25 Julio 2003 Seguir en 
Hasta el cansancio, en estos últimos años hemos señalado al uso arbitrario de la vía pública como uno de los fenómenos más fuertemente responsables del deprimente aspecto que presenta nuestra ciudad capital. Por cierto que, en primer lugar, está la cuestión de la desaforada venta callejera, que de algún modo deberá recibir, a corto plazo, una salida que corrija su realidad actual.
Pero, con ser lo más notorio y deprimente, no es la venta callejera la única muestra de esa ocupación arbitraria. Cualquiera que recorra el sector céntrico (incluyendo por supuesto las peatonales) puede percibir que es cada vez más frecuente que algunos negocios de quiosco se extiendan fuera de su local, y ocupen una considerable porción de la vereda con mostradores metálicos de venta de comida: "panchuques", helados y similares.
Parece evidente que, de ese modo, proceden a avanzar sobre un sector que no les está autorizado, consumando otro atropello a las normas que reglamentan el uso de la vía pública. Nos parece que la Municipalidad, si realmente aspira a un mínimo reordenamiento del centro, debería terminar con tales situaciones.
Hablamos de constreñir, a quien tiene abierto un quiosco, a desarrollar su negocio limitado al interior de su local y a abstenerse de avanzar sobre la calle.
Pero, con ser lo más notorio y deprimente, no es la venta callejera la única muestra de esa ocupación arbitraria. Cualquiera que recorra el sector céntrico (incluyendo por supuesto las peatonales) puede percibir que es cada vez más frecuente que algunos negocios de quiosco se extiendan fuera de su local, y ocupen una considerable porción de la vereda con mostradores metálicos de venta de comida: "panchuques", helados y similares.
Parece evidente que, de ese modo, proceden a avanzar sobre un sector que no les está autorizado, consumando otro atropello a las normas que reglamentan el uso de la vía pública. Nos parece que la Municipalidad, si realmente aspira a un mínimo reordenamiento del centro, debería terminar con tales situaciones.
Hablamos de constreñir, a quien tiene abierto un quiosco, a desarrollar su negocio limitado al interior de su local y a abstenerse de avanzar sobre la calle.






