Cartas de lectores

21 Julio 2003
LA HOGUERA

La hoguera en la que ardieron las urnas y los votos de los últimos comicios puede ser legal; faltaría saber si, además, es legítima (esto es que responde a los principios de la Justicia). Mientras tanto, el apuro de la Junta Electoral por encender el fuego y desembarazarse de urnas y votos me lleva a una siniestra analogía: el asesino que quema el cuerpo de su víctima o el quebrado fraudulento que prende fuego a la documentación para eliminar las pruebas en su contra. En la misma línea se inscriben las declaraciones de un vocal de la Junta Electoral, al decir que se declararon cerrados los comicios de modo vertiginoso porque siguieron órdenes de arriba ¿Quién está por arriba de la Junta Electoral en un acto eleccionario? ¿Quién puede darle órdenes? La hoguera también me trae la analogía de la risa burlona de Nerón mientras ardía Roma. Parece repetir, mofándose del pueblo: "Yo tengo el poder y hago lo que se me antoje". Grandes señores de finos trajes, con rostro de majestades olímpicas se calientan y engordan junto al fuego en el que arde la democracia. Alguien definió la democracia como el gobierno del, por y para el pueblo. La hoguera de urnas nos grita entre risas burlonas: "tonterías, tonterías".
Abel González
Santa Fe 2.673
S. M. de Tucumán

SUCIEDAD

Ya terminó el escrutinio definitivo de las elecciones del 29 de junio; ya proclamaron a los candidatos electos; los elegidos ya tuvieron tiempo de celebrar y los no elegidos ya tuvieron tiempo de llorar o negociar. Por lo tanto, ha llegado el tiempo de que los más de 40.000 ciudadanos que pagaron para ensuciar los frentes de las propiedades privadas y públicas, como el colegio Santa Catalina, la Escuela de Comercio, el Cementerio del Norte, el inmueble de avenida Sáenz Peña y San Lorenzo, el Predio Ferial Norte y miles más de toda la provincia, paguen para dejarlos limpios. De ese modo podrán enmendar en parte la falta de respeto al prójimo. Hay un candidato que dio el ejemplo; esperamos que los demás lo imiten.
Alberto Eduardo Olea
Manz. "B" - Lote 18
Santa Rosa-Las Talitas
(Tucumán)

EL MUNDO AL REVES

Desearía proponer a las autoridades la posibilidad de autorizar la circulación de todos los vehículos que conforman el parque automotor de la provincia sin la correspondiente chapa patente, con esta tapada o con los números adulterados. Pido esto porque día a día aumenta considerablemente el número de automovilistas que circula en estas condiciones por las calles céntricas, ante la mirada indiferente de los encargados de fiscalizar el cumplimiento de estas normas. Mi pedido se basa en el principio que expresa que "todos somos iguales ante la ley", lo que no parece cumplirse en este caso. Por otro lado, esta medida nos permitiría ejercer plenamente nuestra "libertad" para pasar semáforos en rojo, circular a contramano, estacionar en lugares prohibidos, provocar accidentes y cometer cualquier tipo de infracción impunemente porque sería muy difícil identificarnos. También podríamos ahorrarnos el pago de la patente, ya que al no existir no tendríamos que pagar por algo que no tenemos. Por otro parte, para compensar la caída en la recaudación por este concepto las autoridades municipales podrían multar severamente a todos los que circulen con la debida identificación y con su vehículo en regla. La otra posibilidad, aunque bastante más difícil, sería hacer cumplir la ley y penalizar como corresponde a los que circulen con su vehículo en infracción. Quedo a la espera de la respuesta, deseando ansiosamente que se expidan sobre cuál va a ser la modalidad adoptada para que de esta forma seamos "todos iguales ante la ley".
Gustavo Courtade
Castelli 133
S. M. de Tucumán

POLICIA

Respecto del curso de ingreso a la Policía, quiero señalar que, desde marzo hasta el día de la fecha, nos hicieron rendir la parte física; después la intelectual, lo cual iba a ser eliminatorio. Pero nada, seguimos igual. Están jugando con la ilusión de 6.000 personas para cubrir 600 puestos. ¿Qué pasa? ¿Cuál es el motivo por el que dan tantas vueltas? Sé que el jefe de Policía pone todo de sí mismo, pero no depende de él. Todo está en manos del ministro Pedernera. Hemos agotado nuestros últimos ahorros, yendo y viniendo con esa esperanza. Hemos quedado sin trabajo. Haga algo, ministro; ya pasaron las elecciones. Hasta cuándo van a seguir jugando con la ilusión de la gente. Ahora quieren efectuar el ingreso por sorteo: lo hubiesen hecho desde el principio y nos habríamos ahorrado todos tantas complicaciones.
Francisco del C. Paz
Av. Santo Cristo 102
Banda del R. Salí-Tucumán

EL DIU

Parece que se tratara de una pulseada en la que, a toda costa, se pretende convencer, sin demostrar, que el DIU (dispositivo intrauterino) no es abortivo. Los modernos -de los que se dice que no son abortivos- son los de cobre o cargados con hormonas y provienen de modificar determinadas características de los DIU inertes, de plástico o siliconas, para potenciar su acción abortiva. Interfieren en la anidación del óvulo fecundado (nuevo ser humano), ya que el DIU no impide la ovulación. Sus más entusiastas defensores no pueden negar la acción abortiva; tampoco los riesgos de EPI (Enfermedad Pélvica Inflamatoria), ni de la posibilidad de infertilidad. Ambas son directamente proporcionales a la exposición de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) de la usuaria. La mujer tiene todo el derecho de elegir el método anticonceptivo por sí misma, de acuerdo con sus creencias o escala de valores, pero esta libertad no debería extenderse a métodos capaces de producir abortos. Por último, si hubiese alguna duda de su acción abortiva, mientras esta exista debe prevalecer la defensa del principal derecho humano: el derecho a la vida.
Rubén S. de Serranos
Av. Sáenz Peña 29
S. M. de Tucumán

ACTOS BESTIALES

Se comprende la indignación que se siente cuando suceden hechos de violencia en los cuales mueren seres humanos; más aún si es por robarles las zapatillas. Lo que no parecen comprender los funcionarios del Gobierno es que esos actos bestiales muestran que algo anda muy mal y no se arregla con más policías, sino resolviendo la raíz de la pobreza y la falta de posibilidades de una mayoría olvidada. ¿Acaso ofrecen a esos precoces delincuentes algún otro destino que no sea el alcohol, el robo o la droga? ¿Qué posibilidades tienen de tomar caminos más dignos? ¿El bolsón, los planes casi mendicantes que manejan los punteros, la promiscuidad en que viven? Sólo con una mejor distribución de la riqueza, la generación de empleos dignos, con posibilidades para todos, y una educación que permita integrar otra forma de vida, se podrá combatir la inseguridad y la delincuencia que crecen día a día. Mientras tanto, aunque pretendan combatirlos, sólo se logrará tapar o disimular estos terribles granos que aparecen en la piel de nuestra sociedad.
Javier Astigarraga
jastigarraga@arnet.com.ar

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