Fiebre rockera en Central Córdoba

Gran show de Casi Justicia Social, de la mano de Pato Fontanet.

Por Carlos Frías 06 Noviembre 2011
La triste canción comenzó a sonar en diciembre de 2004 cuando los techos de República de Cromañon marcaron el límite del imparable ascenso de la mítica banda de Villa Celina. El 30 de aquel trágico mes Callejeros, con el Pato Fontanet como líder, se convirtió en una luz de alerta para toda la industria de la música nacional. Las bengalas, la falta de controles y las irresponsabilidades compartidas consumieron la vida de 194 personas. El horror, se grabó con fuego en el recuerdo. Muchos pensaron que nunca volverían a sonar sobre un escenario los rocanroles sin destino compuestos por la banda bonaerense. Pero, a pesar de todo, el show de la vida sigue y se convierte en formas nuevas; eso fue lo que se vio el sábado a la noche en Tucumán.

La cerveza se evaporaba bajo la presión del pogo y el calor humano. No había manera de dejarse la remera puesta. Si querías, te podías quedar parado y mirar desde lejos. Aunque igual ibas a transpirar. A pesar del casi insoportable calor, la noche acompañó y todo fue color y fiesta. Sin barricadas de policías, sin luces de fuego en las manos y con el fervor de un pueblo Stone que se regenera, Casi Justicia Social, el nuevo proyecto musical con el que el Pato Fontanet recorre el país, se presentó en Central Córdoba.

Los trapos que decoraron el escenario demuestran que la estética de CJS es la misma que usaba la antigua banda del cantor de Villa Celina. La música también suena igual y los covers de "Calleje" (el grito de aliento de sus fanáticos) suenan igual que siempre. La mística permanece allí, sólo en las nuevas canciones, cómo Suerte, que sonó cuando el recital iba terminando, muestran una búsqueda distinta en las guitarras que entre sus acordes deslizan sonidos nuevos. Sin embargo, el resto es lo mismo. Sólo en el público se observan las mayores diferencias. Los crecidos señores del agite, que hacia finales del 2004 se preparaban para disfrutar de la banda en el verano del Cosquín Rock de 2005, no fueron mayoría. Las faldas nuevas y los nuevos pibes del pogo coparon la popular y no dejaron de saltar durante el extenso show de la banda.

Fue un encuentro con una fiebre que hace mucho tiempo no se respiraba entre las flores del jardín. En Tucumán también se vivió el avance del ritmo Stone que creció en los barrios de Buenos Aires, pero hace bastante que no se lo veía en las canchas. Seguramente, fue la separación de las principales bandas del género que se destacaban en la provincia lo que derivó en ese inesperado final. Por eso, fue estimulante ver como el clásico y techado estadio de básquet de la Bolívar al 1.300, la recibió de vuelta. Entre el público, también se vieron varios grupos de seguidores que viajaron acompañando a la banda desde Buenos Aires.

Está claro que esta es una nueva etapa y como la vida sólo empuja para adelante, todavía no sabemos cómo terminará. Por eso, por el momento, sólo podemos decir que los rocanroleros locales tuvieron su merecida fiesta. LA GACETA ©

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