La joven simoqueña habló con un muchacho desde un ciber

La Policía confirmó que Celeste Ayelen Acosta, quien se encuentra desaparecida, se comunicó con un teléfono celular.

UN MISTERIO. Celeste debía asistir a la escuela en la capital. Nadie sabe aún por qué desvió su camino. FOTO TOMADA DE OSVALDO RACEDO VIA FACEBOOK
UN MISTERIO. Celeste debía asistir a la escuela en la capital. Nadie sabe aún por qué desvió su camino. FOTO TOMADA DE OSVALDO RACEDO VIA FACEBOOK
31 Octubre 2011
La búsqueda de la joven simoqueña Celeste Ayelen Acosta, de 14 años, se orientó hacia los llamados telefónicos que hizo antes de abordar un colectivo que la transportó hacia la capital tucumana, el miércoles pasado. Según la Policía, la adolescente llamó a un teléfono celular desde un ciber de Simoca. El número correspondería a un muchacho cordobés, de 25 años, con quien Acosta mantenía una relación.

Julio Fernández, de la División de Tratas de Personas de la Policía, informó que la comunicación telefónica se produjo 20 minutos antes de que la adolescente abordara un micro de la empresa Tradio, en el acceso a Simoca por la ruta 157, en el que viajó hacia la Terminal de Ómnibus.

Los investigadores extendieron la búsqueda de Acosta hacia Córdoba, debido a que el muchacho con quien estaría es oriundo de esa provincia, y hacia Salta, ya que trabaja en un parque de diversiones cuyos dueños provienen de ese distrito. Además, los rastrillajes se llevaron a cabo en Catamarca y en Santiago del Estero.

Desesperados

Anoche, los familiares y amigos de la joven hicieron una movilización por las calles de Simoca para reclamar celeridad en la búsqueda de la menor. "El miércoles a las 14.30 subió a un colectivo. Eso fue lo que nos dijo una chica que la conoce y que la vio", dijo Raúl Acosta, padre de Celeste.

A partir de ese momento se perdió todo contacto con la jovencita, cuyo teléfono celular permanece apagado. El miércoles, supuestamente iba a la escuela para asistir a las clases de apoyo, pero nadie sabe por qué desvió su camino, indicó Bartolomé Soria, allegado a la familia. LA GACETA ©

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