Cobra fuerza la idea de que el bloque está estancado

La perspectiva de evolución que se pensó en 1991 no es la misma de hoy, tras la crisis económica mundial y la performance de la UE. Daniel Abad | Economista - Director de Cesnoa

11 Diciembre 2011
Con las recientes declaraciones del vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, acerca del "enfoque proteccionista" que asumió Argentina, se ha reavivado el debate y la preocupación de los analistas de la integración regional.

Es evidente que la perspectiva de evolución que se pensó en 1991, cuando se firmó el tratado de Asunción, no es la misma de ahora luego de la crisis económica mundial y de la performance de la Unión Europea, otrora espejo del Mercosur.

Las declaraciones del vice de Uruguay, más las del propio presidente José Mujica, desnudan una vez más las limitaciones para profundizar el bloque, debido a que tanto las percepciones, como las expectativas y la realidad, son diferentes en cada país. Y es que la integración, como iniciativa política, depende mucho del contexto de época.

Precisamente, tanto la crisis económica mundial como la experiencia de la Unión Europea ponen en tela de juicio la inspiración de la integración. Las asimetrías fiscales, monetarias, etc., son, como vemos, las verdugos del mercado común europeo junto al enorme endeudamiento.

"Sálvese quien pueda"

Si bien algunos analistas sostienen que la naturaleza de la integración es el resultado de disputas y que no todos sus miembros persiguen idénticos propósitos, el actual proteccionismo encarado por Brasil y Argentina -con la secuela de represalias con camiones parados en la frontera- hace parecer más a un "sálvese quien pueda" que a un bloque capaz de regular el funcionamiento de la economía y de orientar un proceso de desarrollo social y productivo de sus miembros.

Uruguay y Paraguay se sienten, más allá de las declaraciones políticamente correctas, convidados de piedra. El bloque depende de la solidez estratégica de la alianza entre Brasil y Argentina y es, justamente, donde muestra grietas.

Cada vez son más quienes afirman que el Mercosur se ha estancado. Entidades empresarias, académicos y hasta funcionarios de los propios países, como así también Astori, dejan trascender sus reservas y críticas sobre la continuidad del grupo a pesar de verse beneficiados por el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (150 millones de dólares anuales aportados por Brasil y Argentina, para proyectos de infraestructura en los países más chicos del bloque como son Paraguay y Uruguay).

En Brasil muchos consideran que el país vecino tiene mejores perspectivas de crecimiento fuera del Mercosur, porque es un jugador global y eso le permitiría negociar tratados de libre comercio de manera individual.

Arriban a esta conclusión, entre otras razones, porque tienen la mirada puesta en el BRICS, sigla que refiere conjuntamente a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que engloban a 2.900 millones de habitantes y una enorme cantidad de recursos naturales que los convierten en actores globales del comercio internacional.

Es también uno de los motivos por el cual no avanza la negociación del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. El otro, son las trabas a la importación de productos europeos impuestas por Argentina. Ahora bien, ¿en épocas de crisis es conveniente proteger?

El proteccionismo es una política económica deliberada, cuyo objetivo es promover el desarrollo de ciertos sectores de la industria nacional. Con este fin se utilizan diversos mecanismos, tales como la política comercial, la política tributaria y otras, que preconizan la salvaguarda (protección) de la industria o agricultura nacional, respecto de la competencia extranjera.

Altos aranceles

La herramienta fundamental es la política comercial, que consiste en el establecimiento de altos aranceles de importación para aquellos bienes que se desea se produzcan internamente, o cualquier tipo de prohibiciones o restricciones cuantitativas a las importaciones de dichos bienes.

También se pueden establecer sistemas de tipos de cambios diferenciados, más altos para los bienes, cuyas importaciones se pretende restringir. Asimismo, la política proteccionista puede adoptar medidas de orden interno, como aplicar impuestos más bajos a la producción de aquellos bienes que se desea fomentar, favorecerla con subsidios o de cualquier otra forma.

Más trabas

Así, los métodos se extienden hasta la implementación de medidas como los listados de mercaderías prohibidas; comercio estrictamente bilateral; restricciones cuantitativas como los cupos, subsidios; restricciones sanitarias, y hasta controles de cambio discriminatorios.

Es lo que venimos viendo desde el inicio de la crisis global 2007-2008. Las políticas proteccionistas entraron nuevamente en escena principalmente para proteger el empleo de aquellos países amenazados por el comercio exterior.

Estas políticas son las que, en definitiva, sellaran la suerte del Mercosur si la crisis económica mundial persiste.

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