Por favor, ¡déjenme seguir soñando!

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 09 Octubre 2011
Es muy tarde. Ha sido una semana complicada. Mi colega, Lucía Lozano, me dice "cómo se fue el año". No hace falta; el almanaque ya me lo confirmó porque a 2011 le quedan sólo tres hojas. El tiempo transcurre tan de prisa como esos tucumanos que pasan por la peatonal en busca del regalo para el Día de la Madre. Sí, falta una semana, pero hasta entonces el centro será una locura. Hay plata en el bolsillo y la fila en los cajeros automáticos lo confirma. Por eso cada mujer, casi con seguridad, grita en la casa "qué me vas a regalar el domingo". Amor, mucho amor, como siempre, contestan algunos. Ese amor también lo necesita la ciudad. ¿Seremos capaces de querernos un poco más y cuidar la limpieza de este castigado Jardín de la República? Soñar no cuesta nada, pero a veces sí ponerse las pilas y generar conciencia colectiva de que otra ciudad es posible. No es mucho pedir. No hacen falta castigos ejemplares; sólo se precisa potenciar el amor por la camiseta (la de "Tucumán"). Así como el que sienten Los Pumas, que lloran con el Himno porque aman a su país. Es domingo y tengo ganas de dormir hasta tarde. No entiendo mucho de rugby, pero me identifico con Los Pumas. Qué haka ni qué haka. ¡Déjenme seguir soñando! Que esa pasión por la camiseta sea contagiosa.

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