El Gobierno ve que el año político ingresa en la recta final con certezas y con algunas dosis de incertidumbre. La propia Cristina Fernández se vio obligada a admitir que la Argentina no está blindada contra la crisis internacional. El gobernador José Alperovich tampoco relativizó el impacto de las convulsiones que sacuden los mercados, que incluyen la brusca caída del precio de la soja y los problemas comerciales con Brasil.
Las idas y vueltas en torno de revalúo del impuesto inmobiliario en Tucumán está en línea con la necesidad de recolectar dinero. Aun cuando se justificó el congelamiento de la idea en criterios de orden técnico, debido a que sólo aporta el 6% del total de ingresos, existe la presunción de que finalmente se reajustará el Inmobiliario.
La política prevaleció: en víspera de los comicios presidenciales no conviene irritar al electorado con más golpes al bolsillo. La inflación se encarga mes a mes de erosionar salarios y jubilaciones. El índice de costo de vida de Tucumán permanece en una nebulosa, ya que la administración alperovichista se sujetó a los dibujos estadísticos del zar del Indec, Guillermo Moreno. Renunció a hacer lo que hacen provincias como San Luis y Santa Fe.
Los vaivenes de la economía no comprometen, por ahora, la marcha del Gobierno. La relación con la Corte Suprema de Justicia y con la Legislatura está muy lejos de ser conflictiva. La Cámara que concluye su mandato no se rebeló contra el gobernador durante sus cuatro años. Y la que entrará en funciones dentro de pocos días, tampoco lo hará, por la preeminencia numérica del oficialismo.
Pese a esas ventajas cuantitativas, Alperovich recurrió invariablemente al sistema de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Fue el reino de la democracia delegativa, que se prolongará por cuatro años más. Cada elección que gana, le refuerza la premisa de que puede hacer lo que le convenga, corriendo los límites institucionales.
Palabras al viento
La elección de Antonio Estofán en la presidencia de la Corte por otro año tranquiliza a la Casa de Gobierno. Es un amigo confeso de Alperovich, según reconoció públicamente el ex fiscal de Estado. Mantendrá, por lo tanto, la presidencia de la Junta Electoral Provincial (JEP) y el control de los comicios de convencionales constituyentes de 2012. Además, comandará la Corte que eventualmente entienda en una impugnación contra ley de la reforma. El mundo judicial generó una serie de versiones sobre lo que sucedió puertas adentro de la Corte.
Al votarse a sí mismo, Estofán obstruyó el avance de Claudia Sbdar a la presidencia del tribunal cimero. Si hubo una promesa de cederle la posta ahora a la jueza, se desvaneció en los hechos. Mario Goane y Daniel Posse contribuyeron a la construcción de la mayoría que encumbró a Estofán.
Antonio Gandur es el otro defraudado por el resultado. Se creía que el voto con el que fundó la viabilidad de la re-reelección del gobernador y la destreza puesta para hacer operativo el Consejo Asesor de la Magistratura, le iban a dar el lustre necesario para volver a conducir la Corte. Sin embargo, no fue así.
Goane, en camino a cumplir dos décadas como juez de la Corte, halló en la astucia de Estofán la llave para salir del túnel en el que había entrado por sus polémicas apreciaciones sobre la baja productividad de las magistradas. Posse procedió como se esperaba de un ex miembro del Poder Ejecutivo. En definitiva, Estofán retuvo una palanca de poder en un año crucial para la Casa de Gobierno. Las complicaciones que suscitó la judicialización de cláusulas estratégicas de la Constitución de 2006 calaron hondo en las filas del oficialismo,
A todo ritmo
El dueto Francisco Sassi Colombres-Sisto Terán trabaja a toda máquina en el diseño de la Constitución que pretende Alperovich que rija en 2012. Un hermano del juez cimero Posse recaló en la Fiscalía de Estado adjunta. El abogado Esteban Posse Ponessa, eventualmente, puede sumarse al equipo. En medios políticos, tampoco, se descarta que se consulte al constitucionalista Gregorio Badeni, a quien el Gobierno consulta sobre cuestiones técnicas, conforme surge del Boletín Oficial.
Se sabe que el borrador de la ley que habilitará la reforma, propondrá eliminar artículos referidos al Consejo de la Magistratura, al régimen de acoples, a la duración de los mandatos y a las enmiendas. A ese texto lo votará la Legislatura electa el 28 de agosto pasado, por decisión de Alperovich.
Dicen también que está redactado el anteproyecto de las normas que aprobaría la convención constituyente en 2012. La insistencia en que la Legislatura pueda modificar la Constitución por enmiendas, tenderá a aprovechar la mayoría que tendrá de octubre en adelante (42 votos propios contra siete opositores). San Juan y Mendoza disponen de esos mecanismos.
La reelección indefinida -que es a la que aspira Alperovich- que rige en Santa Cruz es el precedente más nítido. Quedó para el recuerdo la proposición de Terán de autorizar la reelección del gobernador para un período. Alperovich garantizará que todos los convencionales le sean leales porque no habrá acoples para este tipo de elecciones. Algunos calculan que la nueva Constitución podría estar promulgada en junio de 2012.
A las urnas
A tres semanas de los comicios presidenciales, la puja política no se instaló con fuerza. El oficialismo utilizará el poder de fuego que proporciona el aparato estatal. Desde el justicialismo, se complementará con acciones impulsadas por la senadora Beatriz Rojkés -titular del partido- y Edmundo Jiménez -secretario general-. La lucha se centrará en quién saldrá segundo con el propósito de asegurarse la quinta de las bancas de diputados que renovará Tucumán. El alperovichismo quiere ganar cinco a cero, mientras que los otros se inclinan por el cuatro a uno. Buscará, además, que Cristina mejore el nivel de votos.
Franjas del peronismo disidente, con sentido pragmático, insinúan que organizarán el voto de apoyo al radical Luis Sacca. Quieren castigar así a Alperovich.
Las idas y vueltas en torno de revalúo del impuesto inmobiliario en Tucumán está en línea con la necesidad de recolectar dinero. Aun cuando se justificó el congelamiento de la idea en criterios de orden técnico, debido a que sólo aporta el 6% del total de ingresos, existe la presunción de que finalmente se reajustará el Inmobiliario.
La política prevaleció: en víspera de los comicios presidenciales no conviene irritar al electorado con más golpes al bolsillo. La inflación se encarga mes a mes de erosionar salarios y jubilaciones. El índice de costo de vida de Tucumán permanece en una nebulosa, ya que la administración alperovichista se sujetó a los dibujos estadísticos del zar del Indec, Guillermo Moreno. Renunció a hacer lo que hacen provincias como San Luis y Santa Fe.
Los vaivenes de la economía no comprometen, por ahora, la marcha del Gobierno. La relación con la Corte Suprema de Justicia y con la Legislatura está muy lejos de ser conflictiva. La Cámara que concluye su mandato no se rebeló contra el gobernador durante sus cuatro años. Y la que entrará en funciones dentro de pocos días, tampoco lo hará, por la preeminencia numérica del oficialismo.
Pese a esas ventajas cuantitativas, Alperovich recurrió invariablemente al sistema de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Fue el reino de la democracia delegativa, que se prolongará por cuatro años más. Cada elección que gana, le refuerza la premisa de que puede hacer lo que le convenga, corriendo los límites institucionales.
Palabras al viento
La elección de Antonio Estofán en la presidencia de la Corte por otro año tranquiliza a la Casa de Gobierno. Es un amigo confeso de Alperovich, según reconoció públicamente el ex fiscal de Estado. Mantendrá, por lo tanto, la presidencia de la Junta Electoral Provincial (JEP) y el control de los comicios de convencionales constituyentes de 2012. Además, comandará la Corte que eventualmente entienda en una impugnación contra ley de la reforma. El mundo judicial generó una serie de versiones sobre lo que sucedió puertas adentro de la Corte.
Al votarse a sí mismo, Estofán obstruyó el avance de Claudia Sbdar a la presidencia del tribunal cimero. Si hubo una promesa de cederle la posta ahora a la jueza, se desvaneció en los hechos. Mario Goane y Daniel Posse contribuyeron a la construcción de la mayoría que encumbró a Estofán.
Antonio Gandur es el otro defraudado por el resultado. Se creía que el voto con el que fundó la viabilidad de la re-reelección del gobernador y la destreza puesta para hacer operativo el Consejo Asesor de la Magistratura, le iban a dar el lustre necesario para volver a conducir la Corte. Sin embargo, no fue así.
Goane, en camino a cumplir dos décadas como juez de la Corte, halló en la astucia de Estofán la llave para salir del túnel en el que había entrado por sus polémicas apreciaciones sobre la baja productividad de las magistradas. Posse procedió como se esperaba de un ex miembro del Poder Ejecutivo. En definitiva, Estofán retuvo una palanca de poder en un año crucial para la Casa de Gobierno. Las complicaciones que suscitó la judicialización de cláusulas estratégicas de la Constitución de 2006 calaron hondo en las filas del oficialismo,
A todo ritmo
El dueto Francisco Sassi Colombres-Sisto Terán trabaja a toda máquina en el diseño de la Constitución que pretende Alperovich que rija en 2012. Un hermano del juez cimero Posse recaló en la Fiscalía de Estado adjunta. El abogado Esteban Posse Ponessa, eventualmente, puede sumarse al equipo. En medios políticos, tampoco, se descarta que se consulte al constitucionalista Gregorio Badeni, a quien el Gobierno consulta sobre cuestiones técnicas, conforme surge del Boletín Oficial.
Se sabe que el borrador de la ley que habilitará la reforma, propondrá eliminar artículos referidos al Consejo de la Magistratura, al régimen de acoples, a la duración de los mandatos y a las enmiendas. A ese texto lo votará la Legislatura electa el 28 de agosto pasado, por decisión de Alperovich.
Dicen también que está redactado el anteproyecto de las normas que aprobaría la convención constituyente en 2012. La insistencia en que la Legislatura pueda modificar la Constitución por enmiendas, tenderá a aprovechar la mayoría que tendrá de octubre en adelante (42 votos propios contra siete opositores). San Juan y Mendoza disponen de esos mecanismos.
La reelección indefinida -que es a la que aspira Alperovich- que rige en Santa Cruz es el precedente más nítido. Quedó para el recuerdo la proposición de Terán de autorizar la reelección del gobernador para un período. Alperovich garantizará que todos los convencionales le sean leales porque no habrá acoples para este tipo de elecciones. Algunos calculan que la nueva Constitución podría estar promulgada en junio de 2012.
A las urnas
A tres semanas de los comicios presidenciales, la puja política no se instaló con fuerza. El oficialismo utilizará el poder de fuego que proporciona el aparato estatal. Desde el justicialismo, se complementará con acciones impulsadas por la senadora Beatriz Rojkés -titular del partido- y Edmundo Jiménez -secretario general-. La lucha se centrará en quién saldrá segundo con el propósito de asegurarse la quinta de las bancas de diputados que renovará Tucumán. El alperovichismo quiere ganar cinco a cero, mientras que los otros se inclinan por el cuatro a uno. Buscará, además, que Cristina mejore el nivel de votos.
Franjas del peronismo disidente, con sentido pragmático, insinúan que organizarán el voto de apoyo al radical Luis Sacca. Quieren castigar así a Alperovich.







