Indefectiblemente, la economía se enfriará en 2012

La continuidad del actual modelo económico, con intervencionismo activo por parte del Estado en las variables económicas, sólo acentuaría la caída del nivel de actividad.

REUTERS
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11 Diciembre 2011
Durante los últimos años, la tasa de crecimiento del producto alcanzó un récord histórico, en términos de nivel de actividad y de estabilidad: se creció a un ritmo promedio anual cercano al 7% y se registraron variaciones positivas en ocho de los últimos nueve años. Sin embargo, según la consultora Economía & Regiones (E&R), este crecimiento no es sostenible de aquí en adelante.

E&R sostiene que la expansión estuvo sobredimensionada por un contexto internacional que ha jugado excepcionalmente a favor (soja y Brasil) y por otro componente "artificial" de la bonanza, generado por una política fiscal que ha quebrado todos los récords en materia de gasto publico. Esta "fiesta del gasto público", fue la principal responsable de la erosión de los pilares macroeconómicos del modelo (tipo de cambio competitivo, superávit fiscal y comercial).

En la actualidad -remarca la consultora-, para seguir creciendo a tasas altas, la Argentina necesita un mundo jugando cada vez más a favor. "El pulmotor artificial del modelo seria un precio de la soja aumentando sostenidamente y un Brasil creciendo en forma permanente y con un real fortaleciéndose indefinidamente", destaca.

E&R señala que haga lo que haga el Gobierno a partir de este momento, el crecimiento de nuestra economía se enfriará inexorablemente. Sin embargo, aclara que la velocidad del ajuste variará según las políticas que se adopten de acá en adelante. Argumenta que si la nueva administración insistiera con la "profundización del modelo", aumentando la intervención y las regulaciones del Estado en los diferentes mercados (tal y como viene haciendo en las últimas semanas), manteniendo el gasto público y la emisión monetaria en niveles insostenibles y obligando a toda costa a tener pesos a quienes quieren desprenderse de ellos, la caída del nivel de actividad sería más pronunciada. En este escenario, el esquema macroeconómico de corto y mediano plazo se caracterizaría por un conjunto de medidas intervencionistas tendientes a evitar la fuga de capitales, las presiones cambiarias, la aceleración inflacionaria y una intensificación de la puja distributiva. En definitiva, si se aumenta la intervención y la regulación del Estado en la economía y al mismo tiempo la política monetaria (y fiscal) se hace más expansiva, tarde o temprano se arribaría a un escenario estanflacionario (inflación sin crecimiento).

La consultora sostiene que no se debería descartar todavía la opción en la cual la nueva administración introduce finalmente cambios que incluyen políticas fiscales y monetarias más moderadas, donde el gasto público y la cantidad de dinero crecen a un ritmo inferior al actual y se genera un nivel de ahorro público que permite mantener el tipo de cambio genuinamente (sin emisión) para quitarle presión al BCRA (que no se ve obligado a emitir para financiar al Tesoro nacional). En este escenario, la menor expansión monetaria contribuiría a que la inflación se desacelerara y que la apreciación del tipo de cambio real sea más suave y lenta. La contracara de este fenómeno sería una menor incentivación de la demanda agregada y por ende, también un menor nivel de actividad en el corto plazo, que sería compensado por una recuperación en el largo plazo.

"El anuncio de reducción de los subsidios a las empresas y bancos es una medida de política fiscal que va en la dirección correcta. Será importante monitorear de cerca si en los próximos meses se profundiza el recorte de subsidios. Paralelamente, también sería importante seguir de cerca si en el corto plazo el BCRA comienza a ser más austero en su política monetaria", advierte E&R. Por ahora, no hay señales claras en este sentido.

Una política monetaria más austera exigiría un BCRA ofreciendo mayores tasas de interés para colocar endeudamiento neto (más de lo que vence) en cada renovación de Lebac y Nobac, de manera de reducir la cantidad de pesos "disponibles" para ir contra el dólar. Por un lado, una base monetaria que crece menos por una decisión del BCRA que sube la tasa para absorber más pesos y por el otro, un escenario de fuerte fuga en el cual la base se achica porque la gente le compra los dólares al BCRA, que vende las reservas (a cambio de los pesos) para mantener el tipo de cambio. "En los dos casos la tasa de crecimiento se desacelera, pero en el primero se reduce menos y se recupera más rápidamente", remarca E&R.

En resumidas cuentas, más allá que la nueva administración haga las cosas bien o siga haciéndolas mal como hasta ahora, cabe esperar un enfriamiento inexorable del nivel de actividad en 2012. Si se gira hacia una política fiscal y monetaria más prudentes, se crecerá menos en el corto plazo en pos de lograr una tasa de crecimiento sustentable (con menor inflación) en el mediano y largo plazo. Por el contrario, si se profundizan las políticas expansivas para evitar la desaceleración, probablemente se caería en una estanflación.

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