28 Septiembre 2011 Seguir en 
"¿No me reconocés? Soy la doctora (Teresita) Marnero, fiscala de Instrucción de la IIIº Nominación", afirmó una mujer a través del teléfono al jefe de la División Antecedentes Personales de la Policía. El llamado era para solicitar un certificado de antecedentes para el hijo de una supuesta empleada de la fiscalía. Pero el comisario Marcos Santos dudó de la llamada, y luego de que Marnero denunciara el hecho, aprehendieron al hombre que fue a buscar el certificado.
El hecho ocurrió el lunes. Alrededor de las 12.25 recibieron el llamado en la división, ubicada en Italia 2.601. La mujer le dijo al oficial que atendió el teléfono que quería hablar con el jefe.
La persona que invocó ser la fiscala le pidió a Santos que le hiciera el favor de confeccionarle un certificado de antecedentes para el hijo de una empleada suya. Manifestó que anteriormente había obtenido uno y, por lo tanto, tenía prontuario, brindando los datos del joven. Por último, le expresó que hablaría más tarde para saber si podía obtener la documentación y decirle al muchacho que pasara a retirarla.
Santos sospechó de la llamada, ya que según explicó más tarde en la Justicia, no era el procedimiento que se utiliza en la división. Por eso, llamó por teléfono a la Fiscalía de Marnero, y luego de explicarle a la funcionaria lo sucedido, ella negó haber realizado ese pedido, y realizó una denuncia en la fiscalía de turno, a cargo de Adriana Giannoni.
Cerca de las 14.30, el joven a cuyo nombre se había solicitado el certificado llegó hasta la división, pero Giannoni ya había ordenado su aprehensión. Ayer a la mañana, fue llevado a declarar en Tribunales, y afirmó que iba a buscar un certificado de antecedentes que su madre le había gestionado, a través de otro hombre. Además, dijo que ni él ni su madre conocían a Marnero. La fiscala Giannoni ordenó el cese de su aprehensión, pero el joven continuará siendo investigado por usurpación de títulos y honores en perjuicio de Marnero.
La división Antecedentes Personales había estado en la mira de la Justicia, luego de que a fines de octubre del año pasado se descubriera la existencia de prontuarios mellizos. La Policía adujo errores administrativos en las cargas de los antecedentes. Esta vez, por las dudas, la dependencia no quiso quedar en el ojo de la tormenta.
El hecho ocurrió el lunes. Alrededor de las 12.25 recibieron el llamado en la división, ubicada en Italia 2.601. La mujer le dijo al oficial que atendió el teléfono que quería hablar con el jefe.
La persona que invocó ser la fiscala le pidió a Santos que le hiciera el favor de confeccionarle un certificado de antecedentes para el hijo de una empleada suya. Manifestó que anteriormente había obtenido uno y, por lo tanto, tenía prontuario, brindando los datos del joven. Por último, le expresó que hablaría más tarde para saber si podía obtener la documentación y decirle al muchacho que pasara a retirarla.
Santos sospechó de la llamada, ya que según explicó más tarde en la Justicia, no era el procedimiento que se utiliza en la división. Por eso, llamó por teléfono a la Fiscalía de Marnero, y luego de explicarle a la funcionaria lo sucedido, ella negó haber realizado ese pedido, y realizó una denuncia en la fiscalía de turno, a cargo de Adriana Giannoni.
Cerca de las 14.30, el joven a cuyo nombre se había solicitado el certificado llegó hasta la división, pero Giannoni ya había ordenado su aprehensión. Ayer a la mañana, fue llevado a declarar en Tribunales, y afirmó que iba a buscar un certificado de antecedentes que su madre le había gestionado, a través de otro hombre. Además, dijo que ni él ni su madre conocían a Marnero. La fiscala Giannoni ordenó el cese de su aprehensión, pero el joven continuará siendo investigado por usurpación de títulos y honores en perjuicio de Marnero.
La división Antecedentes Personales había estado en la mira de la Justicia, luego de que a fines de octubre del año pasado se descubriera la existencia de prontuarios mellizos. La Policía adujo errores administrativos en las cargas de los antecedentes. Esta vez, por las dudas, la dependencia no quiso quedar en el ojo de la tormenta.







