobedecieron...

El tiempo es un crimen perfecto. Hace olvidar que en marzo, el puñado de jueces independientes, a instancias de los mismos opositores, también fulminó el inciso 16 del artículo 43 de la Constitución. Decía: "Ningún funcionario podrá ser obligado a tomar licencia previa al comicio, por el hecho de ser candidato". Si van a legalizar el proselitismo rentado, si van a fijar que es lícito cobrar un sueldo estatal para hacer campaña, no lo van a hacer mediante la Constitución.

Por supuesto, el oficialismo jamás dictó una ley de licencias obligatorias para los funcionarios que se postulan. La democracia pavimentadora tiene una lógica de asfalto: si admite que se compren sufragios, ¿por qué va a prohibir que cobre un salario el que trabaja de pedir el voto?

Lo que no queda

Modificar el sistema electoral es una urgencia impostergable. Pero el oficialismo legislativo contesta falazmente que, entonces, hay que reformar otra vez la Carta Magna. Es decir, la Cámara no está para dar soluciones por ley. Y los que cambiaron la Ley Fundamental para sembrarle una docena de bombas inconstitucionales, ahora se presentan como los salvadores que ofrecen la desactivación...

La tragedia consiste en que todos los pícaros de la política local acaban de ser salpicados por la explosión de ilegitimidad de los mecanismos que ellos acicatean. Dos preguntas sacudirán a la clase política hasta que se alumbre un régimen electoral decente: ¿Cuántos candidatos electos por el pueblo se quedaron fuera gracias al fraude? ¿Cuántos son hoy los representantes de la estafa?

La primera y más famosa de las cajas que fue abierta para que de ella brotaran espantos fue la de Pandora. Según el mito griego, de ella salieron todos los males y en el fondo quedó la esperanza. Nos hubiera ido mejor, definitivamente, si junto con ella también se quedaba la vergüenza.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios