22 Julio 2003 Seguir en 
Desde ya que la gran mayoría de los conductores tucumanos conoce perfectamente la ubicación de los "lomos de burro" existentes en la avenida Aconquija, dada la frecuencia con la cual recorre esas zonas. Así, cuando llega a ellos aminora totalmente la velocidad y los cruza sin inconvenientes.Pero no ocurre lo mismo -según es obvio- con los turistas, que en esta época visitan nuestro territorio, en sus propios vehículos y en gran cantidad. Cuando circulan por la referida avenida rumbo al cerro, conductor y tripulantes reciben el súbito y fuerte impacto derivado de esas elevaciones, impacto que puede derivar en roturas del vehículo y otros percances.Ello está mostrando la necesidad de que los "lomos de burro" no solamente se señalicen con un cartel, como lo están, sino que además estén marcados con pintura fosforescente (que se renueve periódicamente), de modo que salten a la vista de quien conduce. No es la primera vez que insistimos en la necesidad de esta medida que -repetimos- se torna muy necesaria en esta época, en la que tanto abundan los automovilistas forasteros.






