31 Octubre 2011 Seguir en 
Un pescador de 65 años estuvo más de 24 horas extraviado en la zona de El Cadillal, y cuando los rescatistas se preparaban para encontrarlo sin vida, una joven guardaparque lo encontró. Tenía algunas lesiones leves y estaba deshidratado, pero fuera de peligro.
El sábado a las 18 Luis Ruiz Romano, oriundo de Tafí Viejo, se alejó del grupo con el que pescaba en la ladera de la Sierra de Medina. Sus compañeros, cuando no regresaba y la noche empezaba a caer, hicieron la denuncia policial.
El domingo a la madrugada, policías de distintas reparticiones, comandados por efectivos de la División Lacustre, iniciaron la búsqueda.
A pie y en botes recorrieron la zona sin éxito. Luego se sumaron buzos, suponiendo que podría haberse caído al agua, y también se usaron ganchos con los que suelen buscarse cuerpos en zonas de difícil acceso.
La noche se cerraba nuevamente cuando María Albornoz, una guardaparque de San Javier que entrenaba en la zona, lo encontró cerca de la cola del dique. Avisó a la Policía, pero no terminó allí el rescate.
"Estaba lastimado y deshidratado, en una zona de pantanos casi inaccesibles. ue un gomón a buscarlo, pero no pudo avanzar, así que hubo que cargarlo al hombro dos kilómetros. Tuvo suerte, porque se le apareció un ángel", explicó el oficial principal Mario Herrera, jefe de la Lacustre. LA GACETA ©
El sábado a las 18 Luis Ruiz Romano, oriundo de Tafí Viejo, se alejó del grupo con el que pescaba en la ladera de la Sierra de Medina. Sus compañeros, cuando no regresaba y la noche empezaba a caer, hicieron la denuncia policial.
El domingo a la madrugada, policías de distintas reparticiones, comandados por efectivos de la División Lacustre, iniciaron la búsqueda.
A pie y en botes recorrieron la zona sin éxito. Luego se sumaron buzos, suponiendo que podría haberse caído al agua, y también se usaron ganchos con los que suelen buscarse cuerpos en zonas de difícil acceso.
La noche se cerraba nuevamente cuando María Albornoz, una guardaparque de San Javier que entrenaba en la zona, lo encontró cerca de la cola del dique. Avisó a la Policía, pero no terminó allí el rescate.
"Estaba lastimado y deshidratado, en una zona de pantanos casi inaccesibles. ue un gomón a buscarlo, pero no pudo avanzar, así que hubo que cargarlo al hombro dos kilómetros. Tuvo suerte, porque se le apareció un ángel", explicó el oficial principal Mario Herrera, jefe de la Lacustre. LA GACETA ©







