Arancedo representa a la línea más dialoguista de la Iglesia

Con la elección del arzobispo santafesino se relegó, una vez más, al sector más duro. El Gobierno avalaría su elección. Los arzobispos Aguer y Stanovnik querían el cargo. Voto electrónico y secreto de 85 obispos

PREANUNCIO. Bergoglio y Arancedo encabezaron la celebración religiosa que abrió la reunión de la CEA. NA
PREANUNCIO. Bergoglio y Arancedo encabezaron la celebración religiosa que abrió la reunión de la CEA. NA
Por Redacción Política 09 Noviembre 2011
BUENOS AIRES.- El arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, fue electo ayer presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), en reemplazo de su par de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, que deja el cargo y no pudo ser reelecto porque ya cumplió dos períodos consecutivos como titular de la CEA, y un tercero no está contemplado por reglamento. Arancedo es el actual vicepresidente segundo del organismo y estará frente al organismo colegiado eclesiástico, por un período de tres años, en una decisión que marca una continuidad en el rumbo pastoral y político de la Iglesia.

Durante la 102 Asamblea Plenaria realizada en el complejo El Cenáculo de Pilar, los 84 obispos con derecho a voto -sobre un total de 120 prelados presentes- eligieron a Arancedo como presidente, acompañado por el arzobispo de Neuquén, Virginio Bressanelli y su par de Salta, Mario Cargnello en las vicepresidencias primera y segunda.

La votación fue muy reñida entre Arancedo y Bressanelli, y debió repetirse tres veces ya que ningún candidato lograba obtener los dos tercios (56 votos) necesarios de los votos en las dos primeras instancias. Finalmente, en una tercera votación se impuso Arancedo, por ser el obispo más votado.

Arancedo es primo hermano del ex presidente fallecido Raúl Alfonsín y, según creen en el Gobierno, tiene un manejo político más "moderado" que Bergoglio.

En tanto, según confirmaron fuentes eclesiásticas, en el cargo de secretario general de la CEA fue reelecto monseñor Enrique Eguía Seguí.

De esta manera, el ala dura de la Iglesia Católica encabezada por el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, y el enviado de El Vaticano en la Argentina, el nuncio Adriano Bernardini, quedó una vez más sin lugar en la Mesa Ejecutiva. Arancedo integraba hasta ahora la 'mesa chica' del Episcopado, como vicepresidente segundo, junto al ex arzobispo de Tucumán, Luis Villalba -vice primero-, que dejó el cargo.

No obstante, según explicó el vocero de la CEA, Jorge Oesterheld, Bergoglio será una fuente de consulta permanente para la CEA, ya que permanecerá como arzobispo de Buenos Aires.

Entre los otros "presidenciables" figuraban los arzobispos Andrés Stanovnik (Corrientes) y Héctor Aguer (La Plata). Stanovnik es un arzobispo con reconocida capacidad de gestión entre sus pares y ocupó la vicepresidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano. Mientras que Aguer, pertenece a la línea más conservadora y es aliado del nuncio apostólico, Adriano Bernardini. (NA-Especial)

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