Crisóstomo y Bernabé Aráoz. Dos arrebatadores en una moto roban una cartera. Escapan por 24-Mate de Luna-12 de Octubre. Dos policías motorizados de la seccional 1° los ven, los persiguen, piden ayuda con sus transmisores HT. Pero no tienen apoyo, porque sólo los escuchan en la frecuencia 2 de radio, usada por las comisarías 1, 2, 3 y 13. Los arrebatadores huyen por la zona de las comisarías 7 y 6, que usan la frecuencia 3 de radio.
- Pero... ¿cuántas frecuencias usa la Policía?
- En la capital, cuatro.
- ¿Alguien escucha todas las informaciones que se transmiten entre sí los agentes?
- Sí. El operador de la Regional Capital. Pero hay sólo un operador y no abarca todo.
- ¿Desde cuándo ocurre esto?
- Desde que se lanzó el nuevo plan y se entregaron agentes y motos a las comisarías. Además les dieron radios HT. Pero había demasiado ruido y por eso dividieron frecuencias. Y como tienen GPS en las motos, los patrulleros no pueden salir de sus cuadrantes sin pedir permiso. Los arrebatadores de Crisóstomo y Bernabé Aráoz se perdieron en La Bombilla.
La historia, relatada por un agente, ocurrió la semana pasada. Se refiere al delito que más dolores de cabeza da y que escapa a la estadística lanzada por el jefe del centro de monitoreo con cámaras, Víctor Sánchez, que dice que gracias al sistema de vigilancia con filmadoras bajó el 40% el delito en el centro y que los problemas se trasladaron a la periferia. Pero el arrebato no: a diario hay casos como el del jubilado que se enfrentó a los arrebatadores en Chacabuco al 500.
El mismo Sánchez dijo hace semanas que las cámaras no reemplazan al policía de calle, sino que este está para la respuesta rápida, a partir de hechos detectados por las filmadoras. Pero... ¿qué respuesta pueden dar si las comunicaciones son deficientes?
No sólo entre las tres zonas policiales de la capital tucumana hay diferentes frecuencias. También las hay entre el programa que lleva adelante la ministra nacional Nilda Garré y el programa de la provincia. En ambos se apuesta a las cámaras de seguridad y al patrullaje en los barrios; pero allá Garré está haciendo una profunda cirugía. Acaba de lanzar el Plan de Seguridad Urbana, basado en denuncias vecinales, un mapa del delito y modalidades de vigilancia según los requerimientos de la zona. Garré dice que "el despliegue del personal en la vía pública ya no reposará en decisiones autónomas de las comisarías, para así evitar decisiones erradas o interesadas", refiriéndose a las "quintas", que son las paradas dispuestas discrecionalmente por los comisarios, algo que se menciona frecuentemente como parte de los servicios adicionales que se hacen en Tucumán.
Garré no quiere autogestión policial en la Capital Federal. Por el contrario, acá se apuesta a la autogestión policial. Y la tendencia es, pese a los cambios que se ven, trabajar igual que siempre; y esa es la razón por la cual se vuelven a repetir los problemas: basta recordar que en tres meses hubo dos tragedias a causa de motorarrebatadores. Por eso, también, a pesar de que hace un año la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la ley de Contravenciones, la Policía tucumana la sigue usando como si nada hubiese ocurrido, y eso no les hizo cosquillas a los legisladores, ni al secretario de Derechos Humanos, ni a los jueces.
"La seguridad democrática está basada en que haya unas fuerzas de seguridad sin autonomía, bien equipadas y profesionales; una sociedad menos conflictiva por las políticas del conjunto del Estado y una mayor participación del ciudadano", dice Garré. Pero Tucumán está en otra frecuencia.
- Pero... ¿cuántas frecuencias usa la Policía?
- En la capital, cuatro.
- ¿Alguien escucha todas las informaciones que se transmiten entre sí los agentes?
- Sí. El operador de la Regional Capital. Pero hay sólo un operador y no abarca todo.
- ¿Desde cuándo ocurre esto?
- Desde que se lanzó el nuevo plan y se entregaron agentes y motos a las comisarías. Además les dieron radios HT. Pero había demasiado ruido y por eso dividieron frecuencias. Y como tienen GPS en las motos, los patrulleros no pueden salir de sus cuadrantes sin pedir permiso. Los arrebatadores de Crisóstomo y Bernabé Aráoz se perdieron en La Bombilla.
La historia, relatada por un agente, ocurrió la semana pasada. Se refiere al delito que más dolores de cabeza da y que escapa a la estadística lanzada por el jefe del centro de monitoreo con cámaras, Víctor Sánchez, que dice que gracias al sistema de vigilancia con filmadoras bajó el 40% el delito en el centro y que los problemas se trasladaron a la periferia. Pero el arrebato no: a diario hay casos como el del jubilado que se enfrentó a los arrebatadores en Chacabuco al 500.
El mismo Sánchez dijo hace semanas que las cámaras no reemplazan al policía de calle, sino que este está para la respuesta rápida, a partir de hechos detectados por las filmadoras. Pero... ¿qué respuesta pueden dar si las comunicaciones son deficientes?
No sólo entre las tres zonas policiales de la capital tucumana hay diferentes frecuencias. También las hay entre el programa que lleva adelante la ministra nacional Nilda Garré y el programa de la provincia. En ambos se apuesta a las cámaras de seguridad y al patrullaje en los barrios; pero allá Garré está haciendo una profunda cirugía. Acaba de lanzar el Plan de Seguridad Urbana, basado en denuncias vecinales, un mapa del delito y modalidades de vigilancia según los requerimientos de la zona. Garré dice que "el despliegue del personal en la vía pública ya no reposará en decisiones autónomas de las comisarías, para así evitar decisiones erradas o interesadas", refiriéndose a las "quintas", que son las paradas dispuestas discrecionalmente por los comisarios, algo que se menciona frecuentemente como parte de los servicios adicionales que se hacen en Tucumán.
Garré no quiere autogestión policial en la Capital Federal. Por el contrario, acá se apuesta a la autogestión policial. Y la tendencia es, pese a los cambios que se ven, trabajar igual que siempre; y esa es la razón por la cual se vuelven a repetir los problemas: basta recordar que en tres meses hubo dos tragedias a causa de motorarrebatadores. Por eso, también, a pesar de que hace un año la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la ley de Contravenciones, la Policía tucumana la sigue usando como si nada hubiese ocurrido, y eso no les hizo cosquillas a los legisladores, ni al secretario de Derechos Humanos, ni a los jueces.
"La seguridad democrática está basada en que haya unas fuerzas de seguridad sin autonomía, bien equipadas y profesionales; una sociedad menos conflictiva por las políticas del conjunto del Estado y una mayor participación del ciudadano", dice Garré. Pero Tucumán está en otra frecuencia.







