Los celulares, primeros en el ránking de denuncias por estafas

Aquí te presentamos el listado de los casos más frecuentes en Tucumán, para que tengas cuidado.

Por Ricardo Reinoso 07 Noviembre 2011
1- Los smartphones, a la cabeza de los reclamos
"Me dijeron que iba a pagar solamente $150 mensuales y me llegó una boleta de $1.200 ¡Esto es una estafa!" La flamante usuaria de celular con internet banda ancha full estaba al borde de un ataque de nervios. En la Dirección General de Comercio Interior (DGCI) le explicaron que no se trataba de una estafa sino de falta de información. Una maniobra engañosa, eso sí.

Desde la irrupción de los smarphones (celulares con conexión a internet) las quejas por sobrefacturación se dispararon. Según el subdirector de la DGCI, en el momento de la adquisición el vendedor explica que se paga una sola tarifa para navegar sin límites, pero no aclara que esa tarifa es válida si lo hace solamente a través del servidor de esa marca (por ejemplo, Blackberry).

"Cuando el vendedor configura el aparato no lo programa con la conexión de tarifa plana -es decir para navegar con el servidor de Blackberry- sino con una libre, que permite usar Blackberry o cualquier otro proveedor de internet. Eso no sabe el usuario, que termina pagando mucho más de lo previsto", advirtió Marcelo Rubinstein.

Esta y otras maniobras llevaron al rubro de la telefonía celular al primer puesto en el ranking de denuncias en la DGCI, con un 37 % sobre el total. Las causas más comunes: publicidad engañosa, incumplimiento de la oferta, problemas con la garantía, dificultades en el uso del teléfono celular y -sobre todo- incumplimiento de planes. "Hay empresas que modifican unilateralmente la tarifa sin avisar", alertó el funcionario.

2- Servicios públicos domiciliarios
Al segundo lugar en el ranking de denuncias lo ocupan los servicios públicos domiciliarios, con el 25 % del total. Pero dentro de este segmento, la gran mayoría de los reclamos (95 %) son contra la telefonía fija. Hay numerosas quejas respecto del uso de la banda ancha, por ejemplo, y por la falta de servicio cuando se realiza un traslado de línea.

"Trasladan la línea, pero nunca prestan el servicio. En otros casos, cuando hay una facturación excesiva, la empresa no justifica cómo el usuario llega a acumular un total de más de $ 1.000 en su cuenta. Es la palabra del usuario contra la empresa, porque al registro de llamadas lo hace la empresa a su conveniencia. No existe ningún organismo intermedio que controle el pulso telefónico", señaló Marcelo Rubinstein, subdirector de la DGCI.

Entre las grandes causas de indignación de los usuarios del teléfono -según informó el funcionario- es la demora en satisfacer los pedidos de instalación de nuevas líneas. "Hoy un cliente nuevo tiene que esperar hasta nueve meses para que le instalen el teléfono", dijo. Otros servicios domiciliarios denunciados son los de gas, electricidad y agua. En el primer caso, porque retiran el medidor por seguridad, ante alguna pérdida, y luego no lo instalan nuevamente. En electricidad, reclamos por quema de artefactos a causa de bajas y subas de tensión. Y en cuanto al agua, las quejas por bajo caudal son innumerables.

3- La instalación del aire no es para ansiosos
Cuando el calor aprieta, en los comercios que venden acondicionadores de aire sube la demanda. Uno de los sistemas más buscado es el split (con unidades separadas). Pero la instalación plantea complicaciones, porque debe hacerla el service oficial para que sea válida la garantía. Y en temporada alta, el usuario debe esperar varias semanas -en algunos casos un mes, o más- para obtener un turno de instalación.

Esta es una de las causas más comunes de denuncias que se reciben en la DGCI por el rubro electrodomésticos, que está en tercer lugar en el ranking de las quejas. También sucede que un cliente compra un electrodoméstico y, cuando decide usarlo, el artefacto no funciona.

Algunos comercios ofrecen cambio directo dentro de las 72 horas. Sin embargo, muchas personas compran el artículo y demoran más de tres días en utilizarlo. Si no funciona, pierden el cambio directo. "Otros negocios no cambian el artículo sino que lo mandan al service -explicó Rubinstein-. Es decir que el comprador tiene que esperar a veces un mes o más, si el service está en Buenos Aires. Por otra parte, la Ley de Defensa del Consumidor no establece la obligación de cambio directo".

Hubo casos de gente que compró, por ejemplo, un televisor LCD y se lo llevó un flete. Al desembalarlo, la pantalla estaba partida. El comercio niega su responsabilidad, el fletero también, y no es posible demostrar quién tiene la culpa. Finalmente, el único perjudicado es el comprador, que ha pagado $ 4.000 o más por algo que no sirve para nada.

4- Estafas a jubilados: un rubro que no decae
Mutuales y financieras que atrapan en sus redes a jubilados por medio de publicidad engañosa o maniobras fraudulentas, son los casos que están en cuarto lugar por la cantidad de denuncias. Generalmente un vendedor visita al jubilado en su casa (prefieren gente del interior de la provincia) y le ofrece un producto de primera marca a un precio mucho más bajo que el normal.

Por ejemplo, un colchón que se vende a $ 1.000, es ofrecido a $ 500 o $ 600, en cuotas muy bajas. Para concretar la operación, le piden al cliente su documentación, lo hacen firmar papeles en blanco y un remito trucho. Después, cuando va a cobrar, el jubilado se encuentra con que le han descontado una buena parte de su magro salario, porque lo adhirieron a un préstamo de $ 4.000 con descuento directo en Anses.

"Estos hechos constituyen estafas, que remitimos a la Justicia Penal -dijo Rubinstein-. Es un accionar criminal, porque el jubilado termina pagando una cuota equivalente a la mitad de sus haberes y el resto no le alcanza para vivir".

Otro rubro financiero que motiva muchas denuncias es el sistema de créditos bancarios, a causa de la escasa información que recibe el usuario cuando suscribe un préstamo o un contrato de tarjeta de crédito. Al 97% de los consumidores no se le entrega el contrato ni lo piden. Así es dificil que conozca cuáles son sus derechos y cómo hacer reclamos. Por lo general, ha firmado una autorización para que el banco le debite de su cuenta corriente y así pueda ejecutarlo judicialmente.

5- En muchas cuotas, parece barato pero no lo es
Las ofertas de artículos en 50 o 60 cuotas sin interés tienen un costo adicional que el consumidor no conoce porque no se lo informan. Rubinstein explicó que para acceder a la compra en esas codiciones, el adquirente debe asociarse a una tarjeta de crédito de un banco.

El costo mensual de mantenimiento, renovación anual, emisión de resumen y -sobre todo- seguros de vida sobre saldo, eleva el costo final de la compra en un 80 % aproximadamente. Es decir, por un artículo que vale $ 5.000, se termina pagando $ 9.000 o más. "Los seguros de las tarjetas cobran un porcentaje de la compra, pero no sobre el valor de la cuota sino sobre el valor del producto. La entidad bancaria se asegura los $ 25 mensuales de emisión de resumen, y el seguro, que representa un 0,5 % del valor adeudado por el producto (valor que va disminuyendo a medida que se lo paga). A esto se suma el costo de la renovación anual, que va desde los $ 350 hasta los $ 800 en algunas tarjetas -calculó el funcionario-. No es ilegal, pero sí una práctica abusiva. Utilizan el impacto sicológico de la cuota a largo plazo, porque a primera vista parece muy barato", señaló.

En muchos casos, el usuario no sabe que el banco le abrió una cuenta corriente -además de la cuenta sueldo que él ya tenía- para asegurarse el cobro de los gastos de tarjeta. Aunque no la use, la cuenta genera un costo de mantenimiento mensual. Con frecuencia el usuario ignora ese costo, y -si no usa la tarjeta- la cuenta vacía va acumulando una deuda que es informada cuando ya acumula varios miles de pesos. LA GACETA ©

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