La movida gremial

El eje Jerez-Walter modifica el tablero de alianzas.

24 Julio 2003
Por Carlos Abrehu

Al gobernador que sucederá a Julio Miranda el sindicalismo buscará delimitarle el campo de juego. Razones doctrinarias y conveniencias políticas se conjugan para justificar la movida.
José Alperovich fue aceptado por más de un gremialista como un gesto de disciplina partidaria que no estuvo exento de resignación. Sin embargo, eso no implica extenderle un cheque en blanco a alguien ajeno a la tradición peronista.
El congreso citado para mañana en el club Caja Popular trasunta la voluntad política de preparar el terreno para después del 29 de octubre, día en que jurará Alperovich. Los dirigentes que manejan los hilos de la asamblea están cercanos al gobernador Julio Miranda. Se presume, por tanto, que los pasos que se darán desde mañana en adelante no escaparán al conocimiento de aquel.
La confluencia de la CGT Regional y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) garantiza la homogeneidad de intereses ante el cambio de timonel en la Casa de Gobierno.
Desde esa convergencia se explica que el movimiento sindical pretende preservar los espacios de poder que siempre reivindicó por su participación en la estructura política del peronismo. Algunos de los jerarcas de la administración mirandista ocupan puestos de conducción en diferentes reparticiones clave; la Caja Popular de Ahorros y el Subsidio de Salud son dos casos notables.Además, los gremialistas se ponen en guardia ante el nuevo Gobierno por otro asunto. "Queremos que Alperovich respete los derechos de los trabajadores estatales", adelantó un vocero autorizado del mundo laboral. "No aceptaremos la caza de brujas", advirtió.
El reordenamiento del Estado promete ser un semillero de conflictos en los meses próximos si la administración de Alperovich avanza en ese sentido. Un eventual gerenciamiento privado del Subsidio de Salud podría ser uno de esos diferendos explosivos del futuro posmirandista.
La otra cuestión que moviliza las expectativas es la inclusión de un dirigente gremial en las postulaciones a diputados nacionales. El bancario Carlos Cisneros se propone estar en esa lista, aunque para eso deberá pasar por el filtro de las elecciones internas del 31 de agosto. Cisneros no ignora ese detalle, puesto que fue uno de los asistentes a la cena del martes con Miranda. En suma, la corporación gremial aceita su maquinaria para marcarle la cancha al político que regirá la provincia entre 2003 y 2007.
Los preparativos electorales para octubre precipitan definiciones fuera de la órbita peronista. El dúo Esteban Jerez-Pablo Walter le ofreció la segunda plaza de diputados nacionales al radical José Ricardo Ascárate, dentro de una alianza diferente de la que congregó a fuerzas de disímiles tendencias ideológicas hasta el 29 de junio. La propuesta gira en torno de una coalición constituida, en principio, con Recrear, Ciudadanos Independientes y la propia UCR.
Ascárate trasladó el proyecto político a la discusión del partido. La resolución del problema demanda un trámite complejo. Así, la definición de la estrategia electoral se derivará a la convención del partido, en el primer domingo de agosto, y las elecciones internas terminarían efectuándose el 24 de agosto. La reserva del segundo lugar para una mujer por imperio del cupo femenino enreda más las cosas.
Detrás de ese esquema formal coexisten planteos diferentes: a) la formación de un frente progresista que compita con Jerez; b) la aceptación de la oferta del ex fiscal anticorrupción; c) la participación de la UCR con listas propias. En medio de todo eso, una versión sacudió a los radicales. Estos hablaban de un acercamiento del diputado Carlos Courel a Alperovich.

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