El operativo limpieza comenzó mucho antes de que el gobernador lo anunciara con un reto al intendente, Domingo Amaya. Incluso, aún antes de que todos pusieran los ojos sobre la modelo Lara Bernasconi. En realidad, José Alperovich empezó a pasar el rastrillo desde el momento mismo en que se decidió librar la suerte de centenares de oficialistas mediante la autodestructiva guerra de los acoples.
Precisamente, los huérfanos que dejó la batalla de agosto ya comenzaron a asumir que en el alperovichismo no hay lugar para ellos. Acostumbrados a "contener", esta vez son ellos los que serán "contenidos" por el mandatario. Simplemente, porque Alperovich no suele dejar a ninguno de los suyos desamparado bajo el sol, pero tampoco les permite entrar en ese grupo que se refresca con las gotas del poder. Las pruebas están en el relato de los últimos ocho años: el gobernador mantuvo su círculo de privilegiados, más allá de algunos barnices: Sergio Mansilla, Jorge Gassenbauer, Sisto Terán y Francisco Sassi Colombres, entre otros. Quizá, el ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, sea el único que haya logrado calar el férreo autismo alperovichista. Aún así, es el que primero debe caminar a puntitas de pie por Casa de Gobierno.
Alperovich está dispuesto a profundizar el barrido en el inicio de su tercer mandato. Es la forma con la que se siente más cómodo para gobernar: sin políticos a su lado. Salvo, claro está, aquellos a los que pueda manejar. Por eso lanzó la campaña pro reforma: le aterra pensar que algunos jueguen a ser políticos sin su consentimiento. Y aunque las formalidades se respeten, es inevitable que las intrigas apunten a Amaya. Ni el intendente ni el gobernador se retirarán los embajadores. Pero ese diálogo consular apenas si supera lo protocolar. El ejemplo es que Alperovich ya le avisó al diputado Germán Alfaro que la silla de presidente del Concejo Deliberante seguirá en manos de uno de los suyos, Ramón Santiago Cano.
Aún con el espaldarazo que le dieron los casi 600.000 votos, Alperovich parece pensar y actuar en ciertas ocasiones como un político temeroso. De ahí su predilección por el "Flaco" Cano, por "Cacho" Cortalezzi (cada vez más conocido por la violencia de sus dirigentes que por su labor legislativa) y hasta por un vice como Juan Manzur, tan resistido como ajeno a la política de entrecasa. A ellos pide, y ellos responden. Si no, pregunten a Cano si antes de fin de año pondrá reparos en palanquear un aumento del cospel.
Las maquinarias seguirán trabajando hoy y mañana. Alperovich es un fanático de la prolijidad y su operativo no funcionará si no se limpian todos los vestigios. Habrá que ver si la escoba de Mansilla barre bien en Alto Verde, una comuna que saltó a la fama por el bochorno de las urnas quemadas y porque este domingo cobijará otro intento de purificación alperovichista.
No obstante, la mugre volverá a flotar cuando se sacudan las alfombras legislativas. Y saldrá a luz a partir de la semana próxima, cuando miles de personas reciban los telegramas de finalización de sus contratos en la Cámara. El número, como siempre, es una incógnita porque el Legislativo es el único poder que no tiene un Boletín Oficial en el que publicite sus actos. No obstante, los más generosos hablan de unos 50 nombramientos por parlamentario.
A decir verdad, aunque el operativo limpieza se intensifique, nada garantiza el éxito. Una prueba es la vergüenza de los palazos entre punteros de Cortalezzi y del concejal Cristian Rodríguez, en el que hubo involucrados hasta barras de San Martín. En rigor, la basura de años no puede recogerse de la noche a la mañana. Ya se sabe, aunque el mono vista de seda?
Precisamente, los huérfanos que dejó la batalla de agosto ya comenzaron a asumir que en el alperovichismo no hay lugar para ellos. Acostumbrados a "contener", esta vez son ellos los que serán "contenidos" por el mandatario. Simplemente, porque Alperovich no suele dejar a ninguno de los suyos desamparado bajo el sol, pero tampoco les permite entrar en ese grupo que se refresca con las gotas del poder. Las pruebas están en el relato de los últimos ocho años: el gobernador mantuvo su círculo de privilegiados, más allá de algunos barnices: Sergio Mansilla, Jorge Gassenbauer, Sisto Terán y Francisco Sassi Colombres, entre otros. Quizá, el ministro del Interior, Osvaldo Jaldo, sea el único que haya logrado calar el férreo autismo alperovichista. Aún así, es el que primero debe caminar a puntitas de pie por Casa de Gobierno.
Alperovich está dispuesto a profundizar el barrido en el inicio de su tercer mandato. Es la forma con la que se siente más cómodo para gobernar: sin políticos a su lado. Salvo, claro está, aquellos a los que pueda manejar. Por eso lanzó la campaña pro reforma: le aterra pensar que algunos jueguen a ser políticos sin su consentimiento. Y aunque las formalidades se respeten, es inevitable que las intrigas apunten a Amaya. Ni el intendente ni el gobernador se retirarán los embajadores. Pero ese diálogo consular apenas si supera lo protocolar. El ejemplo es que Alperovich ya le avisó al diputado Germán Alfaro que la silla de presidente del Concejo Deliberante seguirá en manos de uno de los suyos, Ramón Santiago Cano.
Aún con el espaldarazo que le dieron los casi 600.000 votos, Alperovich parece pensar y actuar en ciertas ocasiones como un político temeroso. De ahí su predilección por el "Flaco" Cano, por "Cacho" Cortalezzi (cada vez más conocido por la violencia de sus dirigentes que por su labor legislativa) y hasta por un vice como Juan Manzur, tan resistido como ajeno a la política de entrecasa. A ellos pide, y ellos responden. Si no, pregunten a Cano si antes de fin de año pondrá reparos en palanquear un aumento del cospel.
Las maquinarias seguirán trabajando hoy y mañana. Alperovich es un fanático de la prolijidad y su operativo no funcionará si no se limpian todos los vestigios. Habrá que ver si la escoba de Mansilla barre bien en Alto Verde, una comuna que saltó a la fama por el bochorno de las urnas quemadas y porque este domingo cobijará otro intento de purificación alperovichista.
No obstante, la mugre volverá a flotar cuando se sacudan las alfombras legislativas. Y saldrá a luz a partir de la semana próxima, cuando miles de personas reciban los telegramas de finalización de sus contratos en la Cámara. El número, como siempre, es una incógnita porque el Legislativo es el único poder que no tiene un Boletín Oficial en el que publicite sus actos. No obstante, los más generosos hablan de unos 50 nombramientos por parlamentario.
A decir verdad, aunque el operativo limpieza se intensifique, nada garantiza el éxito. Una prueba es la vergüenza de los palazos entre punteros de Cortalezzi y del concejal Cristian Rodríguez, en el que hubo involucrados hasta barras de San Martín. En rigor, la basura de años no puede recogerse de la noche a la mañana. Ya se sabe, aunque el mono vista de seda?







