Por la corrupción en Brasil, Cardozo cargó contra Lula

El ex Presidente denunció pactos políticos.

Dilma Rousseff
Dilma Rousseff
17 Noviembre 2011
RIO DE JANEIRO.- El ex presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, responsabilizó a su sucesor, Luiz Inacio Lula da Silva, por los escándalos de corrupción que azotan a la actual mandataria, Dilma Rousseff. Las denuncias causaron las renuncias de cinco ministros menos de medio año y pusieron contra las cuerdas a otro, el de Trabajo, Carlos Lupi, cuya dimisión es considerada como virtualmente segura e inminente (ver "Lupi...").

Cardoso gobernó Brasil entre 1995 y 2002. En declaraciones al diario O Estado de Sao Paulo, publicadas ayer, sostuvo que el principal reto de Rousseff será desestructurar un supuesto sistema de corrupción creado durante el segundo mandato de Lula (2007-2010) para ampliar la base oficialista en el Congreso. Según el dirigente opositor del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), esa "obsesión" política habría llevado a Lula a ceder "ciertas partes al Estado" y a permitir "acceso a recursos" públicos a ciertos grupos.

"Si no aprovechamos la oportunidad ahora para intentar cambiar ese sistema, podremos caminar por mucho tiempo bajo esta regla del juego, la que, seguramente, no es favorable a la democracia", expresó. Agregó que, para desestructurar el presunto esquema de irregularidades, la Presidenta "tendrá que cambiar las bases de apoyo al Gobierno", aunque manifestó sus dudas sobre si podrá hacerlo.

Cardozo resaltó que el Gobierno "no necesita el apoyo de 400 diputados y 60 senadores" para lograr la aprobación de sus propuestas, al abrir indirectamente el juego a la posibilidad de acuerdos con la oposición.

Posición sobre las drogas
El ex Presidente realizó la entrevista desde Washington, donde participaba de una conferencia sobre el consumo de drogas. Al respecto, afirmó que, si bien la ocupación de la favela carioca Rocinha fue "positiva porque no están matando a la gente", no disminuirá el narcotráfico, y volvió a apoyar la despenalización del consumo de algunos estupefacientes para terminar con esas mafias, con la obligación en manos del Estado de asumir su distribución gratuita a los adictos.

En el mismo sentido, reiteró su rechazo a la guerra de los Gobiernos contra los cárteles de las drogas, como la que se implementa en los últimos años en Colombia y en México. (Especial-DPA-Télam)

Comentarios