En los próximos días se cerrará uno de los capítulos más polémicos de la historia financiera de Tucumán. La vida útil del Bono de Cancelación de Deudas (Bocade) terminó desde el momento en que el Gobierno incumplió con los sistemas de canje por efectivo, pero en los términos legales, ese ciclo concluirá el jueves 31 cuando el Banco del Tucumán comunique al Banco Central la cantidad de cuasimoneda rescatada. Es posible que las proyecciones oficiales se cumplan y que sólo se retiren de circulación $ 166 millones de Bocade, es decir, $ 3 millones menos que la emisión oficial. Este remanente se habría inutilizado por el deterioro natural de los billetes. Quedará en dudas si hubo sobreemisión, billetes fotocopiados o mellizos, como se denunció judicialmente.
En agosto se abrirá la próxima discusión, aquella que apunta fundamentalmente a la conversión global de un crédito barato para el Estado (a tasa cero) en un millonario préstamo que podría duplicar el monto emitido. El pago de la deuda con la Nación será un verdadero dolor de cabeza para las futuras administraciones. En un marco financiero, donde el resultado fiscal anual debe apuntar al déficit cero, los próximos gobernantes tendrán que soportar la herencia que le dejará la gestión de Julio Miranda.
Varios economistas de la provincia y de la Nación piensan que el Plan de Unificación Monetaria sirvió para premiar a aquellas provincias que, con sucesivas emisiones, les esquivaron a los programas de disciplina fiscal o de ajuste en el gasto público. En el caso de Tucumán, el retiro de circulación de la cuasimoneda evitó un "default" cantado, porque no había margen para el canje mediante distintas operatorias. No obstante, los incumplimientos en el proceso de conversión abrieron otro frente: los embargos pendientes de ejecución que, si las empresas afectadas avanzan con sus planteos ante los Tribunales locales, la Provincia podría ser condenada a pagar más de $ 20 millones. Y en efectivo.
El diferimiento del pago de la deuda por los Bocade significará un nuevo endeudamiento de casi $ 240 millones a diez años, porque devengará intereses y su costo financiero dependerá de la evolución del Coeficiente de Estabilidad de Referencia (CER), tal como lo señala un estudio elaborado por la consultora Economía & Regiones.
La contrapartidaNo cabe dudas que, en los últimos dos meses, hubo una inyección extraordinaria de efectivo en el circuito financiero tucumano que evitó el proceso recesivo, tantas veces advertido por los economistas y por los funcionarios de turno. Esta situación abrió el corralito que envolvió a Tucumán durante gran parte de los 18 años de vigencia de los Bocade. Hoy, cualquier tucumano puede salir de los límites de la provincia y establecer relaciones comerciales sin distorsiones, por la inexistencia del bono.
Como corolario de esta historia, cabe una pregunta: ¿puede el Gobierno presentar al rescate de la cuasimoneda como un éxito de gestión? En la Casa de Gobierno entienden que este proceso será el broche de oro para una gestión mirandista bastante controvertida, no sólo por el manejo de las finanzas, sino también por cuestiones sociales (asistencias, salud o educación, por mencionar algunas). En cambio, algunos opositores como el legislador Rodolfo Succar, entienden que el Poder Ejecutivo no tiene que tirar todavía manteca al techo, porque la película no terminó. "Así como la sociedad tiene continuidad en el tiempo, los procesos económicos nunca terminan abruptamente. Quedarán resabios o secuelas que atender en el corto y en el mediano plazo, como los posibles juicios de los tenedores, que mantendrán presentes las consecuencias de una sobreemisión de bonos", razona el socialista.






