"Es mejor unificar, pero hay dificultades legales"
El titular de la Corte nacional afirmó que la agrupación de causas por delitos de lesa humanidad choca con impedimentos normativos. El presidente del alto tribunal ponderó que Argentina avanzó más que cualquier otro país en el juzgamiento de represores
El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, recorrerá dos lugares emblemáticos de la última dictadura militar: el Pozo de Vargas y la compañía de arsenales Miguel de Azcuénaga.
"Con la Cámara Federal de Apelaciones y con los jueces que llevan adelante las causas por delitos de lesa humanidad visitaremos centros clandestinos de exterminio y de detención: Pozo de Vargas y Arsenal", contó tras reunirse con los miembros de la Cámara Ricardo Sanjuan -presidente-, Raúl Mender -vicepresidente-, Ernesto Wayar y Marina Cossio -vocales-, y con los jueces federales Daniel Bejas y Mario Racedo (subrogante).
"Son dos sitios en los que el Poder Judicial y los servicios técnicos de medicina forense hicieron un enorme esfuerzo. Sobre todo en el Arsenal, de lo más importante que se descubrió en el país en cuanto a la cantidad, de posible hallazgo de cadáveres. Queremos ver cómo está, en qué condiciones se trabaja, cómo lograron mantenerlo y cómo mejorar la situación material de lo que se está haciendo allí", agregó.
En atención a las causas por delitos de lesa humanidad pendientes y al estado de salud de los principales imputados, LA GACETA le consultó sobre la posibilidad de atender el reclamo de los organismos de derechos humanos y agrupar causas. "Siempre sostuvimos que era mejor unificar; (pero) a veces hay dificultades legales. Estamos desarrollando estos procesos con la misma legislación que para cualquier tipo de proceso; no hay una ley especial para juicios de lesa humanidad, ni hay jueces especiales. A veces, la ley no permite unificar procesos; y si no lo permite la ley, el juez no lo puede hacer; en muchos centros encontramos esta dificultad", dijo.
Sin embargo, Lorenzetti prefirió mirar el vaso medio lleno. "Debemos ver lo positivo; la Argentina avanzó mucho más que cualquier otro país en este tema. Siempre habrá dificultades, las hubo en el pasado y se superaron; y las habrá en el futuro, y también se superarán. No es sencillo; pero es mejor tener dificultades en el estado de derecho que apartarse de este", sostuvo el juez supremo.
El martes, en la Universidad de Buenos Aires, Lorenzetti presentaba su libro "Derechos humanos: justicia y reparación" cuando una quincena de personas comenzó a insultarlo: "no se respetan los derechos humanos, mentiroso, hijo de p...". Los manifestantes mostraban remeras con la leyenda Hijos y Nietos de Presos Políticos. "Queremos hacernos oír; estos juicios son inconstitucionales; hay prisiones preventivas de nueve años y gente presa con 80 años de edad, sin prisión domiciliaria", dijo un vocero.
Ayer, el presidente del máximo tribunal minimizó el incidente que soportó. "No me pareció tan importante. En cambio, sí lo fue la presentación del libro y la institucionalización definitiva de los juicios de lesa humanidad. Crearemos una comisión interpoderes para educar. No estamos evaluando lo que pasó en la dictadura militar, solamente; queremos que una sociedad entienda que de un lado está el estado de derecho y del otro, la represión ilegal. Entonces, los que estaban ayer (por el martes) pueden disentir, y eso no molesta; pero hay que disentir sin que nadie los persiga, los secuestre, los torture", aseveró Lorenzetti.
Por otra parte, admitió que para mejorar la administración de Justicia se precisan cambios de fondo. "Para acelerar del todo los juicios hace falta cambiar la legislación y designar más jueces. Nos reunimos con los magistrados para trabajar en un mapa judicial y proponer la creación de más juzgados, porque no hay suficientes jueces para atender la enorme cantidad de causas. Por eso la Justicia es lenta, porque aunque uno se esfuerce, hay un límite; hay jueces que tienen 50.000 expedientes", sentenció.
"Con la Cámara Federal de Apelaciones y con los jueces que llevan adelante las causas por delitos de lesa humanidad visitaremos centros clandestinos de exterminio y de detención: Pozo de Vargas y Arsenal", contó tras reunirse con los miembros de la Cámara Ricardo Sanjuan -presidente-, Raúl Mender -vicepresidente-, Ernesto Wayar y Marina Cossio -vocales-, y con los jueces federales Daniel Bejas y Mario Racedo (subrogante).
"Son dos sitios en los que el Poder Judicial y los servicios técnicos de medicina forense hicieron un enorme esfuerzo. Sobre todo en el Arsenal, de lo más importante que se descubrió en el país en cuanto a la cantidad, de posible hallazgo de cadáveres. Queremos ver cómo está, en qué condiciones se trabaja, cómo lograron mantenerlo y cómo mejorar la situación material de lo que se está haciendo allí", agregó.
En atención a las causas por delitos de lesa humanidad pendientes y al estado de salud de los principales imputados, LA GACETA le consultó sobre la posibilidad de atender el reclamo de los organismos de derechos humanos y agrupar causas. "Siempre sostuvimos que era mejor unificar; (pero) a veces hay dificultades legales. Estamos desarrollando estos procesos con la misma legislación que para cualquier tipo de proceso; no hay una ley especial para juicios de lesa humanidad, ni hay jueces especiales. A veces, la ley no permite unificar procesos; y si no lo permite la ley, el juez no lo puede hacer; en muchos centros encontramos esta dificultad", dijo.
Sin embargo, Lorenzetti prefirió mirar el vaso medio lleno. "Debemos ver lo positivo; la Argentina avanzó mucho más que cualquier otro país en este tema. Siempre habrá dificultades, las hubo en el pasado y se superaron; y las habrá en el futuro, y también se superarán. No es sencillo; pero es mejor tener dificultades en el estado de derecho que apartarse de este", sostuvo el juez supremo.
El martes, en la Universidad de Buenos Aires, Lorenzetti presentaba su libro "Derechos humanos: justicia y reparación" cuando una quincena de personas comenzó a insultarlo: "no se respetan los derechos humanos, mentiroso, hijo de p...". Los manifestantes mostraban remeras con la leyenda Hijos y Nietos de Presos Políticos. "Queremos hacernos oír; estos juicios son inconstitucionales; hay prisiones preventivas de nueve años y gente presa con 80 años de edad, sin prisión domiciliaria", dijo un vocero.
Ayer, el presidente del máximo tribunal minimizó el incidente que soportó. "No me pareció tan importante. En cambio, sí lo fue la presentación del libro y la institucionalización definitiva de los juicios de lesa humanidad. Crearemos una comisión interpoderes para educar. No estamos evaluando lo que pasó en la dictadura militar, solamente; queremos que una sociedad entienda que de un lado está el estado de derecho y del otro, la represión ilegal. Entonces, los que estaban ayer (por el martes) pueden disentir, y eso no molesta; pero hay que disentir sin que nadie los persiga, los secuestre, los torture", aseveró Lorenzetti.
Por otra parte, admitió que para mejorar la administración de Justicia se precisan cambios de fondo. "Para acelerar del todo los juicios hace falta cambiar la legislación y designar más jueces. Nos reunimos con los magistrados para trabajar en un mapa judicial y proponer la creación de más juzgados, porque no hay suficientes jueces para atender la enorme cantidad de causas. Por eso la Justicia es lenta, porque aunque uno se esfuerce, hay un límite; hay jueces que tienen 50.000 expedientes", sentenció.








