El cómo se aplicarán los subsidios y quiénes pagarán la quita de ellos son las dos claves que marcarán el éxito o el fracaso del estruendoso anuncio oficial. Los ministros Amado Boudou y Julio de Vido hablaron de lograr un ahorro de unos $ 600 millones. Que el Estado deje de gastar lo que no tiene es sano. Que se termine con la maraña de subsidios cruzados, también. Es necesario revisar y acomodar los subsidios estatales. Si se logra que paguen más (de lo que sea) los que más tienen es bueno, siempre y cuando no se encarezca la vida de los que apenas les alcanzan los ingresos para subsistir. En lo político, además, el Gobierno consigue con esta medida dos cosas: correr por la derecha a la ortodoxia económica y enfriar en la agenda la controversia en torno al dólar. LA GACETA ©
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