"El Estudiante" se llevó los aplausos

La obra de Santiago Mitre deslumbró a la platea tucumana.

DISFRUTE. Erotismo, política y algo de humor: un combo que conmovió. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALINDEZ
DISFRUTE. Erotismo, política y algo de humor: un combo que conmovió. LA GACETA / FOTO DE ENRIQUE GALINDEZ
15 Octubre 2011
"Venís a ver la mejor película del año", afirma un actor y director de teatro mientras elige dónde sentarse. El apunte no hace otra cosa que aumentar las expectativas sobre la obra de Santiago Mitre. Porque en instantes se verá una película a la que le faltaron un puñado de votos para representar a la Argentina en la próxima entrega del Oscar. Y eso que no participó del circuito comercial.

La sala Orestes Caviglia ofrece un lleno completo. Y así comienza a desandar la propuesta que ofrece "El Estudiante". Ambientada en la UBA, con un rigor casi de documentalista, el director muestra los interminables pasillos y aulas por donde transcurrirá la vida del joven Roque. El protagonista parece ser un tipo cargado de buenas intenciones, pero ingenuo. Entonces Santiago Mitre no resistió la tentación de que el estudiante sea del interior: la ciudad y la universidad lo deslumbran por igual.

El cliché anticipa que el chico de tierra adentro será un buen alumno y se graduará. Pero aquí sí sorprende el director. Él se propone narrar las peripecias de "su estudiante", quien ya va por el tercer intento, en otras tantas carreras. Y no lo logra recibirse porque el personaje pierde el rumbo de entrada.

Con aplausos

Sin un GPS que lo guíe académicamente decide dar rienda suelta a sus dotes de galán. A base de simpatía y a saber escuchar el discurso político de sus pares comienza a frecuentar lugares de reunión de distintas agrupaciones. Y allí se descubre como un militante, como un cuadro que hace gala de una innata capacidad de estratega para el sexo y la política por partes iguales

El estudiante definitivamente va dejando paso al puntero. Y los progresos en este terreno van de la mano de una conquista amorosa que cimentará su vida de militante: en brazos de Paula, una joven profesora, recorrerá la historia de los extraños entramados políticos estudiantiles.

No tardará Roque en darse cuenta de que no todo es blanco o negro cuando hace proselitismo, organiza jornadas e intenta explicar que propone el cambio de la política universitaria. Hasta que se cansa cuando sufre un rosario de traiciones.

Santiago Mitre se vale de una voz en off para narrar determinados hechos de la historia argentina. Pero lo extraño es que el director se propone y logra rodar un filme político, pero a la vez sin política. Las agrupaciones lucen nombres ficticios, en los actos puede identificar por el ondear de banderas rojinegras a algunas de izquierda, el peronismo es un fantasma que de tanto en tanto se corporiza en hechos puntuales, y la política sí campea en las paredes de los pasillos, de las aulas y en el mobiliario de la universidad.

Con actuaciones sobresalientes, tanto de quienes dan vida a al personaje central de Roque Espinosa, a Paula y al maquiavélico docente Acevedo, "El Estudiante" es un filme plagado de erotismo y de militancia por partes iguales que arriba a buen puerto. Los cerrados aplausos de la sala así lo corroboraron.

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