24 Julio 2003 Seguir en 
Cualquier transeúnte puede percibir que, en nuestra ciudad, las indicaciones (tanto de la luz roja del semáforo como del inspector desde su garita), parecen no regir para quienes montan bicicletas. Estos siguen su marcha tranquilamente, con el riesgo de atropellar al ingenuo peatón que pensó que la detención de los automotores le permitía cruzar la calzada con seguridad. Además, pedalean por las peatonales y rara vez respetan la mano del tránsito.
No es la primera vez que mentamos esta cuestión, sin éxito alguno. Nos parece que la Municipalidad debiera abocarse a fijar normas a su respecto, y hacerlas cumplir con rigor. En primer lugar, debía ser obligatorio, en toda bicicleta, llevar una chapa patente de numeración grande y visible, precintada por la autoridad, que empadrone e identifique a ese vehículo. Tal fue la norma común, durante muchos años, y derogarla o dejarla caer en desuso constituyó un error.
Y en segundo término, debiera establecerse, como penalidad para el infractor, el pago de una fuerte multa y, en su defecto (para evitar pretextos de falta de dinero), el secuestro de la bicicleta hasta que la multa se abone. De esa manera, pensamos, quien circula en bicicleta no tendrá más remedio que adecuarse a las normas de tránsito, en lugar de desdeñarlas olímpicamente como hoy lo hace.
No es la primera vez que mentamos esta cuestión, sin éxito alguno. Nos parece que la Municipalidad debiera abocarse a fijar normas a su respecto, y hacerlas cumplir con rigor. En primer lugar, debía ser obligatorio, en toda bicicleta, llevar una chapa patente de numeración grande y visible, precintada por la autoridad, que empadrone e identifique a ese vehículo. Tal fue la norma común, durante muchos años, y derogarla o dejarla caer en desuso constituyó un error.
Y en segundo término, debiera establecerse, como penalidad para el infractor, el pago de una fuerte multa y, en su defecto (para evitar pretextos de falta de dinero), el secuestro de la bicicleta hasta que la multa se abone. De esa manera, pensamos, quien circula en bicicleta no tendrá más remedio que adecuarse a las normas de tránsito, en lugar de desdeñarlas olímpicamente como hoy lo hace.






