Ibatín, ese pasado que sigue solo y espera

15 Octubre 2011
La mayoría de los pueblos siente orgullo o, por lo menos, cariño por su historia porque es una suerte de espejo, donde poder mirarse para reconocerse. Por ejemplo, los mexicanos conservan con celo las pirámides aztecas y mayas, así como otras ruinas invalorables y estudian esas culturas precolombinas que forman una raíz importante de su identidad. Han encontrado también la manera de difundir ese pasado y de explotarlo turísticamente, y al cabo de los años la industria sin chimeneas se ha convertido en uno de los pilares de la economía de ese país. Como se sabe, San Miguel de Tucumán fue fundada dos veces. La primera ocurrió el 31 de mayo de 1565, en el paraje de Ibatín, que se está ubicado siete kilómetros al oeste de la comuna de León Rougés (Monteros) y a 1,5 kilómetro al sur del río Pueblo Viejo.

El predio original quedó en el olvido. Desde hace algunos años, quiere recuperar la vida en la memoria. Pese a que Ibatín fue declarado Patrimonio Histórico y Cultural de Tucumán, por inquietud de la historiadora Teresa Piossek, todo sigue en proyecto. En 2010 la Dirección de Patrimonio del Ente Cultural concursó para que desde la Nación se le asignaran fondos para el armado de un módulo de información turística. El objetivo era proporcionar información histórica y arqueológica. Dos empleados entes estatales dijeron que el material para la obra ya está en León Rougès y que el Ente de Infraestructura Comunitaria aportará la mano de obra y la supervisión de los trabajos. Atribuyeron la inacción a cuestiones burocráticas. Un vecino le contó a nuestro diario que a Ibatín siempre llegan visitantes desde distintos puntos de la provincia y el país. "Cuando arriban se los ve entusiasmados. Pero enseguida se dan con que aquí hay más cartelerías que cosas que mostrar. Da vergüenza cuando la gente, parada en la misma Ibatín te pregunte si esto es todo lo que hay", sostuvo.

En 2006, informamos que el Gobierno provincial y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) habían puesto en marcha trabajos cuyo objetivo era revalorizar este importante sitio de valor patrimonial histórico, cultural y arqueológico. Se indicó que el Ente Tucumán Turismo y la comuna local preveían la construcción de un centro de interpretación, en el que se expondrían restos arqueológicos y documentación propia de ese lugar histórico. También, en etapas sucesivas, se iban a erigir sanitarios, oficinas de atención al público, bebederos, hornos de barro, galerías y merenderos. El proyecto -según se dijo en la ocasión- tenía como base la labor de rescate arqueológico. Estudiantes avanzados de la carrera de Arqueología efectuaban en ese momento excavaciones en dos frentes: uno ubicado en el acceso al sitio y otro, a pocos metros del lugar, donde había funcionado el cabildo. Se dijo que esta iniciativa podía contribuir a una captación significativa de los turistas, tomando el ejemplo de Santa Fe La Vieja, uno de los pocos asentamientos antiguos que quedan en el país y que posee las mismas características ambientales de Ibatín, y que atrae a miles de visitantes.

Transcurrieron 326 años desde la partida de la ciudad a su actual emplazamiento, y aún los tucumanos no podemos recuperar ese pedazo fundamental de nuestra historia, donde al parecer se esconden tesoros arqueológicos. Se no se sabe cómo hacerlo, se podría pedir tal vez el asesoramiento de los cordobeses que de un desierto son capaces de hacer un vergel. Ibatín, ese pasado que sigue solo y espera.

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