El ciclo de renovación institucional se cierra paulatinamente en Tucumán. Las elecciones quedaron atrás y llegó la hora de gobernar. La Legislatura se integró, juran los intendentes y se constituyen los Concejos Deliberantes.
No hubo transición porque los inquilinos del Gobierno y de los Ejecutivos municipales se sucedieron a sí mismos. Sin embargo, la sed de continuismo no se ha saciado, sino que se reactivó vigorosamente. Vamos por más, pareciera ser la consigna que unifica al conjunto.La maquinaria estatal está financieramente aceitada y tienta a más de un enamorado de las funciones públicas.
Antes del viaje del gobernador José Alperovich a Gran Bretaña, volvió a hablarse de la reforma de la Constitución de 2006. Curioso destino de una ley revestida con pretensiones de cierta estabilidad.
La cuestión reformista había empezado a ventilarse después del 28 de agosto, al compás de los 590.000 votos obtenidos por él con el Frente de la Victoria (FDV). Pero se la desinfló por razones políticas. De por medio, estaba la reelección de Cristina Fernández, a la que no se podía ni debía poner en riesgo.
Pasó la prueba del 23 de octubre, la Presidenta ganó y se enredó con los problemas económicos que no encaró antes, por no irritar a una franja social que reacciona con el bolsillo.
La inflación carcome salarios y jubilaciones, aun cuando la masa de dinero que se inyecte al mercado en diciembre, la disimule. Los aumentos de tarifas y los reajustes impositivos, más tarde o más temprano, se instalarán en la agenda de las preocupaciones sociales.
Matices diferenciales
La serie de asunciones de intendentes reactivó la corriente reformista, con algunos matices que denotan actitudes políticas distintas. Los más categóricos se aferran a la suerte de Alperovich, de manera irrestricta, aunque no lo plantean con crudeza.
Cuando los intendentes Roque Graneros (Graneros) y Daniel Toledo (Yerba Buena) justificaron la reelección indefinida, arguyeron que el electorado premia o destituye con su veredicto en las urnas. Entonces no hicieron otra cosa que esbozar la necesidad de cambiar los impedimentos al continuismo. Toledo es uno de los mimados del gobernador. El mismo argumento que invocaron para fundamentar su pretensión, es susceptible de transferirse a la situación del gobernador.
Domingo Amaya, intendente de la capital, mostró un perfil distinto. Alperovich tiene que decidir si apoya la reforma constitucional, planteó antes de iniciar su tercer período de gestión. De igual modo, opinó el principal operador político de Amaya acerca de la misma materia. Esa es una decisión del gobernador, dijo Germán Alfaro el 20 de setiembre, cuando aún no había renunciado a su banca de diputado nacional. Ahora bien, el propio Amaya consignó que si Alperovich va por la cláusula reeleccionista, él encabezará la lista de convencionales constituyentes. La pelota está jugándose en el campo oficialista.
Entre las palabras ambiguas y las definiciones rotundas, la idea de la reelección partió de los referentes territoriales del interior, que es el bastión electoral del oficialismo.
También tuvo un toque proselitista el discurso de Alperovich a los comisionados comunales, a quienes reconoció como los proveedores del 80% de los votos del interior. Soy un soldado más, si me necesitan, pueden buscarme en mi casa, pontificó. En la mirada política, esto significa que no despreciaría una edición tucumana del 17 de octubre de 1945: los dirigentes comunales en masa pidiéndole que encabece una nueva cruzada por la perpetuación en la gobernación. El 2011 ingresa en la recta final, pero los proyectos de 2012 se gestan desde ahora.
Por televisión
Tucumán eligió un vicegobernador en agosto, pero Juan Luis Manzur sigue como ministro de Salud Pública de Cristina Fernández. Así las cosas, los vecinos de esta provincia ven a Manzur sonreír beatíficamente por televisión, pero muy lejos de la conducción de la Legislatura. Regino Amado, en verdad, suple su ausencia.
Esa no es la única contradicción de la administración alperovichista. Ostensible fue la minicrisis de gabinete gestada tras la jura de Francisco Sassi Colombres en la Fiscalía de Estado. que renunció al cargo el lunes, cuando no habían pasado 48 horas de su puesta en funciones. A Sassi Colombres los organismos de derechos humanos en 2008 no lo dejaron llegar a la Corte Suprema de Justicia, por su inserción en los equipos civiles de la dictadura militar en la gestión de Antonio Merlo. Ahora se repitió la historia, y lo sustituyó Jorge Posse en la Fiscalía. Este es hermano de Daniel, actual vocal de la Corte. Otra muestra del nepotismo que signa la cumbre de la política.
¿Por qué Alperovich lo nombró de nuevo? No dio ninguna explicación pública y se fue Gran Bretaña. Tal vez creyó que no se iba a generar ningún escándalo político en 2011, si se tiene en cuenta que había reemplazado a Pedro Giudice en el mismo cargo. ´poco antes de las elecciones provinciales de agosto. Le hicieron sentir el rigor del poder, explican fuentes del Congreso. Las organizaciones de derechos humanos ejercen un fuerte poder de veto, advierten. La salida de Sassi Colombres priva al Gobierno de uno de los estudiosos de la reforma constitucional
Reacción radical
¿Qué hacer para mantener un perfil diferenciado del alperovichismo? Ese interrogante desvela a los radicales que se proponen enfrentar de manera intransigente al Gobierno.
El senador José Cano propicia que los legisladores y concejales basen sus comportamientos atendiendo al mensaje antialperovichista de los 127.000 votos de los comicios del 28 de agosto. No le convencen las actitudes tibias de los que pregonan la oposición constructiva. La perspectiva del senador es compartida por los legisladores Ariel García y Silvia Elías de Pérez, y ex dirigentes como Juan Robles y Carlos Muiño, entre otros. Se viene la intransigencia radical, dicen.
No hubo transición porque los inquilinos del Gobierno y de los Ejecutivos municipales se sucedieron a sí mismos. Sin embargo, la sed de continuismo no se ha saciado, sino que se reactivó vigorosamente. Vamos por más, pareciera ser la consigna que unifica al conjunto.La maquinaria estatal está financieramente aceitada y tienta a más de un enamorado de las funciones públicas.
Antes del viaje del gobernador José Alperovich a Gran Bretaña, volvió a hablarse de la reforma de la Constitución de 2006. Curioso destino de una ley revestida con pretensiones de cierta estabilidad.
La cuestión reformista había empezado a ventilarse después del 28 de agosto, al compás de los 590.000 votos obtenidos por él con el Frente de la Victoria (FDV). Pero se la desinfló por razones políticas. De por medio, estaba la reelección de Cristina Fernández, a la que no se podía ni debía poner en riesgo.
Pasó la prueba del 23 de octubre, la Presidenta ganó y se enredó con los problemas económicos que no encaró antes, por no irritar a una franja social que reacciona con el bolsillo.
La inflación carcome salarios y jubilaciones, aun cuando la masa de dinero que se inyecte al mercado en diciembre, la disimule. Los aumentos de tarifas y los reajustes impositivos, más tarde o más temprano, se instalarán en la agenda de las preocupaciones sociales.
Matices diferenciales
La serie de asunciones de intendentes reactivó la corriente reformista, con algunos matices que denotan actitudes políticas distintas. Los más categóricos se aferran a la suerte de Alperovich, de manera irrestricta, aunque no lo plantean con crudeza.
Cuando los intendentes Roque Graneros (Graneros) y Daniel Toledo (Yerba Buena) justificaron la reelección indefinida, arguyeron que el electorado premia o destituye con su veredicto en las urnas. Entonces no hicieron otra cosa que esbozar la necesidad de cambiar los impedimentos al continuismo. Toledo es uno de los mimados del gobernador. El mismo argumento que invocaron para fundamentar su pretensión, es susceptible de transferirse a la situación del gobernador.
Domingo Amaya, intendente de la capital, mostró un perfil distinto. Alperovich tiene que decidir si apoya la reforma constitucional, planteó antes de iniciar su tercer período de gestión. De igual modo, opinó el principal operador político de Amaya acerca de la misma materia. Esa es una decisión del gobernador, dijo Germán Alfaro el 20 de setiembre, cuando aún no había renunciado a su banca de diputado nacional. Ahora bien, el propio Amaya consignó que si Alperovich va por la cláusula reeleccionista, él encabezará la lista de convencionales constituyentes. La pelota está jugándose en el campo oficialista.
Entre las palabras ambiguas y las definiciones rotundas, la idea de la reelección partió de los referentes territoriales del interior, que es el bastión electoral del oficialismo.
También tuvo un toque proselitista el discurso de Alperovich a los comisionados comunales, a quienes reconoció como los proveedores del 80% de los votos del interior. Soy un soldado más, si me necesitan, pueden buscarme en mi casa, pontificó. En la mirada política, esto significa que no despreciaría una edición tucumana del 17 de octubre de 1945: los dirigentes comunales en masa pidiéndole que encabece una nueva cruzada por la perpetuación en la gobernación. El 2011 ingresa en la recta final, pero los proyectos de 2012 se gestan desde ahora.
Por televisión
Tucumán eligió un vicegobernador en agosto, pero Juan Luis Manzur sigue como ministro de Salud Pública de Cristina Fernández. Así las cosas, los vecinos de esta provincia ven a Manzur sonreír beatíficamente por televisión, pero muy lejos de la conducción de la Legislatura. Regino Amado, en verdad, suple su ausencia.
Esa no es la única contradicción de la administración alperovichista. Ostensible fue la minicrisis de gabinete gestada tras la jura de Francisco Sassi Colombres en la Fiscalía de Estado. que renunció al cargo el lunes, cuando no habían pasado 48 horas de su puesta en funciones. A Sassi Colombres los organismos de derechos humanos en 2008 no lo dejaron llegar a la Corte Suprema de Justicia, por su inserción en los equipos civiles de la dictadura militar en la gestión de Antonio Merlo. Ahora se repitió la historia, y lo sustituyó Jorge Posse en la Fiscalía. Este es hermano de Daniel, actual vocal de la Corte. Otra muestra del nepotismo que signa la cumbre de la política.
¿Por qué Alperovich lo nombró de nuevo? No dio ninguna explicación pública y se fue Gran Bretaña. Tal vez creyó que no se iba a generar ningún escándalo político en 2011, si se tiene en cuenta que había reemplazado a Pedro Giudice en el mismo cargo. ´poco antes de las elecciones provinciales de agosto. Le hicieron sentir el rigor del poder, explican fuentes del Congreso. Las organizaciones de derechos humanos ejercen un fuerte poder de veto, advierten. La salida de Sassi Colombres priva al Gobierno de uno de los estudiosos de la reforma constitucional
Reacción radical
¿Qué hacer para mantener un perfil diferenciado del alperovichismo? Ese interrogante desvela a los radicales que se proponen enfrentar de manera intransigente al Gobierno.
El senador José Cano propicia que los legisladores y concejales basen sus comportamientos atendiendo al mensaje antialperovichista de los 127.000 votos de los comicios del 28 de agosto. No le convencen las actitudes tibias de los que pregonan la oposición constructiva. La perspectiva del senador es compartida por los legisladores Ariel García y Silvia Elías de Pérez, y ex dirigentes como Juan Robles y Carlos Muiño, entre otros. Se viene la intransigencia radical, dicen.







