27 Septiembre 2011 Seguir en 
"Su Señoría, soy un hombre inocente". Una tras otra, esas mismas palabras podrían salir de la boca de Conrad Murray, el cardiólogo que está acusado de homicidio negligente en el juicio por la muerte de Michael Jackson. El médico se sentará hoy en el banquillo de los acusados, en Los Angeles, aunque se calcula que opondrá el mismo argumento que enunció en la etapa de la acusación formal, cuando declaró no tener ninguna relación con el fallecimiento del artista.
La situación de Murray, sin embargo, es complicada, sobre todo luego de que el guardaespaldas del rey del pop asegurara ante los investigadores que, cuando Jackson ya estaba en coma, este se encargó de retirarle varias ampollas de medicamentos que tenía alrededor, y que no llamó hasta entonces al servicio de emergencias. Para peor, un farmacéutico añadió que el médico había solicitado grandes cantidades del anestésico intravenoso propofol, la droga que provocó un "envenenamiento grave" al artista.
Respecto de esto, la autopsia es rotunda: el propofol mezclado con tranquilizantes fue un combo mortal para el débil cuerpo de Jacko, quien sufrió un paro cardiorrespiratorio. Teniendo en cuenta esto, un especialista del tribunal acusó a Murray de haber cometido errores mortales en el tratamiento y de no haber actuado con la pertinente diligencia. Fueron tan contundentes las pruebas inculpatorias que el juez Michael Pastor ordenó que se inhabilitara inmediatamente al cardiólogo.
Leche para dormir
En interrogatorios policiales, el cardiólogo aceptó haberle recetado regularmente a Michael su "leche", como el cantante denominaba al anestésico blanquecino que tomaba para dormir. Según dijo, él intentó convencer a su paciente de que dejara de consumirlo, pero este se lo pedía una y otra vez porque tenía severos problemas para conciliar el sueño.
De hecho, los abogados del médico tratarán de demostrar al juez de que Jackson también pudo haber tomado el anestésico sin consultárselo al experto y haberse provocado así su propia muerte. También pondrán el acento en que el artista estaba agotado y sin fuerzas antes de la gira "This is it", con la que iba a despedirse de los escenarios.
Para eso, se apoyarán en un video de marzo de 2009 (tres meses antes del deceso), en que el artista aparece con el rostro tapado con grandes anteojos de sol y evidentemente cansado. En ese momento, la estrella del pop intentaba anunciar a la prensa y a sus fans su regreso a los conciertos, pero apenas pudo murmurar unas pocas palabras. Para contrarrestar esto, la acusación presentará grabaciones de pruebas de recitales, en las que se ve a la estrella del pop cantando y bailando días antes de fallecer. Todavía no está claro si el magistrado permitirá que se muestren estos videos.
En tanto, la familia de Jacko no tiene dudas de que Murray es el culpable de la muerte del cantante. "Él lo ha matado. No lo cuidó como debía", definió Katherine, madre de Jackson. Si es encontrado culpable, el cardiólogo podría recibir hasta cuatro años de cárcel, pero los parientes del artista ya adelantaron que esto es muy poco. En cualquier caso, la condena se sabrá aproximadamente en un mes, el tiempo que se calcula que llevará el proceso.
"El propofol es tan potente que se usa en cirugía, por lo que Murray, que es cardiólogo y no anestesista, no tenía potestad para proporcionárselo", añadió Jermaine, uno de los hermanos de Michael, que descartó que este obligara a Murray a suministrarle más droga. Además, el hombre se preguntó porqué nadie lo llamó a él, "o a Jackie o Tito o Marion", para decirles que el artista no estaba actuando de manera normal. "Si nos hubieran advertido, hoy mi hermano estaría vivo porque lo hubiéramos llevado al hospital", indicó.
Jackson conoció a Murray en 2006, cuando se mudó a Las Vegas, donde este tenía su consultorio privado. El médico estaba contratado especialmente para supervisar su salud, de cara a su reaparición en los escenarios.
La situación de Murray, sin embargo, es complicada, sobre todo luego de que el guardaespaldas del rey del pop asegurara ante los investigadores que, cuando Jackson ya estaba en coma, este se encargó de retirarle varias ampollas de medicamentos que tenía alrededor, y que no llamó hasta entonces al servicio de emergencias. Para peor, un farmacéutico añadió que el médico había solicitado grandes cantidades del anestésico intravenoso propofol, la droga que provocó un "envenenamiento grave" al artista.
Respecto de esto, la autopsia es rotunda: el propofol mezclado con tranquilizantes fue un combo mortal para el débil cuerpo de Jacko, quien sufrió un paro cardiorrespiratorio. Teniendo en cuenta esto, un especialista del tribunal acusó a Murray de haber cometido errores mortales en el tratamiento y de no haber actuado con la pertinente diligencia. Fueron tan contundentes las pruebas inculpatorias que el juez Michael Pastor ordenó que se inhabilitara inmediatamente al cardiólogo.
Leche para dormir
En interrogatorios policiales, el cardiólogo aceptó haberle recetado regularmente a Michael su "leche", como el cantante denominaba al anestésico blanquecino que tomaba para dormir. Según dijo, él intentó convencer a su paciente de que dejara de consumirlo, pero este se lo pedía una y otra vez porque tenía severos problemas para conciliar el sueño.
De hecho, los abogados del médico tratarán de demostrar al juez de que Jackson también pudo haber tomado el anestésico sin consultárselo al experto y haberse provocado así su propia muerte. También pondrán el acento en que el artista estaba agotado y sin fuerzas antes de la gira "This is it", con la que iba a despedirse de los escenarios.
Para eso, se apoyarán en un video de marzo de 2009 (tres meses antes del deceso), en que el artista aparece con el rostro tapado con grandes anteojos de sol y evidentemente cansado. En ese momento, la estrella del pop intentaba anunciar a la prensa y a sus fans su regreso a los conciertos, pero apenas pudo murmurar unas pocas palabras. Para contrarrestar esto, la acusación presentará grabaciones de pruebas de recitales, en las que se ve a la estrella del pop cantando y bailando días antes de fallecer. Todavía no está claro si el magistrado permitirá que se muestren estos videos.
En tanto, la familia de Jacko no tiene dudas de que Murray es el culpable de la muerte del cantante. "Él lo ha matado. No lo cuidó como debía", definió Katherine, madre de Jackson. Si es encontrado culpable, el cardiólogo podría recibir hasta cuatro años de cárcel, pero los parientes del artista ya adelantaron que esto es muy poco. En cualquier caso, la condena se sabrá aproximadamente en un mes, el tiempo que se calcula que llevará el proceso.
"El propofol es tan potente que se usa en cirugía, por lo que Murray, que es cardiólogo y no anestesista, no tenía potestad para proporcionárselo", añadió Jermaine, uno de los hermanos de Michael, que descartó que este obligara a Murray a suministrarle más droga. Además, el hombre se preguntó porqué nadie lo llamó a él, "o a Jackie o Tito o Marion", para decirles que el artista no estaba actuando de manera normal. "Si nos hubieran advertido, hoy mi hermano estaría vivo porque lo hubiéramos llevado al hospital", indicó.
Jackson conoció a Murray en 2006, cuando se mudó a Las Vegas, donde este tenía su consultorio privado. El médico estaba contratado especialmente para supervisar su salud, de cara a su reaparición en los escenarios.







