Los derrumbes en la ruta a Tafí del Valle

12 Octubre 2011
Los romanos eran conscientes de la importancia de los caminos como medio de comunicación, especialmente durante la expansión de su imperio. La expresión "todos los caminos conducen a Roma" era, por cierto, una realidad. El objetivo era que toda región conquistada estuviese conectada con la capital imperial. En la última centuria, con el desarrollo del turismo, el camino adquirió una importancia notable: de poco sirve tener lugares y paisajes espléndidos si no hay cómo llegar a ellos. Sabido es que hace alrededor de cuatro lustros, Tafí del Valle se convirtió en la joya turística de la provincia. Los distintos gobiernos apostaron a su desarrollo en infraestructura y servicios. Sin embargo, la ruta 307 que une Acheral con Amaicha del Valle, sufre con frecuencia derrumbes especialmente en el tramo que va hacia Tafí.

El fin de semana largo que acaba de concluir, se esperaba en la villa veraniega una gran cantidad de visitantes. El domingo, a la 8, en el kilómetro 34 se produjo un derrumbe alrededor de las 8 y se extendió hasta pasadas las 16. Unos 40 vehículos (entre autos, camionetas y camionetas) quedaron varados en medio del cerro. Abajo, en el kilómetro 13, donde se encuentra una dependencia de Defensa Civil, alrededor de 50 vehículos esperaban que el tránsito se habilitara. La causa del desmoronamiento se debió a que desde hace varios días, una empresa viene trabajando en la ladera para poder ensanchar la ruta. Según el director de Vialidad Provincial, había cortes programados en los días previos al fin de semana y los movimientos del terreno que se produjeron por el trabajo, hizo que tuviéramos este derrumbe. "Llevamos casi ocho horas aquí. Recién hace media hora nos trajeron agua. Estamos sin comer, no tenemos baño. Hay gente grande y chicos aquí", le contó a nuestro diario una de las damnificadas.

La ruta 307 es la única para trasladarse desde San Miguel de Tucumán hasta Amaicha del Valle, pasando por El Mollar y Tafí. En caso de interrupción del camino, existen dos alternativas: Regresar por Cafayate implica recorrer 623 kilómetros, cinco veces más de los 107 kilómetros que hay entre San Miguel de Tucumán y Tafí del Valle. La otra opción es volver por Santa María y de allí a San Fernando del Valle de Catamarca, pero esta alternativa significa recorrer 792 kilómetros.

En 1940, durante el gobierno de Miguel Critto, comenzó a construirse el camino a los Valles Calchaquíes, que empezó simultáneamente de los extremos: Acheral y Amaicha. Fue diseñado por el ingeniero estadounidense Richard Fontaine Maury y se inauguró el 16 de enero de 1943. Por la sinuosa traza y por los derrumbes que son frecuentes en época de lluvias, la ruta 307 siempre necesitó un mantenimiento constante de Vialidad Provincial.

Sería interesante que se pensara seriamente en construir un nuevo camino; si no es la traza de la Quebrada del Portugués se debería buscar una alternativa viable, teniendo en cuenta el valor estratégico que tienen los Valles Calchaquíes para el turismo provincial. Si se estudiara esta posibilidad, sería un buen regalo que Tucumán podría hacerse a sí mismo para el bicentenario de la Declaración de la Independencia. Hace más de 20 siglos, los romanos entendieron que los caminos eran imprescindibles para la comunicación y para que los ciudadanos del imperio pudiesen llegar a Roma desde cualquier punto. Sería positivo que siguiéramos su ejemplo.

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