07 Octubre 2011 Seguir en 
Hay miles de historias que encierran alguna valiosa enseñanza y circulan por correo electrónico. Con frecuencia, muestran aspectos de la realidad para que nos sintamos identificados en alguna parte y nos inviten a cambiar. "Un individuo perverso resuelve hacerle un obsequio a una persona en su cumpleaños y le hace preparar una bandeja llena de basura. En presencia de todos, le hace entregar el presente, que es recibido con alegría por el agasajado. Gentilmente, este le agradece y pide al mensajero que lo espere un instante, ya que le gustaría poder retribuir la gentileza. Tira la basura, lava la bandeja, la cubre de flores, y la devuelve con un papel, con el mensaje: "Cada uno da lo que posee".
Uno de los asuntos favoritos de una buena parte de los tucumanos pareciera ser la basura. Nos quejamos constantemente de que nuestra ciudad está sucia, pero sin embargo, poco o nada hacemos para que esté limpia. Hace pocos días, como consecuencia de un twit de una modelo tucumana que criticaba la inmundicia de los accesos de la ciudad, el gobierno se dio cuenta de esta deplorable realidad, anteriormente largamente denunciada y comentada, y decidió hacer algo. Descubrió que lo que uno solo no puede, es posible si los involucrados trabajan coordinadamente haciendo cada uno su aporte. La semana pasada, las topadoras empezaron a levantar toneladas de desperdicios y de escombros que estaban esparcidas en las banquinas y en el espacio libre entre las dos trochas de la autopista de Circunvalación. La fisonomía cambió abruptamente, sin embargo, se ven basurales incipientes que tienen por protagonistas no sólo a carreros, sino a personas que desde los autos o en camionetas arrojan los residuos, como mostramos en nuestra edición de ayer.
La Dirección Provincial de Vialidad se hizo cargo de la autopista de Circunvalación que rodea a la ciudad de norte a sur por la zona este, donde proliferan los vaciaderos clandestinos. Fue dividida en tres sectores: el primero va desde Villa Mariano Moreno hasta el puente Ingeniero Barros; el segundo, hasta el Lucas Córdoba; y el tercero, hasta San Cayetano. Las máquinas ya levantaron los desechos desde el puente hasta San Cayetano. Se anunció que en los próximos días se trabajará en el tramo que va hasta Villa Mariano Moreno. Respecto de los microbasurales, el director de la DPV dijo: "La mayor parte de lo que se sacó fueron escombros y basura que tiran desde camiones, carros y camionetas. Es tremenda la forma en la que la gente ensucia. Lamentablemente, vuelven a tirar basura en cuanto terminamos de limpiar".
Para contrarrestar este problema cultural, habría que pensar en acciones concretas para intentar revertir esta mala costumbre a partir de la educación. Por ejemplo, podría pensarse en una legislación que contemplara multas onerosas a quienes arrojen basura en la vía publica o que el infractor tuviese que pasar 24 horas arrestado en una comisaría o apelar al recurso de la suspensión del proceso a prueba (probation), de manera que el transgresor deba limpiar solo un basural. Podrían crearse patrullas ecológicas que constantemente recorrieran no sólo la avenida de Circunvalación, sino el mapa de los basurales de la ciudad. Tal vez así se avanzaría en este regodeo sadomasoquista de una buena parte de la sociedad que tristemente, pareciera que la causa de que le tire la basura al prójimo se debe a que es lo único que posee.
Uno de los asuntos favoritos de una buena parte de los tucumanos pareciera ser la basura. Nos quejamos constantemente de que nuestra ciudad está sucia, pero sin embargo, poco o nada hacemos para que esté limpia. Hace pocos días, como consecuencia de un twit de una modelo tucumana que criticaba la inmundicia de los accesos de la ciudad, el gobierno se dio cuenta de esta deplorable realidad, anteriormente largamente denunciada y comentada, y decidió hacer algo. Descubrió que lo que uno solo no puede, es posible si los involucrados trabajan coordinadamente haciendo cada uno su aporte. La semana pasada, las topadoras empezaron a levantar toneladas de desperdicios y de escombros que estaban esparcidas en las banquinas y en el espacio libre entre las dos trochas de la autopista de Circunvalación. La fisonomía cambió abruptamente, sin embargo, se ven basurales incipientes que tienen por protagonistas no sólo a carreros, sino a personas que desde los autos o en camionetas arrojan los residuos, como mostramos en nuestra edición de ayer.
La Dirección Provincial de Vialidad se hizo cargo de la autopista de Circunvalación que rodea a la ciudad de norte a sur por la zona este, donde proliferan los vaciaderos clandestinos. Fue dividida en tres sectores: el primero va desde Villa Mariano Moreno hasta el puente Ingeniero Barros; el segundo, hasta el Lucas Córdoba; y el tercero, hasta San Cayetano. Las máquinas ya levantaron los desechos desde el puente hasta San Cayetano. Se anunció que en los próximos días se trabajará en el tramo que va hasta Villa Mariano Moreno. Respecto de los microbasurales, el director de la DPV dijo: "La mayor parte de lo que se sacó fueron escombros y basura que tiran desde camiones, carros y camionetas. Es tremenda la forma en la que la gente ensucia. Lamentablemente, vuelven a tirar basura en cuanto terminamos de limpiar".
Para contrarrestar este problema cultural, habría que pensar en acciones concretas para intentar revertir esta mala costumbre a partir de la educación. Por ejemplo, podría pensarse en una legislación que contemplara multas onerosas a quienes arrojen basura en la vía publica o que el infractor tuviese que pasar 24 horas arrestado en una comisaría o apelar al recurso de la suspensión del proceso a prueba (probation), de manera que el transgresor deba limpiar solo un basural. Podrían crearse patrullas ecológicas que constantemente recorrieran no sólo la avenida de Circunvalación, sino el mapa de los basurales de la ciudad. Tal vez así se avanzaría en este regodeo sadomasoquista de una buena parte de la sociedad que tristemente, pareciera que la causa de que le tire la basura al prójimo se debe a que es lo único que posee.







