Al asaltante se le escapó un tiro y el chofer del ómnibus salvó su vida de milagro en San Pablo

Según la Policía, el hecho ocurrió a las 21 en el acceso por ruta 301 hacia esa ciudad en una zona conocida como Punta del Monte . Los jóvenes subieron en la esquina de avenida Kirchner y Pellegrini. Amenazaron a los pasajeros y al chófer pero no consiguieron llevarse nada. Huyeron hacia la capital

COMPUNGIDO. Franco Nieva sale de la oficina de César González, presidente de UTA, acompañado por su mujer. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
COMPUNGIDO. Franco Nieva sale de la oficina de César González, presidente de UTA, acompañado por su mujer. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
20 Octubre 2011
El sonido del disparo resonó en la noche. El miedo se apoderó de todos pasajeros que desesperadamente comenzaron a empujarse para bajar del colectivo. Al parecer, ese tumulto sorprendió a los dos ladrones que intentaron robar en un interno de la línea interurbana Exprebus que cubre el recorrido entre San Pablo y la capital. Sobrepasados por la situación, los agresores bajaron del ómnibus, subieron a una moto que los esperaba al costado de la ruta y huyeron hacia la capital sin poder llevarse nada.

Según la Policía, el intento de robo ocurrió el martes alrededor de las 21, en el acceso por ruta 301 a San Pablo, en una zona conocida como Punta del Monte. Media hora antes, los dos ladrones habían subido al colectivo en la esquina de avenida Néstor Kirchner y avenida Pellegrini de esta ciudad. Franco Sebastián Nieva, el chofer de 30 años que conducía el coche cuando ocurrió el robo, fue el blanco del disparo que realizó uno de los prófugos que todavía no fueron identificados por la Policía. También se supo que, a pesar de que todavía no se tiene el resultado de las pericias balísticas, la bala habría salido de un revólver.

Nieva quedó muy shockeado luego de lo que vivió y prefirió no hablar con LA GACETA. Incluso el jefe de la Unidad Regional Oeste, el comisario Raúl Ferreira, explicó que todavía no prestó declaración. "Tenemos el testimonio de casi todos los pasajeros; pero, como el estado emocional del chofer era delicado, se lo indagará en los próximos días", dijo Ferreira. "Hasta el momento, ninguna de las personas que declaró dijo que le hubieran robado algo. Sin embargo, todavía no podemos asegurar que no se llevaron parte de la recaudación. Aunque, según los testimonios, los ladrones se asustaron y escaparon sin poder llevarse nada", agregó.

La bala le rozó la cabeza

Cuando Nieva salió de la oficina de Cesár González, el presidente de Unión de Tranviarios Automotor (UTA), se lo notaba abrumado. Caminaba con la cabeza gacha y estaba acompañado por su mujer. Horas antes, le habían practicado varios estudios médicos que comprobaron que su salud física no corre riesgos. Sin embargo, por el shock que sufrió, no se sabe cuándo volverá a trabajar. Al acercarse sólo pudo decir: "No estoy bien, César les contará lo que pasó".

Los choferes y pasajeros que viajan al interior de la provincia se conocen y, aunque no son necesariamente amigos, se genera un vínculo entre ellos. "Todos cumplen los mismos horarios y los colectiveros saben quiénes vienen a estudiar o trabajar por las paradas en las que suben. Cuando estos dos jóvenes subieron al ómnibus, Nieva sospechó porque nunca antes los había visto", explicó González.

Según el presidente de UTA, los dos jóvenes, de unos 20 años de edad, pidieron un pasaje hasta San Pablo, pero no supieron explicar a qué lugar querían ir. Luego, uno de ellos se sentó a tres butacas del chofer mientras que el otro se dirigió hacia el fondo del coche. El chofer comenzó a observarlos por los espejos y vio que el muchacho que viajaba cerca suyo nunca se sentó bien y se mantuvo mirando hacia el pasillo durante todo el viaje.

"Al llegar San Pablo, el joven que venía cerca de Nieva se paró para bajarse pero cuando llegó al estribo del colectivo sacó un arma, lo amenazó y le dijo que le entregara la plata", señaló González. A su vez, el otro joven comenzó a caminar hacia la parte de adelante del coche gritando que era un asalto y diciéndoles a los pasajeros que le entregaran todo lo que tenían. En ese momento, el joven que estaba en la escalera disparó su arma y la bala rozó la nuca del chofer. "A esa distancia lo podrían haber matado, fue un milagro que no ocurriera una desgracia", concluyó el dirigente.

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