03 Noviembre 2011 Seguir en 
CANNES, Francia.- La crisis de la deuda en Grecia, que se propaga ya por Italia y que amenaza con hundir a la economía mundial en una nueva recesión, es el tema excluyente entre los mandatarios de las potencias desarrolladas y emergentes del G-20, reunidos en Cannes, sur de Francia.
Los europeos están bajo presión de Estados Unidos y China para poner fin a una crisis que dura ya más de dos años, y que puede tomar un giro inesperado tras la decisión de Grecia de convocar un referendo para que los griegos decidan si aceptan permanecer en la zona euro y el paquete de ayuda trabajosamente elaborado por Bruselas hace una semana.
Grecia, que no forma parte del G-20, ha irrumpido en la agenda de la cumbre y sigue preocupando a los mercados, que abrieron con fuertes pérdidas la jornada del jueves por el temor al contagio de la crisis de la deuda a Italia.
Las tasas de interés a 10 años de los bonos de deuda italianos alcanzaron un nivel récord a 6,399% este jueves, síntoma de la persistente desconfianza de los mercados en este país con una deuda de 1,9 billones de euros, el 120% del PIB.
Anoche, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la directora del FMI, Christiane Lagarde, y los máximos representantes europeos, se reunieron con el primer ministro griego Giorgos Papandreu, para leerle la cartilla tras su decisión que está poniendo en jaque la supervivencia de la zona euro.
"Esperamos mantener a Europa con nuestros amigos griegos", pero "deben decidir si continúan la aventura con nosotros o no", le espetó Sarkozy, quien aseguró que "hay reglas que deben respetarse", para que el FMI y Europa sigan ayudando a Grecia.
De momento han suspendido el desbloqueo de 8.000 millones de euros del último tramo del crédito de 110.000 millones concedido en mayo del pasado año hasta nueva orden.
La situación para Papandreu, que manaña se somete en el Parlamento a una moción de confianza, se complica después de que, según la televisión griega, otros dos diputados de la mayoría socialista anunciaron que no votarán a favor del ejecutivo.
Papandreu pierde así su mayoría en el Parlamento, que queda reducida a 150 sobre 300. Aunque el gobierno puede aún ganar esa votación, su supervivencia parece improbable tras estas disidencias, que se suman a las de otros cinco ministros contrarios al proyecto referéndum de Papandreu sobre el plan de ayuda a Grecia. (AFP-NA)
Los europeos están bajo presión de Estados Unidos y China para poner fin a una crisis que dura ya más de dos años, y que puede tomar un giro inesperado tras la decisión de Grecia de convocar un referendo para que los griegos decidan si aceptan permanecer en la zona euro y el paquete de ayuda trabajosamente elaborado por Bruselas hace una semana.
Grecia, que no forma parte del G-20, ha irrumpido en la agenda de la cumbre y sigue preocupando a los mercados, que abrieron con fuertes pérdidas la jornada del jueves por el temor al contagio de la crisis de la deuda a Italia.
Las tasas de interés a 10 años de los bonos de deuda italianos alcanzaron un nivel récord a 6,399% este jueves, síntoma de la persistente desconfianza de los mercados en este país con una deuda de 1,9 billones de euros, el 120% del PIB.
Anoche, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la directora del FMI, Christiane Lagarde, y los máximos representantes europeos, se reunieron con el primer ministro griego Giorgos Papandreu, para leerle la cartilla tras su decisión que está poniendo en jaque la supervivencia de la zona euro.
"Esperamos mantener a Europa con nuestros amigos griegos", pero "deben decidir si continúan la aventura con nosotros o no", le espetó Sarkozy, quien aseguró que "hay reglas que deben respetarse", para que el FMI y Europa sigan ayudando a Grecia.
De momento han suspendido el desbloqueo de 8.000 millones de euros del último tramo del crédito de 110.000 millones concedido en mayo del pasado año hasta nueva orden.
La situación para Papandreu, que manaña se somete en el Parlamento a una moción de confianza, se complica después de que, según la televisión griega, otros dos diputados de la mayoría socialista anunciaron que no votarán a favor del ejecutivo.
Papandreu pierde así su mayoría en el Parlamento, que queda reducida a 150 sobre 300. Aunque el gobierno puede aún ganar esa votación, su supervivencia parece improbable tras estas disidencias, que se suman a las de otros cinco ministros contrarios al proyecto referéndum de Papandreu sobre el plan de ayuda a Grecia. (AFP-NA)
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