La jornada plena de lluvias que se vivió ayer en Tucumán tuvo impacto en la redacción de LA GACETA. Tal vez por la necesidad de que el ambiente se cargara un poco de humedad luego de varios meses con casi nulo aporte hídrico, o porque siempre parece que resulta acogedor trabajar sintiendo el ronroneo de la lluvia, ayer hubo caras más sonrientes que lo habitual en la "cocina" del diario. El fresco natural que ingresaba por las ventanas, en reemplazo del aire acondicionado, favoreció el tratamiento de los temas y pareció aplacar los ánimos habitualmente exaltados de algunos periodistas, aunque no faltó quien murmurara que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por quedarse en casa a dormir o a ver televisión en un día frío, gris y lluvioso. La posibilidad de que el "inviernito" de ayer se prolongue hasta hoy generó algunas bromas -o no tanto- de quienes empezaron a enfermarse "a cuenta" para gozar del fresco en la comodidad de su casa.







