Dictan sentencia en el juicio contra "El Tuerto" Albornoz

"Él era quien decidía el destino de cada uno", sostuvo un testigo sobre el comisario (r). Tras el cierre de la ronda testimonial, anoche se leyeron los alegatos en la causa por los homicidios de Juan Carlos Aguirre y de Margarita Susana Azize Weiss

PRISIÓN ESPECIAL. El policía (r) ya cumple arresto domiciliario en otras causas por delitos de lesa humanidad, en su casa de Banda del Río Salí. LA GACETA/ / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO PRISIÓN ESPECIAL. El policía (r) ya cumple arresto domiciliario en otras causas por delitos de lesa humanidad, en su casa de Banda del Río Salí. LA GACETA/ / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
02 Diciembre 2011
El rostro de él presenció la audiencia en la primera fila de asientos. El de ella, desde la quinta. El escaso público que asistió ayer a la tercera jornada del juicio en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal contra el policía (r) Roberto "El Tuerto" Albornoz por delitos de lesa humanidad permitió que las fotografías de casi 90 desaparecidos -desplegadas por organismos de Derechos Humanos- poblaran la sala. Pero entre ellas sobresalían las imágenes de Juan Carlos Aguirre y de Margarita Susana Azize Weiss, dos militantes del grupo Montoneros cuyos homicidios se le imputan a Albornoz, entre otros delitos.

Los relatos más sobresalientes del día fueron los de Juan Carlos Clemente, quien fue un testigo clave en el juicio por la investigación sobre la existencia un centro clandestino de detención en la ex Jefatura; Alicia Beatriz Benedi, esposa de Aguirre y Azize y Sara Esber, madre y tía de Margarita. Las declaraciones de Benedi y de las hermanas Esber se dieron mediante el sistema de videoconferencia, desde Corrientes y Jujuy, respectivamente. Tras escucharlos, los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Jaime Díaz Gavier (subrogante) dieron por cerrada la etapa de testimonios del juicio y está previsto que hoy se dicte la sentencia. Esta vez, Albornoz no estuvo cara a cara con los testigos, dado que, con autorización de los magistrados, siguió el desarrollo de la audiencia desde una pantalla ubicada en una sala contigua.

Testimonios y dolor

La presencia de Clemente había generado expectativas, dado que en 2010 había aportado a la Justicia documentación que había rescatado en 1977 del Servicio de Información Confidencial (SIC) y que había guardado durante 33 años. Entre los papeles se encontraban supuestos listados de detenidos, desaparecidos y muertos identificados. Clemente, según su relato, había sido secuestrado en 1976 y luego de un tiempo, nombrado agente de la Policía. En los registros que él había revelado figuraba el nombre de Aguirre acompañado con la sigla DF (disposición final, o sea su desaparición), según expuso el fiscal Leopoldo PeraltaPalma . Clemente dijo ayer que no conocía ni a Aguirre ni a Weiss, al menos por sus nombres. Sin embargo, reiteró que Albornoz era quien estaba a cargo de lo que sucedía en la ex Jefatura: "luego de ser secuestrado, llegué a la Jefatura los primeros días de agosto. Lo vi a Albornoz, él era quien decidía el destino de cada uno de los que estaba ahí".

A su turno, Benedi comentó conmovida cómo formó una familia con Aguirre y la manera en la que su esposo sorteó algunos allanamientos. "El 14 de julio, mi suegro y un vecino vinieron a avisarme que en la radio habían dado la noticia de la muerte de Carlos. En ese momento no pudimos reclamar ni el cuerpo, era riesgoso. Años después, gracias a las gestiones de mi hija Liana, que impulsó la causa, y de los familiares de Margarita pudimos reconstruir algo de lo que pasó", manifestó con la voz quebrada por la emoción.

La mujer recordó que los restos de su marido fueron hallados en el Cementerio del Norte, en una fosa sin placa en 2009.

Los relatos más sobresalientes del día fueron los de Juan Carlos Clemente, quien fue un testigo clave en el juicio por la investigación sobre la existencia un centro clandestino de detención en la ex Jefatura; Alicia Beatriz Benedi, esposa de Aguirre y Azize y Sara Esber, madre y tía de Margarita. Las declaraciones de Benedi y de las hermanas Esber se dieron mediante el sistema de videoconferencia, desde Corrientes y Jujuy, respectivamente. Tras escucharlos, los jueces Carlos Jiménez Montilla, Gabriel Casas y Jaime Díaz Gavier (subrogante) dieron por cerrada la etapa de testimonios del juicio y está previsto que hoy se dicte la sentencia. Esta vez, Albornoz no estuvo cara a cara con los testigos, dado que, con autorización de los magistrados, siguió el desarrollo de la audiencia desde una pantalla ubicada en una sala contigua.

Testimonios y dolor

La presencia de Clemente había generado expectativas, dado que en 2010 había aportado a la Justicia documentación que había rescatado en 1977 del Servicio de Información Confidencial (SIC) y que había guardado durante 33 años. Entre los papeles se encontraban supuestos listados de detenidos, desaparecidos y muertos identificados. Clemente, según su relato, había sido secuestrado en 1976 y luego de un tiempo, nombrado agente de la Policía. En los registros que él había revelado figuraba el nombre de Aguirre acompañado con la sigla DF (disposición final, o sea su desaparición), según expuso el fiscal Leopoldo PeraltaPalma . Clemente dijo ayer que no conocía ni a Aguirre ni a Weiss, al menos por sus nombres. Sin embargo, reiteró que Albornoz era quien estaba a cargo de lo que sucedía en la ex Jefatura: "luego de ser secuestrado, llegué a la Jefatura los primeros días de agosto. Lo vi a Albornoz, él era quien decidía el destino de cada uno de los que estaba ahí".

A su turno, Benedi comentó conmovida cómo formó una familia con Aguirre y la manera en la que su esposo sorteó algunos allanamientos. "El 14 de julio, mi suegro y un vecino vinieron a avisarme que en la radio habían dado la noticia de la muerte de Carlos. En ese momento no pudimos reclamar ni el cuerpo, era riesgoso. Años después, gracias a las gestiones de mi hija Liana, que impulsó la causa, y de los familiares de Margarita pudimos reconstruir algo de lo que pasó", manifestó con la voz quebrada por la emoción.

La mujer recordó que los restos de su marido fueron hallados en el Cementerio del Norte, en una fosa sin placa en 2009.

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