Se fueron hasta los ambulantes

Guillermo Monti
Por Guillermo Monti 09 Diciembre 2011
El desierto de la peatonal ("los ambulantes se fueron a La Reducción", fue el acertado análisis) y la superpoblación del comedor a la hora del almuerzo marcaron el ritmo del feriado. Uno de esos días en los que pasa poco puertas afuera y los dedos vuelan sobre las teclas puertas adentro, con la desconfianza que implica saber que numerosas fuentes de información gozan del fin de semana largo. Y por ende, los datos no abundan. El regreso de un papá primerizo le puso alegría a Deportes -el pequeño Valentín Noli todavía no conoció la Redacción-, mientras los periodistas de Economía seguían los vaivenes del euro. En plena siesta, las mujeres no se privaron de seguir hablando del escote de Victoria Donda mientras los colegas metían la cuchara sin demasiada elegancia. En algún momento un sabio de ocasión sentenció: "todavía le quedan tres días al superferiado..." Y, sí.

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