Nueve uruguayos conquistaron Tucumán

NTVG brilló en Floresta con un show extenso, vibrante y disfrutado a fondo por el público, entregado a una de las bandas top del momento. Muy Bueno.

CHARRÚAS A PLENO. Emiliano Brancciari castiga la guitarra. Detrás el trombonista Cecilio Denis Ramos, que a las 12 celebró su cumpleaños.  LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
"CHARRÚAS" A PLENO. Emiliano Brancciari castiga la guitarra. Detrás el trombonista Cecilio Denis Ramos, que a las 12 celebró su cumpleaños. LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
16 Octubre 2011
La melancolía y la depresión, controladas por un cóctel de grageas de colores, alcanzaron esta vez un carácter reivindicativo. No Te Va a Gustar llegó para pedir perdón, como en varias de sus canciones, pero por algo de lo que no tuvo la culpa.

"Maldita ley de las 4am... ojalá recuperemos la libertad", disparó Emiliano Brancciari, el cantante, después del despegue con los temas "Con el viento" y "Fuera de control".

Para los nueve músicos uruguayos, la amarga noche del 20 de febrero pasado dejó un insoportable sabor pegado en el paladar. Durante el festival Rock del Valle les tocaba nada menos que cerrar la segunda y gran noche del encuentro... La lluvia, problemas organizativos y la ley del tope horario conspiraron contra ellos y contra miles de tucumanos, ya que sólo pudieron tocar ocho canciones. Luego les bajaron el switch y la bronca quedó atravesada en las gargantas.

Hasta el viernes, con la revancha charrúa en el club Floresta. Ayudaron la efervescencia, la decencia sonora (dato clave en el Templo de la Antiacustización) y 25 canciones que, casi sin pausa, se sucedieron durante algo más de dos horas.

La sudorosa fiesta tuvo picos de excitación al comienzo, en el medio y al final. Con su cara de buena gente (como todos sus compatriotas menos uno, por belicoso), estos uruguayos son capaces de plantear los más oscuros sentimientos y las más ruines situaciones desde el optimismo y la esperanza. Con la alegría de saber que hay vida después del amor roto. Y el ritmo para decirlo con los pies lejos del piso.

Tal vez porque habla lindo de cosas comunes y corrientes, cada palabra se fue instalando en el alma de aquellos que cantan "Arde" convencidos de que ya no hay dolor.

Cuando el reloj marcó la medianoche la banda se detuvo para que Cecilio Denis Ramos, el trombonista, recibiera el saludo de la multitud por su cumpleaños.

Emiliano recordó en ese momento su primera visita a la provincia (mayo de 2008, en la Sociedad Francesa). "Hoy somos un poco más", bromeó mientras se calzaba la guitarra acústica para cantar "Memorias del olvido" y, sin parar, "No necesito nada".

La afinidad de la banda con el público femenino se hizo más evidente todavía. Trepadas en hombros, un masivo coro -bastante afinado- acompañó y no cesó hasta que se apagaron las luces, luego del saludo de los músicos abrazados, sonrientes, en el borde del escenario.

Disculpas aceptadas

"Por lo menos hoy", el disco que editaron hace un año, tuvo al fin su presentación en vivo en Tucumán. Evidentemente muchos la esperaban, y por eso llenaron Floresta, cantaron, pidieron más y bailaron.

NTVG es, posiblemente, la más argentina de las bandas uruguayas "de moda", y no lo esconde cuando juega con "Todo un palo", de Los Redondos, sin necesidad de pedir permiso. El rock lo atraviesa todo, deja algunas grietas para el reggae y hasta algún punkito como "No era cierto", con el que se despidieron en el bis. Y también hubo candombe, toques de murga (qué más...) y hasta un pase rave con "El camino", el tema anterior al cierre, que llegó con una promesa: "hasta el año que viene".

Sensible y sentimental, el grupo cerró las llagas una vez más. Aunque fue innecesario, el pedido de disculpas se aceptó mutuamente.

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