24 Octubre 2011 Seguir en 

FALTÓ información
Muchos delegados y autoridades de mesa no entendieron cómo debían instalar el cuarto oscuro accesible (COA). La Dirección Nacional Electoral pidió que haya uno por establecimiento, y que este sea utilizado por los electores que correspondan a esa mesa y además, por los votantes con discapacidad que lo requieran, aún cuando estén registrados en otras mesas del mismo establecimiento. La mayoría de los ciudadanos tampoco sabía que podía usar el COA en caso de que lo considerase necesario.
Los edificios no ayudan
La mayoría de los establecimientos educativos de Tucumán no está preparada para recibir a personas con discapacidad o con movilidad limitada. Por ejemplo, la silla de ruedas es una pesadilla en la Escuela Mitre, que carece de una rampa de acceso. Y el Instituto Técnico, que sí tiene esta facilidad, dispone sus mesas de votación en las aulas de la planta alta. Las escaleras son la norma en todos los edificios de más de un nivel, lo mismo que la ausencia de ascensor y de sillas elevadoras.
UN SECTOR INMENSO
El electorado con discapacidades y dificultades motrices es inmenso si se considera que comprende a un buen número de votantes de la tercera edad. Pese a sus achaques y dificultades para trasladarse, este sector de la población tiende a sufragar religiosamente (conserva el sentido del deber cívico como ninguna otra franja etaria). Es decir, no hace uso del beneficio previsto en el Código Electoral, que exime de votar a quienes padezcan de una enfermedad que impida la asistencia al acto electoral.
Muchos delegados y autoridades de mesa no entendieron cómo debían instalar el cuarto oscuro accesible (COA). La Dirección Nacional Electoral pidió que haya uno por establecimiento, y que este sea utilizado por los electores que correspondan a esa mesa y además, por los votantes con discapacidad que lo requieran, aún cuando estén registrados en otras mesas del mismo establecimiento. La mayoría de los ciudadanos tampoco sabía que podía usar el COA en caso de que lo considerase necesario.
Los edificios no ayudan
La mayoría de los establecimientos educativos de Tucumán no está preparada para recibir a personas con discapacidad o con movilidad limitada. Por ejemplo, la silla de ruedas es una pesadilla en la Escuela Mitre, que carece de una rampa de acceso. Y el Instituto Técnico, que sí tiene esta facilidad, dispone sus mesas de votación en las aulas de la planta alta. Las escaleras son la norma en todos los edificios de más de un nivel, lo mismo que la ausencia de ascensor y de sillas elevadoras.
UN SECTOR INMENSO
El electorado con discapacidades y dificultades motrices es inmenso si se considera que comprende a un buen número de votantes de la tercera edad. Pese a sus achaques y dificultades para trasladarse, este sector de la población tiende a sufragar religiosamente (conserva el sentido del deber cívico como ninguna otra franja etaria). Es decir, no hace uso del beneficio previsto en el Código Electoral, que exime de votar a quienes padezcan de una enfermedad que impida la asistencia al acto electoral.
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