30 Octubre 2011 Seguir en 
LONDRES.- El Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa) calculó oficialmente que mañana, la población mundial llegará a los 7.000 millones de personas, lo que supone (al mismo tiempo) un gran logro para la humanidad pero plantea nuevos retos importantes para evitar una acentuación de la desigualdad social.
El crecimiento vertiginoso se produjo en la última centuria, pese a las tremendas guerras mundiales y a sangrientos conflictos regionales que causaron millones de muertos, especialmente jóvenes. Hace 2.000 años, la población mundial era de apenas unos 300 millones de personas; mientras que hacia 1800, alcanzó los primeros 1.000 millones, cifra que se duplicó en 1927. Los 3.000 millones de habitantes llegaron rápidamente, en 1959, y se aumentó a 4.000 millones 15 años después. Los períodos se fueron acortando: en 1987 había 5.000 millones de personas y en 1999, 6.000 millones, hasta dar el último salto en apenas 12 años.
Cada año se suman unos 80 millones de personas a la población mundial, cifra equivalente a la población de Alemania. Los jóvenes de menos de 25 años representan un 43% de todos los habitantes del planeta; en cambio, los mayores de 60 años son actualmente casi 1.000 millones.
Más que la tasa de natalidad (registros que tienen cantidades muy diferentes según las regiones del mundo, pero que evidencian una reducción general -ver "Cae la tasa..."-), en la estadística incidió fuertemente el aumento del promedio de esperanza de vida general entre todos los países, que pasó de alrededor de 48 años a principios de los 1950 hasta unos 68 años en la primera década del siglo XXI. En ese lapso, la mortalidad infantil se redujo casi dos tercios, lo cual también impactó en el cálculo final de la oficina de la ONU.
Llamado a la acción
El hito de los 7.000 millones de habitantes "constituye un desafío, una oportunidad y un llamamiento a la acción", declaró Babatunde Osotimehin, ex ministro de Sanidad de Nigeria y director ejecutivo del Unfpa, al presentar su informe global.
"Las dinámicas cambiantes de la población tienen repercusiones en el desarrollo sostenible para todos. En los países más pobres, la alta natalidad perturba el desarrollo y perpetúa la pobreza, pero los más ricos la escasa cantidad de personas que ingresan en el mercado laboral suscitan inquietud respecto a las perspectivas de crecimiento sostenido y a la viabilidad de los sistemas de seguridad social", subraya el documento, donde se marca la preocupación por la presión creciente sobre la sustentabilidad del medioambiente. (Especial-DPA)







