Verborragia electoral u otra vuelta de tuerca. La ciudad no es tan reluciente como para tener el mote de jardín. Y el gobernador José Alperovich debió tomar nota de esta situación mucho tiempo antes de que una modelo se percatara de advertir algo que ya era demasiado evidente. La basura se fue amontonando y así se dejó crecer una postal inapropiada en una provincia que está apostando al turismo como fuente alternativa de ingresos.
Alperovich transitó el martes en el terreno de la verborragia pura al decir que le parecía que los accesos a la capital son una inmundicia. "Al que le quepa el sayo, que se lo ponga", dice alguien muy cercano al mandatario. El reclamo gubernamental apuntó a todos los intendentes del área metropolitana, el Gran San Miguel de Tucumán. Pero de inmediato, todas las miradas se posaron en el Domingo Amaya. ¿Será un pase de factura al "Colorado", por haber obtenido más votos que el gobernador en capital?¿Hay alguna bronca vieja para que Alperovich haya dicho lo que dijo?¿Será una manera de marcarle la cancha al intendente de la capital, que puede convertirse en un adversario directo en 2015?¿Qué hay detrás de las críticas de Alperovich? Nada, absolutamente nada. Es simplemente un recordatorio de algo que se pidió hace un año: que el corazón de la provincia sea limpiado regularmente. Esa es la respuesta oficial.
Los funcionarios de Alperovich trataron de comunicarse con Amaya minutos antes de las polémicas palabras del mandatario provincial. El intendente ya estaba en Resistencia (Chaco), junto con otros dos colegas, para acompañar la candidatura del postulante oficialista en ese distrito. Sólo atinó a decir que enviaría a sus colaboradores a la reunión de funcionarios municipales para diseñar un plan que ya estaba elaborado y guardado en algún escritorio oficial. Hoy, de un lado y del otro, intentarán mostrar que nada es lo que parece, que las relaciones entre la Casa de Gobierno y la intendencia capitalina siguen siendo tan cordiales como en los viejos tiempos. Alperovich y Amaya saldrán a recorrer obras, como un modo de "celebrar" los 326 años de la ciudad. Paños fríos para tantos sofocones, dirían algunos.
Pero la tranquilidad no habita por estos días la sede del Poder Ejecutivo. Algunos miembros del gabinete saben que continuarán en sus cargos, más allá del 29 de octubre, pero no saben cuál puede ser su radio de acción. Sucede que hay en ciernes una estrategia para centralizar más la actividad del elenco gubernamental, de tal manera de eliminar ciertos acoples y desacoples a la hora de tomar decisiones. Crece con más fuerza la idea de que Jorge Gassenbauer se convierta en secretario general de la Gobernación, con atribuciones especiales, con más presupuesto y más poder de resolución. Ese es un plan de coyuntura. De todas maneras, el próximo martes Alperovich determinará qué se hará con el gabinete provincial, modelo 2011-2015. Es la vuelta de tuerca que quiere imprimirle el gobernador en su tercer mandato.
No habrá reparto a ultranza de cargos para aquellos que han quedado relegados en la batalla electoral del 28 de agosto pasado. Muchos aspiraban a recalar en la Caja Popular de Ahorros, allí donde el propio gobernador puso como interventor a su amigo, el empresario Eduardo El Eter. Fue una jugada veloz, con el fin de evitar otro tipo de conjeturas respecto del máximo cargo de la entidad crediticia, explicaron en la sede del Ejecutivo. De todas maneras, aún hay alguna puerta abierta para los que se irán al llano; claro está que deben rendir la última materia: la de las elecciones presidenciales del 23 de octubre. En esos comicios se quemarán los últimos cartuchos.
Alperovich transitó el martes en el terreno de la verborragia pura al decir que le parecía que los accesos a la capital son una inmundicia. "Al que le quepa el sayo, que se lo ponga", dice alguien muy cercano al mandatario. El reclamo gubernamental apuntó a todos los intendentes del área metropolitana, el Gran San Miguel de Tucumán. Pero de inmediato, todas las miradas se posaron en el Domingo Amaya. ¿Será un pase de factura al "Colorado", por haber obtenido más votos que el gobernador en capital?¿Hay alguna bronca vieja para que Alperovich haya dicho lo que dijo?¿Será una manera de marcarle la cancha al intendente de la capital, que puede convertirse en un adversario directo en 2015?¿Qué hay detrás de las críticas de Alperovich? Nada, absolutamente nada. Es simplemente un recordatorio de algo que se pidió hace un año: que el corazón de la provincia sea limpiado regularmente. Esa es la respuesta oficial.
Los funcionarios de Alperovich trataron de comunicarse con Amaya minutos antes de las polémicas palabras del mandatario provincial. El intendente ya estaba en Resistencia (Chaco), junto con otros dos colegas, para acompañar la candidatura del postulante oficialista en ese distrito. Sólo atinó a decir que enviaría a sus colaboradores a la reunión de funcionarios municipales para diseñar un plan que ya estaba elaborado y guardado en algún escritorio oficial. Hoy, de un lado y del otro, intentarán mostrar que nada es lo que parece, que las relaciones entre la Casa de Gobierno y la intendencia capitalina siguen siendo tan cordiales como en los viejos tiempos. Alperovich y Amaya saldrán a recorrer obras, como un modo de "celebrar" los 326 años de la ciudad. Paños fríos para tantos sofocones, dirían algunos.
Pero la tranquilidad no habita por estos días la sede del Poder Ejecutivo. Algunos miembros del gabinete saben que continuarán en sus cargos, más allá del 29 de octubre, pero no saben cuál puede ser su radio de acción. Sucede que hay en ciernes una estrategia para centralizar más la actividad del elenco gubernamental, de tal manera de eliminar ciertos acoples y desacoples a la hora de tomar decisiones. Crece con más fuerza la idea de que Jorge Gassenbauer se convierta en secretario general de la Gobernación, con atribuciones especiales, con más presupuesto y más poder de resolución. Ese es un plan de coyuntura. De todas maneras, el próximo martes Alperovich determinará qué se hará con el gabinete provincial, modelo 2011-2015. Es la vuelta de tuerca que quiere imprimirle el gobernador en su tercer mandato.
No habrá reparto a ultranza de cargos para aquellos que han quedado relegados en la batalla electoral del 28 de agosto pasado. Muchos aspiraban a recalar en la Caja Popular de Ahorros, allí donde el propio gobernador puso como interventor a su amigo, el empresario Eduardo El Eter. Fue una jugada veloz, con el fin de evitar otro tipo de conjeturas respecto del máximo cargo de la entidad crediticia, explicaron en la sede del Ejecutivo. De todas maneras, aún hay alguna puerta abierta para los que se irán al llano; claro está que deben rendir la última materia: la de las elecciones presidenciales del 23 de octubre. En esos comicios se quemarán los últimos cartuchos.







