Historias mínimas llenas de amor

Cada uno de los hinchas tucumanos que fue a River tenía algo que contar

ORGULLO NORTEÑOS. El tablón albiceleste se hizo sentir en Núñez, de principio a fin. Fue una tarde inolvidable para los decanos que estuvieron allí. FOTO DE MATÍAS GABRIEL NÁPOLI ESCALERO (ESPECIAL PARA LA GACETA) ORGULLO NORTEÑOS. El tablón albiceleste se hizo sentir en Núñez, de principio a fin. Fue una tarde inolvidable para los "decanos" que estuvieron allí. FOTO DE MATÍAS GABRIEL NÁPOLI ESCALERO (ESPECIAL PARA LA GACETA)
14 Noviembre 2011
BUENOS AIRES (Andrés Burgo, especial para LA GACETA).- En Monroe y Libertador, a seis cuadras del Monumental, el mundo empezaba a girar en celeste y blanco. Era el primer punto de encuentro de la caravana de Atlético en territorio enemigo, Nuñez. Estaban los fenómenos visibles, los de siempre: una congregación de banderas, camisetas, tatuajes, gorros y banderas del "decano". Pero en esos 4.000 hinchas y 15 colectivos que peregrinaban hacia la cancha de River había historias invisibles.

Desde hace rato que el fútbol es más que fútbol. Desde hace rato que Atlético es más que un equipo de fútbol. Atlético fue todo para Aldo Gutiérrez. Lo dice "Panta", su tío, que sostiene una bandera en la que posa un joven con la camiseta del "decano". Ese joven era Aldo. "Murió el año pasado, yendo a la cancha de Atlético, en moto, en la plazoleta Mitre. Desde entonces, me juramenté traer la bandera a todos lados", dice "Panta", mientras camina por Lidoro Quinteros, la diagonal por la que fluyen los hinchas de Atlético hacia el Monumental.

"Panta" no conoce a Zulema, pero tienen historias parecidas. Zulema también camina hacia la tribuna visitante. Ella muestra una bandera que es un homenaje a un ser querido y se emociona cuando dice que todo lo hace por él. Él es el muchacho de la foto, que también posa con la camiseta de Atlético. "Era mi hijo. Se llamaba ?Nico? e iba a ver Atlético a todos lados. Tenía 30 años cuando murió el año pasado, por mala praxis", cuenta Zulema.

Atlético, la pasión de un hincha por su equipo, se ha convertido en eso: en el homenaje de una madre a su hijo muerto. Y Zulema no esta sola: muestra la bandera de su hijo junto al resto de su familia. "Mi marido Fredy, mi hermano Carlos y mi hija Paola", enumera. Zulema está orgullosa de ?Nico? como "Panta" lo está de Aldo. Atlético, el fútbol, es eso: un sentimiento que trasciende todo.

Para recordar

Y Zulema y "Panta", caminando, y ?Nico? y ?Aldo?, en las banderas, se entremezclan con la multitud que llega al Monumental. Casi todos los hinchas "decanos" tienen cámaras de fotos. Es una jornada para recordar. Posan como si de fondo estuviera las Pirámides de Egipto o el Taj Mahal.

Hay algo de visita histórica al Monumental. Allí, por ejemplo, están Guillermo Manuk y Leandro Trejo, amigos del barrio, que salieron de Tucumán el sábado a las 22. "Pagamos 400 pesos por el viaje en colectivo, pero valió la pena", dicen a dúo, en referencia a un domingo que, más allá del resultado, no olvidarán. El amor de los hinchas trasciende todo. A veces el resultado. Y a veces todo.

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