Mucho más que la paz

Por Mirta Isabel Lazzaroni 08 Octubre 2011
Sus nombres son difíciles de pronunciar. Y hasta ayer eran desconocidas para la gran mayoría de los tucumanos. Pero no sería extraño que podamos descubrir en ellas rasgos en común con muchas mujeres que conocemos, ya sean heroínas públicas o luchadoras de la vida cotidiana. La elección de las ganadoras del Premio Nobel de la Paz significa, en esta oportunidad, mucho más que el reconocimiento a la trayectoria de Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee (ambas de Liberia, África) y Tawakul Karman (de Yemen) en su militancia en favor de los derechos de las mujeres. El comité noruego que otorga el galardón ha hecho que el mundo dirija su mirada a diversos factores a la vez. Por un lado, a la importancia y al avance de la no violencia como metodología de lucha, con probada eficacia en el caso de Liberia. Por otro, a la invalorable y cada vez más necesaria participación de las mujeres en la vida cívica y social de los países, ya que ellas aportan su impronta pacifista. Una madre nunca quiere enviar a sus hijos a una guerra. También ha llamado la atención sobre las penosas realidades que se viven -o sobreviven- en el continente africano y en el mundo árabe. Y en ese contexto, ha marcado el camino de la democracia como aquel por el cual los pueblos pueden conseguir el pleno ejercicio de sus derechos y libertades. Todo eso abarcan en sí mismas cada una de las ganadoras del Nobel de la Paz de este año.

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