18 Octubre 2011 Seguir en 
"¡Hay un incendio!, ¡Fuego, se prende una casa!". Los gritos interrumpieron el almuerzo de la familia Juárez. Víctor Juárez y su yerno, Luis Mustafá, no dudaron, y fueron tras el pedido de auxilio. Entre las llamas y el denso humo, los hombres consiguieron hacerse lugar, y rescataron de adentro de una vivienda a una chiquita de tres años, que ya estaba sufriendo los efectos del monóxido de carbono.
El siniestro ocurrió ayer al mediodía en el barrio San Nicolás, a la altura de avenida Jujuy al 2.500. Juárez y su familia estaban ubicándose en la mesa de la cocina de su vivienda, en López Mañán 1.057, cuando escucharon los gritos. "Le pedí a mi hija que llamara a la Policía y a los Bomberos, y nos fuimos con mi yerno hasta la casa que se quemaba, que está ubicada a la vuelta", contó Juárez.
Al acercarse, lo primero que hicieron fue cortar los cables del suministro de la electricidad. De un cuarto ubicado en la parte delantera de la vivienda vieron salir el humo y las llamas, según contaron los hombres a LA GACETA.
"Pensamos que teníamos que sacar la garrafa, ante el temor de que hubiera una explosión", comentó Juárez. Mustafá, mientras tanto, empezó a mirar por las ventanas de la casa. "Nadie sabía decirnos si había alguien adentro. Entonces vi en el suelo a la chiquita, que estaba arrodillada. Al principio creí que era un muñeco, porque estaba quieta", manifestó el joven.
Pero de pronto, los hombres escucharon unos llantos. Allí se dieron cuenta de que adentro de la vivienda estaba una pequeña. La desesperación se apoderó de ambos.
Una reja de hierro les impedía franquear la puerta de entrada a la casa. "En esos momentos, no sé de dónde, saqué fuerzas y con mi suegro logramos doblar los hierros para después romper la puerta", relató Mustafá. "La torcimos como chocolate de la desesperación que teníamos", agregó Juárez.
Antes de ingresar a la casa, Mustafá tuvo la precaución de mojarse el cuerpo con el agua de una canilla que estaba en el lugar. "El humo era insoportable; denso. Era como si inhalaras lana de vidrio", describió el joven.
Ya en el interior de la vivienda, Mustafá tomó a la niña entre sus brazos, y la cubrió con su cuerpo. "Me caían pedazos de plástico o algo caliente en la espalda. Una vez que la saqué, la dejé afuera y agarré unos baldes, para tratar de apagar el fuego", comentó el muchacho.
Mientras tanto, su suegro desconectaba la garrafa. "Estaba muy caliente. Me costó desconectarla. El mueble que estaba arriba estaba cubierto por las llamas. Unos minutos más y hubiera explotado", contó Juárez.
Luego llegaron los bomberos y apaciguaron el fuego. A los minutos, llegó la madre de la pequeña. "Me dio las gracias, me abrazó y se puso a llorar", dijo Juárez. La mujer no quiso hablar sobre el hecho. Incluso, pidió que su nombre y el de su hija no fueran publicados. "Fue una tragedia, pero lo importante es que mi hija está bien", fue lo único que manifestó.
Cuando la situación se calmó, los hombres se dieron cuenta del riesgo que habían corrido. "Sí, es verdad, nos hemos arriesgado. Pero la sacamos a la nena, eso es lo que cuenta", dijo Juárez. Su yerno, por su parte, manifestó que no tenían alternativa. "Después ves el riesgo, pero a comparación de salvar a una nenita, no es nada", comentó Mustafá.
El siniestro ocurrió ayer al mediodía en el barrio San Nicolás, a la altura de avenida Jujuy al 2.500. Juárez y su familia estaban ubicándose en la mesa de la cocina de su vivienda, en López Mañán 1.057, cuando escucharon los gritos. "Le pedí a mi hija que llamara a la Policía y a los Bomberos, y nos fuimos con mi yerno hasta la casa que se quemaba, que está ubicada a la vuelta", contó Juárez.
Al acercarse, lo primero que hicieron fue cortar los cables del suministro de la electricidad. De un cuarto ubicado en la parte delantera de la vivienda vieron salir el humo y las llamas, según contaron los hombres a LA GACETA.
"Pensamos que teníamos que sacar la garrafa, ante el temor de que hubiera una explosión", comentó Juárez. Mustafá, mientras tanto, empezó a mirar por las ventanas de la casa. "Nadie sabía decirnos si había alguien adentro. Entonces vi en el suelo a la chiquita, que estaba arrodillada. Al principio creí que era un muñeco, porque estaba quieta", manifestó el joven.
Pero de pronto, los hombres escucharon unos llantos. Allí se dieron cuenta de que adentro de la vivienda estaba una pequeña. La desesperación se apoderó de ambos.
Una reja de hierro les impedía franquear la puerta de entrada a la casa. "En esos momentos, no sé de dónde, saqué fuerzas y con mi suegro logramos doblar los hierros para después romper la puerta", relató Mustafá. "La torcimos como chocolate de la desesperación que teníamos", agregó Juárez.
Antes de ingresar a la casa, Mustafá tuvo la precaución de mojarse el cuerpo con el agua de una canilla que estaba en el lugar. "El humo era insoportable; denso. Era como si inhalaras lana de vidrio", describió el joven.
Ya en el interior de la vivienda, Mustafá tomó a la niña entre sus brazos, y la cubrió con su cuerpo. "Me caían pedazos de plástico o algo caliente en la espalda. Una vez que la saqué, la dejé afuera y agarré unos baldes, para tratar de apagar el fuego", comentó el muchacho.
Mientras tanto, su suegro desconectaba la garrafa. "Estaba muy caliente. Me costó desconectarla. El mueble que estaba arriba estaba cubierto por las llamas. Unos minutos más y hubiera explotado", contó Juárez.
Luego llegaron los bomberos y apaciguaron el fuego. A los minutos, llegó la madre de la pequeña. "Me dio las gracias, me abrazó y se puso a llorar", dijo Juárez. La mujer no quiso hablar sobre el hecho. Incluso, pidió que su nombre y el de su hija no fueran publicados. "Fue una tragedia, pero lo importante es que mi hija está bien", fue lo único que manifestó.
Cuando la situación se calmó, los hombres se dieron cuenta del riesgo que habían corrido. "Sí, es verdad, nos hemos arriesgado. Pero la sacamos a la nena, eso es lo que cuenta", dijo Juárez. Su yerno, por su parte, manifestó que no tenían alternativa. "Después ves el riesgo, pero a comparación de salvar a una nenita, no es nada", comentó Mustafá.







