El temblor fue el gran tema de conversación de la mañana: unos se habían espantado y otros ni siquiera se habían enterado. La curiosidad por el fenómeno y la inquietud de que alguna vez ocurra algo fuerte en serio derivaron en la comprobación de que se está volviendo un hábito hablar de sismos en Tucumán y advertir que uno no está preparado para una circunstancia excepcional como esa. "No es para tanto", comentó un redactor. Opinó que la Tierra viene a ser lo más parecido a algunos de nuestros periodistas en plena tarea: sometidos a constante tensión, se descargan en comentarios en voz alta, bromas o haciendo saltar a los distraídos con una vuvuzela. Por lo menos, esto, a nivel de problemas telúricos, es síntoma de buena salud -razonó-. Porque, de acuerdo a la explicación del geólogo Luis Suayter, no es bueno que la tierra acumule presión y movimientos. Lo deseable sería que haya un temblor por mes y libere así tensiones.







