Ultimos intentos del socialismo por evitar una derrota histórica

Pérez Rubalcaba multiplica las reuniones políticas en pueblos y ciudades medianas. El conservador Rajoy mantiene su estrategia y promete incorporar a ministros independientes en su futuro gabinete.

17 Noviembre 2011
MADRID.- La campaña electoral de España entró en su recta final rumbo a los comicios del domingo, con el candidato del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, consolidado como claro favorito y el socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ante su última oportunidad de evitar la debacle política de su partido, el PSOE.

El líder conservador no tiene previsto cambiar de estrategia, y se limitará a hacer lo que hizo hasta ahora: animar a los españoles a sumarse "al cambio que necesita España". El oficialista Rubalcaba, en cambio, no tiene otra opción que hacer lo imposible por conseguir su objetivo de movilizar al 30% de indecisos, única posibilidad que tiene de evitar un Gobierno del PP de aplastante mayoría absoluta en el Parlamento.

Nunca antes un partido en el Gobierno había afrontado unos comicios en un contexto de crisis como la actual y una cifra tan elevada de desempleo: afecta a 5 millones de españoles. Por más argumentos que utilice, el candidato socialista carga con el peso de la responsabilidad de una gestión en la cual fue vicepresidente, y que fue el motivo por el cual se anticiparon las elecciones, previstas inicialmente para marzo del año próximo (ver "Rodríguez Zapatero...").

En un último esfuerzo, Pérez Rubalcaba intensificó su actividad a través de lo que su equipo llamó "mitines de ruta": pequeños actos en pueblos y ciudades medianas. "Cuando a uno no le va bien en las encuestas, lo que tiene que hacer es trabajar muchísimo más", reconoció.

Rajoy intentará no cometer errores y evitar que la euforia triunfalista termine por desmovilizar a su electorado. Sin embargo, declara como si ya fuese el ganador, al punto que anunció que su gabinete estará integrado por ministros sin trayectoria política e independientes.

Ayer lanzó hoy un mensaje de confianza en la economía, al asegurar que logrará un cambio de "las actitudes, los comportamientos y las políticas". "Hay desconfianza dentro y fuera, menos gente invirtiendo, créditos más caros, y es lo que vamos a romper", prometió. (DPA-Télam)

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